Wednesday, February 28, 2007

El país necesita saber más sobre la vejez. Ecuador

Muchos a mi edad se reniegan con la vida y dicen: ya estoy viejo, no veo, no oigo bien... No estamos listos para llegar a esta etapa...”. Así reflexiona Piedad Yandún, de 71 años, quien en su juventud fue comerciante.

Ahora preside la Federación de No Jubilados de Pichincha, que existe desde 1994 y agrupa a 150 socios. La dirigenta cree que “el Gobierno debiera prepararnos para envejecer, cuando nos jubilamos no sabemos qué hacer”.

En el país, el 7,5 por ciento de la población tiene más de 60 años. Cada año alcanzan esa edad 13 000 personas. Solo el 50 por ciento realiza actividades productivas, la mayoría por cuenta propia, según el gerontólogo y estudioso del tema, Nelson Jurado.

Yandún cuenta que ha perdido la energía de otros años y que su memoria falla. Pero aún se siente capaz de trabajar. En Ecuador hasta hace unos años quien cumplía 56 ó 58 años quedaba fuera de la llamada ‘vida útil’ o salud funcional. Ahora el promedio subió a los 60 ó 62 años.

El geriatra Jurado afirma que el país no ha asumido los cambios en el perfil demográfico. “El tema aún se trata de modo ‘viejista’, a quien llega a la tercera edad se le ve con conmiseración. Hay que aprender más sobre esta etapa”.

No hay avances o adecuaciones al sistema productivo. “Cuando una persona cumple 60 años no pierde su capacidad de trabajar, no se vuelve inválida. Quizá no pueda manejar maquinaria de alta precisión, su visión disminuye, pero hay otro tipo de empleos”.

Según Jurado, se debiera propagar una cultura del envejecimiento, para que la gente se acostumbre a caminar y a leer por lo menos una hora por día, para no perder vigor y ejercitar la memoria. Además, apunta que así como el niño requiere un pediatra, el adulto mayor tiene necesidades particulares. “La salud pública debe intervenir en el ciclo de la vida, lo que sucede de una a otra edad es un asunto histórico. Si alguien está obeso de joven, en la vejez tendrá problemas cardíacos”.

En el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) se registran 8 000 consultas anuales de esta población. En Quito, apenas hay un hospital del Adulto Mayor del Ministerio de Salud. Los municipios de Quito y Guayaquil brindan cierta atención.

Según la Sociedad de Geriatría, en Ecuador, solo hay 17 geriatras y gerontólogos. Por lo que el servicio de salud no es especializado.

Esperanza García, del Programa de Servicios para la Tercera Edad del IESS, señala: “La atención se dirige a los niños y adolescentes, se relega al anciano”.

Una iniciativa ejemplar es la del IESS, que desde hace 21 años, abrió talleres de gimnasia, yoga o taichi, pintura en tela, panadería, coro, clases de guitarra y piano. En Quito hay 110 en 11 centros.

Yandún señala que “hemos contribuido a disminuir las enfermedades y a levantar la autoestima”. Pero la dirigenta dice que esto beneficia solo a quienes tienen relación con el IESS. Solo el 27% de los adultos mayores tiene algún tipo de seguro. El resto no tiene garantías, pues la Subsecretaría y el departamento de gerontología de los ministerios de Bienestar Social y Salud no tienen un objetivo claro ni presupuesto suficiente.

Fuente: El Comercio

Tuesday, February 27, 2007

Para tenerlo en cuenta...

Lo primero que hay que saber es que la vejez es también una etapa hermosa de la vida. Eso puede ayudar a que mucha gente no piense en la vejez como algo triste. La vejez como se dijo es "un atardecer en el que el cielo se cubre de estrellas que no son visibles de día" y yo agregaría que una de esas estrellas puede ser el amor.

Silvia Fairman
autora de "El amor en los 70"

Monday, February 26, 2007

Un grupo de mujeres francesas proyecta una casa donde pasar «con alegría» sus últimos años


Las Babayagas, una asociación de ancianas convencidas de que «la vejez es una edad hermosa y no un naufragio», han proyectado en Montreuil, cerca de París, una casa común autogestionada, cuya primera piedra se pondrá en marzo.
«Va a ser genial», se entusiasma Thérèse Clerc, una espléndida octogenaria de cabello plateado peinado hacia atrás, y militante feminista. Gracias a ella, nació en 1997 el concepto de «Casas de las Babayagas», una «solución» para su propia vejez y la de otras mujeres solas, divorciadas o viudas que se niegan a tener un final de vida con atención médica.
En los cuentos rusos, Baba-Yaga es una vieja bruja devoradora de niños y, a la vez, una guía que imparte sabiduría. Thérèse y la quincena de mujeres de 59 a 87 años que se han unido a ella ambicionan convertir su futura casa en un «terreno de investigación para todos aquéllos que quieran vivir la vejez con autonomía».
Después de diez años y el amargo recuerdo de una despiadada canícula que en el verano de 2003 dejó miles de ancianos muertos en Francia, el proyecto de una vivienda «autogestionada, solidaria y ecológica» para las Babayagas se ha finalmente concretado.
Somos «una raza de mujeres buenas» unidas por un «compromiso ciudadano», dice Thérèse Clerc. Su futuro hogar, cuya apertura está prevista en 2008 y será también «un lugar de muerte serena», no tendrá directora.
La casa de tres pisos con ascensores dispondrá de 19 estudios independientes de 35 metros cuadrados, con cocina, ducha y servicio. Los alquileres oscilarán entre 200 y 700 euros mensuales. En la vivienda, no habrá un espacio médico propio: sus inquilinas recurrirán a los servicios de cuidados a domicilio. El resto de la superficie será colectivo. En la planta baja: jardín, biblioteca, amplia sala y spa de 12 plazas (financiado por fundaciones privadas); en el último piso: terraza y taller para las artistas del grupo.
Los hombres, así como las parejas, «que serían como un quiste en un medio homogéneo», no se admitirán. «En las residencias para la tercera edad todo está organizado para los viejos. Aquí nosotras mismas nos organizaremos la vida», explica Suzanne Goueffic, de 76 años, ortofonista jubilada, «irritada por la conmiseración respecto a las personas de edad». Ella no quiere asilos de ancianos, «por muy bonitos que sean», donde «personas sentadas delante de dibujos animados bobos esperan la pitanza, sumidas en sus pensamientos».

Sunday, February 25, 2007

Para tenerlo en cuenta: Abuelos y nietos




"Quizás parezca una segunda oportunidad, pero no hay que dejarse engañar, los nietos nunca serán tus propios hijos, y tus hijos nunca dejaran que seas los padres".

Friday, February 23, 2007

Prepararnos para una vejez sensata...


“Saber envejecer es la obra maestra de la sabiduría y una de las partes más difíciles del gran arte de vivir”.

Thursday, February 22, 2007

Por algo sería...

En las tribus antiguas, los jóvenes y adultos consultaban a los ancianos para las decisiones fundamentales de la tribu.

Thursday, February 08, 2007

Prepararnos para una vejez sensata...


“¿Qué es más agradable que una vejez rodeada de una juventud deseosa de aprender?"

Wednesday, February 07, 2007

Prepararnos para una vejez sensata...


“Cuando el hombre es anciano tiene el juicio más sano”.

Tuesday, February 06, 2007

Secreto de la longevidad...

PUERTO RICO.- El secreto de la longevidad se encuentra en una alimentación sana, el buen humor y el trabajo diario hasta la vejez, aseguró Dolores Martínez Ruiz, quien cuidaba del hombre más anciano del mundo, Emiliano Mercado del Toro, hasta que éste falleció a los 115 años el pasado miércoles.

La página número 67 de la edición 2007 del Libro Guinnes de los Récords indica que Mercado del Toro era el hombre más anciano del mundo en 2005, cuando contaba con 113 años, y además, era el veterano de la Primera Guerra Mundial de mayor edad, entre los cinco que quedan vivos en Estados Unidos.

Dolores Martínez Ruiz, su sobrina nieta, lo cuidaba desde que Mercado del Toro se rompió una cadera cuando tenía 102 años y la familia no quiso ingresarlo en un asilo.
Con esa edad, el veterano tomaba el autobús e iba solo a la barbería del centro de Cabo Rojo, en el suroeste de la isla, su pueblo y donde vivió hasta entonces, a cortarse el cabello.
"Alegaba que el secreto de la longevidad estaba en la harina de maíz y el bacalao que comía todo los días, en las viandas (ñame, yautía y pana, entre otros tubérculos y frutos hervidos). Además, tenía un gran sentido del humor, siempre estaba contento", explicó Martínez Ruiz durante el velatorio.

Mercado del Toro, quien fumó "tipacillo" (hoja de tabaco liada en un filtro) desde los 9 años hasta los 89, trabajó hasta que tenía 81 años en la industria de la caña de azúcar, muchos de ellos como carretero de bueyes. "El trabajo no mata gente. Ese es otro secreto para la larga vida", señaló Martínez Ruiz.
Nunca concibió hijos ni se casó, aunque "tuvo tres mujeres con las que vivió que han tenido hijos con otros hombres, por lo que siempre pensamos que era estéril", agregó.

Sus restos mortales son sepultados hoy en el cementerio municipal de Cabo Rojo, con la escolta del féretro por parte de las Damas Auxiliares del Batallón 21 del Ejército de EE.UU.

Monday, February 05, 2007

Geraldine Chaplin, actriz:«Tengo trabajo gracias a mis arrugas»

La hija de Charlot, que estrena 'Miguel y William', sigue teniendo presente a su padre: «Me inquieta cuando en una entrevista no me preguntan por él»
Desde que su padre la hizo aparecer con ocho años en 'Candilejas', Geraldine Chaplin (Santa Mónica, EE UU, 1944) ha vivido entre platós. Ex pareja y actriz fetiche de Carlos Saura durante veinte años, la hija de Charlot no se habla todavía con sus hermanos a cuenta del legado paterno. Vive entre un pueblecito suizo cercano a Vevey y el Madrid de los Austrias.
'Miguel y William', una comedia de Inés Paris, devuelve su presencia etérea y vivaz envuelta en ropajes de época. El filme fabula sobre qué habría ocurrido si Shakespeare y Cervantes se hubieran enamorado de la misma mujer.
-Siempre irradia entusiasmo.
-Soy bipolar. Tengo mucha energía cuando trabajo. ¿Es tan bonito y escaso este oficio! Pero no estoy todo el tiempo así. Normalmente soy absolutamente apática, algo que me proporciona un enorme placer. Los tres últimos meses los he pasado en Miami, en un apartamento en la playa, sin hacer absolutamente nada.
-Qué envidia.
-He sido como un vegetal que ni siquiera crujía Qué placer. Y eso que últimamente no he parado.
¿Sabes quién tiene la culpa de que tenga tanto trabajo? Mis arrugas. Hay muy pocas actrices de mi edad con arrugas, casi todas se han hecho 'trabajos', como decimos en la profesión. Cuando no me ofrezcan papeles me encantaría 'trabajarme': me voy a hacer los labios, una liposucción Estirarme todo para mi satisfacción personal. Y voy a empezar a fumar, a beber, a drogarme.
-Es una mujer inteligente, no tendrá miedo a envejecer.
-Tengo un miedo atroz, detesto la vejez, no es digna ni noble. Los viejos no sabemos nada, deberíamos callarnos y dar la palabra a los jóvenes.
Fuente: Ideal Digital

Para pensarlo...



"Soy como un camino por la noche, que escucha en silencio los pasos de sus recuerdos".

Friday, February 02, 2007

Para tenerlo en cuenta


"Al pasado no lo podemos arrancar de nuestro ser como si fuera una piel seca, pero tampoco dejarlo instalado tal como fue ni permitir que nos invada y se nos apodere, porque entonces la piel seca seremos nosotros."Debemos, sí, dejarlo fluir en el presente como una sangre que alimenta pero que no se ve, como una preciosa sangre hecha de contenidos, de convicciones, de vivida experiencia, incorporada a nuestra actualidad precisamente porque no permaneció como un cuerpo estaqueado en la memoria sino que se sumó a nuestra propia vertiente de vida en una suerte de procesos biológicos...".
María Granata

Thursday, February 01, 2007

El libro “Guía para el Cuidado de Nuestros Mayores”,


¿Estamos preparados para ver envejecer a nuestros padres? ¿Estamos listos para asumir una enfermedad terminal en su vejez? ¿Tenemos el ahorro en el banco para atender la vejez de nuestros padres? ¿Estamos preparados sicológicamente para verlos dejar este mundo, cuando se llegue el momento?

Y podríamos seguir enumerando cientos de preguntas y seguramente la respuesta sería: “no”, porque nadie está listo para vivir ese momento inevitable de la vida.

Por eso, el libro: “Guía para el Cuidado de Nuestros Mayores”, el cual se ha publicado recientemente y fue escrito por Stella Mora Henry, es un medio que nos ayuda a pensar seriamente si estamos dispuestos a pensar y planificar el futuro de nuestros padres.

En entrevista exclusiva con El Centinela, la autora de este fabuloso libro, explicó la motivación que la llevó a desarrollar este tema, que tiene que ver con la realidad de cada hijo, o nieto, o quizás sobrino, o pariente cercano.

“La razón por la que escribí el libro fue porque yo trabajo en una casa que brinda cuidado a los ancianos. Tenemos 27 años con esta casa y he vivido muchas experiencias trabajando para ‘Vista del Sol Care Center’ ”.

El nombre de este centro para el cuidado de ancianos, tiene que ver con el origen de la escritora del libro. “El nombre nació porque soy latina. Mi papá nació en Chihuahua (México). Ellos cruzaron el río Grande y entraron al Paso (Texas) y fuimos 4 hijos, todos nacidos en El Paso.
Stella Mora, recuerda el legado que le dejaron sus padres Raúl Mora y Stella Delgado Mora. “Creo que lo más importante que me dieron, fue el modelo de cómo debemos tratar a los seres humanos. Es decir con cariño y respetando a todas las personas. Eso lo aprendí pues ellos vivían con mi abuelita y en mi familia estábamos conviviendo todo el tiempo los jóvenes con los abuelos”.

Otra de las cosas que la escritora aprendió y ha puesto en práctica durante este tiempo de trabajo con los ancianos, es que “ellos nos enseñaron a tener sentido común y tenemos que pensar en cada decisión que tomamos, sobre todo, en cómo nos afecta a nosotros y a las otras personas”.

Y la toma de decisiones, cuando se enfrenta el momento de decidir el mejor lugar o el mejor cuidado que requieren nuestros padres, es lo más difícil. La misma experiencia de Stella quien tuvo que cuidar a su madre y la cual ella relata, la puso en una encrucijada.

“Tal vez todavía puedo lograr que mi mamá esté bien en casa. ¿Puede vivir con mi familia? Ella nos crió a nosotros cuatro; ¿ahora no la podemos cuidar a ella? ¿Es una buena idea desarraigar a mi madre de su entorno familiar después de cuarenta años?” Y ella se preguntaba todo esto, en medio del sufrimiento de tener que tomar una decisión.
Diferencias culturales

“El americano no se siente bien al tomar esa decisión. El latino, que vive en la sociedad actual, va a tener que tomar una decisión difícil como ésta”, reiteró Stella Mora en entrevista con El Centinela, en momentos en que su libro se lanzaba al mercado.

Por tradición los latinos viven con sus padres hasta el último de sus días. “Porque la cultura nos ha enseñado que cuidamos a nuestros padres en casa. Recuerdo que mi mamá cuidaba a mi abuelita en casa, porque ella no trabajaba y le podía dedicar ese tiempo”.

“Ahora la mayoría de las mujeres latinas trabajan, tenemos niños y esposos y si tenemos la buena suerte de tener a nuestros padres cerca es inevitable que ellos eventualmente vayan a necesitar la ayuda de nosotros, sus hijos”, reiteró al compartir su experiencia de cuidar a su madre.

Y el libro que habla de las realidades que se van a tener que enfrentar es de alguna manera una forma de abrir los ojos ante esta situación. “Todos tratamos de hacer lo mejor que podemos, pero a menudo no es suficiente y por eso en el título se plantea la necesidad de ‘planificar’ ”, dijo la autora.

“Yo doy ideas en mi libro, para los hijos que viven en los Estados Unidos y les muestro cómo pueden ser cuidadores si viven lejos. Hay cosas que podemos hacer para ayudarle al miembro de la familia que va a cuidar a nuestros padres”.

Y plantea ciertos aspectos para tener en cuenta. “Por ejemplo hablo de puntos escenciales: se va a necesitar dinero para ayudar a cuidar a los padres, por eso alguien necesita ser el responsable de las finanzas, después el reconocimiento de quién va a ser el cuidador, y darle las gracias. Los expertos han demostrado que aún en una familia de 8 hijos, uno sólo va a ser el que va a cuidar a sus padres al final y es importante que la familia completa ayude a esa persona, pues esto va a ser muy difícil”.
Fuente:El Centnela

Acido fólico, un aliado en la vejez

UN ESTUDIO HOLANDES DICE QUE MEJORA LA MEMORIA
Los suplementos de ácido fólico, una vitamina que está presente en la levadura, las carnes y las verduras de hoja, no sólo son buenos en embarazadas. También mejoran la memoria y las funciones cognitivas que declinan en la vejez, según surge de un nuevo estudio.
La investigación fue publicada en la revista Lancet. El ácido fólico aumentó la memoria y la capacidad de procesar información de los voluntarios, a los que se administraron 800 miligramos por día durante tres años. El equipo dirigido por Jane Durga, de la Universidad Wageningen de Holanda, utilizó una versión sintética de ácido fólico, porque la cocción y el almacenamiento pueden afectarlo.
Este es un nuevo aporte sobre sus beneficios en la salud. Es necesario para el desarrollo de la médula espinal en las primeras etapas del embarazo. La incidencia de problemas del tubo neural, tales como la espina bífida, disminuyó en los Estados Unidos a partir de 1998, cuando el gobierno dispuso la fortificación de los cereales con ácido fólico, según datos de la Fundación de Alimentos a base de Cereales de ese país. Los estudios también lo relacionaron con la declinación del índice de pérdida de la audición en la vejez, así como de la enfermedad de Alzheimer.
Los voluntarios del estudio tenían edades entre 50 y 70 años. Los que recibieron el suplemento obtuvieron un puntaje mucho más alto en las pruebas de memoria y otros tests cognitivos que los que recibieron el placebo (una sustancia inocua), indican los investigadores.
Durga, que también trabaja en el Departamento de Salud y Nutrición de un Centro de Investigación en Lausana, Suiza, comentó que se necesita más investigación para determinar si el consumo de ácido fólico es demasiado bajo en algunos países.En los Estados Unidos, donde se fortifican los cereales con ácido fólico, se recomienda un consumo de 400 microgramos diarios, mientras que en Holanda la recomendación es de 300 microgramos, y en Japón y Australia de 200 microgramos por día.
Fuente: El Clarín