
Hubo mucha seguridad en el recorrido e indiferencia de la gente
El Gobierno de Cristina Kirchner no se pronunció sobre China
Un relevista de más de 120 kilos que no podía trotar por su exceso de peso y tímidos globitos rellenos con agua como 'arma' arrojadiza. Ésos han sido los dos hechos más curiosos de la escala latinoamericana de la antorcha olímpica en su paso por Buenos Aires.
Los manifestantes pro Tibet y anti China no consiguieron empañar la ceremonia, tal como ocurrió en París, Londres y San Francisco. Sólo mostraron carteles con leyendas del tipo "El régimen comunista chino tortura a la gente por creer en Dios", entre otras.
La tranquilidad reinante en el recorrido porteño de la antorcha cumplió con los deseos expresados por el alcalde de Buenos Aires, Mauricio Macri, quien había instado a "no mezclar lo deportivo con temas políticos". El Gobierno de la presidenta Cristina Kirchner no se ha pronunciado al respecto, ya que China es el primer comprador de soja argentina y otros cereales.
El emblema de los Juegos Olímpicos de Pekín dio un paseo sin pena ni gloria a lo largo de 13,8 kilómetros de recorrido en Buenos Aires, única parada en una urbe de habla hispana que toca en su periplo mundial por 135 ciudades de cinco continentes, hasta llegar a Pekin.
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