Sunday, September 28, 2008

Arrugas, un cómic de Paco Roca sobre la vejez en el Día Mundial del Alzheimer


Paco Roca ha cedido gratuitamente su trabajo para esta edición de la Asociación e Familiares de Alzheimer de Elche (AFAE)

“Dicen que cuando te miras en el espejo y empiezas a parecerte a tu padre es que ya te estás haciendo mayor. Mi reflejo empieza a parecerse a mi padre y mi padre se parece ya a la imagen que recuerdo de mi abuelo.”

“Inevitablemente, los padres de mis amigos también sufren esta transformación. Emilio, el padre de Diego, sufre Alzheimer. Con risa amarga mi amigo me cuenta las idas de cabeza de su padre. Divertidas todas si no fuesen la inevitable decadencia final de una persona que siempre me infundió respeto”
“Quizá por estas razones, y porque mi madre que siempre ha sido muy presumida se acaba de comprar muy avergonzada su primer bastón para poder andar, decidí hacer una historia sobre ancianos. Comencé a recopilar las anécdotas de los padres y familiares ancianos de mis amigos. Como la historia de la tía de Salva, que nunca va sola a ningún sitio porque teme ser abducida por los marcianos. O Julia, la madre de Ismael y Hugo, que siempre se guardaba las cosas más absurdas para dárselas cuando iban a verla a la residencia”
De esta manera presenta Paco Roca “Arrugas”, una narración gráfica que el autor valenciano realizó para la editorial francesa Guy Delcourt Productions, una historia sobre la vejez que escribió para sacar sus miedos y que se ha convertido en algo útil para ayudar a los demás.
Reivindicación de un centro de día
La concejala de Bienestar Social, Vicenta Pérez, ha aprovechado la conmemoración para reivindicar la creación de un Centro de Día para atender a los más de 3.000 enfermos de Alzheimer que hay en Elche y comarca. La concejala ha recordado que en dos ocasiones el pleno municipal ha aprobado mociones dirigidas a la Generalitat, en las que reclamaba la creación urgente de un centro de día y ofrecía a la administración valenciana suelo municipal para su construcción

Saturday, September 27, 2008

En Thomas, novel cineasta logra acercarse a la soledad de la vejez

■ “Cada dos días se suicida un anciano en mi país”; de ahí el filme, dijo


San Sebastián, 20 de septiembre. Miika Soini, joven cineasta finlandés de 36 años, presentó en el contexto del Festival de Cine de San Sebastián, en la sección Zabaltegi nuevos directores, su primer largometraje titulado Thomas, cuyo protagonista vive solo y aislado en un sótano, con una radio y una foto de su esposa como única compañía, y juega largas partidas de ajedrez, sin oponente.


La compasión y la expiación son temas de esta cinta, en la que se aprecia a un hombre ya mayor, que no suele aventurarse a salir de su refugio, que de cuando en cuando lo hace para tomar de manera solitaria una copa de vino en alguna cafetería, donde la gente le recuerda, de una u otra manera, su vejez, así como lo solo que se encuentra; más aún hacen que recuerde épocas de su vida que preferiría olvidar.


“Soy mayor y la vida es larga”, es quizá la frase que, como tierna sentencia, define a Thomas, quien es interpretado por el veterano actor Lasse Pöysti.


“El primer motivo que me llevo a filmarla fue el personaje”, comentó el cineasta. “Si tengo que escoger entre un joven de 20 años y un señor de 83, elegiría el segundo. Me interesan las historias de personas mayores, porque tienen más experiencias que contar”.


Otra de las razones que llevaron al cineasta a realizar Thomas, dijo, fue el problema de soledad que padece la gente mayor en Finlandia. “Cada dos días un anciano se suicida en mí país; es un verdadero problema. De hecho, mi siguiente película será protagonizada por una mujer de 72 años que vive entre Helsinki y París.”


Para el joven realizador, Thomas “trata de una historia de amor, de cómo alguien tiene que sacrificar al ser que más ha querido para liberarlo de su sufrimiento”. Nadie quiere al anciano, ni siquiera su hija ni sus compañeros, por eso evita todo contacto con ellos.


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Flashback: Paul Newman Speaks Out Against Vietnam War

Claves para una vejez satisfactoria

Por José Carlos García Fajardo (*)

“Claves para una vejez satisfactoria” fue el título de unas Jornadas que reunieron a expertos en temas claves relacionados con el desafío de las personas mayores. De sus conclusiones podemos extraer material para la reflexión, y para asumir el compromiso correspondiente en nuestras áreas de influencia. No es posible esperarlo todo del Estado ni de las organizaciones de la sociedad civil, por muy meritoria que sea su labor. Es menester implicarse comenzando por cambiar de mentalidad ante un hecho que tarde o temprano tendremos que afrontar. Es mejor la tarea lúcida del héroe a la obediencia triste del sumiso.


Disfrutar de más años de vida supone para los mayores contar con más posibilidades de seguir madurando y aprendiendo. Poder compartir su tiempo y experiencias con las generaciones más jóvenes y aportar a la sociedad todo ese saber vivir acumulado a lo largo de los años.


Los hábitos adquiridos a lo largo de la vida, la manera en que cada uno de nosotros hayamos cuidado nuestro propio ser (sin perjuicio de la aparición de determinadas patologías inevitables que afectarán sensiblemente la calidad de vida) o unas relaciones socio-afectivas satisfactorias son algunos de los factores claves del envejecimiento positivo.


A lo largo del siglo XX se ha triplicado en la sociedad europea el número de personas mayores de 65 años lo que hace necesario planificar el futuro al tiempo que tenemos que concederles el legítimo protagonismo en cuantas decisiones se adopten.


Esa progresión ya es más que aritmética y, a más población envejecida, una población más vulnerable física y socialmente.


Muchos países de la UE han evolucionado en cuanto a un modelo de independencia residencial, muchos mayores eligen vivir solos aunque todavía disponemos de estructuras de apoyo familiar e informal que ofrecen a estas personas poder recurrir a ellas en caso de necesidad. Sin olvidar el fantasma de nuevas familias en las que no se cuenta con las personas mayores y las relegan a la acción del Estado, o de instituciones altruistas. Las aparcan después de haber dejado de ser consideradas como productivas.


Los cambios demográficos así como el propio perfil de las personas mayores del siglo XXI aconsejan un replanteamiento sobre dos cuestiones básicas: el umbral a partir del cual comenzamos a considerar mayor a una persona y la posibilidad de flexibilizar la edad oficial de jubilación.


Con nuestro Perú
Las conclusiones de estas Jornadas afirman que es preciso potenciar un modelo de bienestar que construya independencia entre nuestros mayores, abandonando la idea de vejez como déficit y fortaleciendo la idea de la vejez como oportunidad. Se trata, de potenciar políticas de integración, que abran espacios participativos y favorezcan actuaciones inclusivas, incorporando el auténtico concepto de envejecimiento activo que la Organización Mundial de la Salud estableció en 2002.


La participación en actividades sociales, culturales, deportivas y de voluntariado social
contribuye a mantener el bienestar subjetivo entre los mayores; siendo imprescindible ofrecerles la posibilidad de tomar parte activa allí donde se identifican sus necesidades y se adoptan decisiones que les conciernen.


Las personas mayores, dependientes o no, son antes que nada ciudadanos, con derechos, obligaciones, capacidad de decisión y derecho a ser los protagonistas de su propia vejez. De ahí que, a la hora de planificar y programar, tanto la Administración como las entidades de la sociedad civil que se encuentran implicadas en su acompañamiento y atención, deben hacer un esfuerzo por escuchar y atender aquello que los propios mayores expresan entre sus deseos, necesidades y preferencias. Los programas de educación con personas mayores deben partir de aquello que los mayores ya conocen y les interesa. Aprender ayuda a las personas mayores a completar su proyecto vital, reforzando el compromiso con la vida que previamente se tuviera.


La actividad cognitiva, los programas de ejercicio físico saludable; unos buenos hábitos de salud y nutrición, una adecuada red de relaciones sociales satisfactorias, la correspondiente autoestima y cierto nivel de compromiso social son buenos elementos del envejecimiento saludable que todos deseamos.


Sin olvidar la utilidad de los Centros de Mayores y las metodologías que favorezcan la transversalidad y la intergeneracionalidad, por los positivos efectos de ambas ya que el envejecimiento abarca campos muy diversos (social, sanitario, cultural, urbanístico, ambiental, seguridad) y defiende una sociedad para todas las edades.


Para que nadie pueda llegar a sentirse un niño, encerrado en un cuerpo envejecido, y que se pregunta con terror y desconcierto, “¿Qué ha sucedido?”.


(*) Profesor Emérito de la Universidad Complutense de Madrid (UCM)Director del CCS

Larry King Remembers Paul Newman

Fernández Pascual: "La edad madura es momento de aprender y disfrutar"

El concejal de Mayores presenta el programa de actividades socioculturales del último trimestre del año para los mayores.


El objetivo del programa es impulsar modelos de prevención para lograr una vejez saludable, así como fomentar la salud y la autonomía física


La inscripción es gratuita y los únicos requisitos son ser mayor de 60 años y residir en Alcalá". Así explicaba, el concejal de Mayores del Ayuntamiento complutense, Jesús Fernández, los requisitos para participar en un programa de actividades socioculturales pensado para los mayores de nuestra ciudad. El Ayuntamiento de Alcalá ha puesto a disposición de las personas mayores una serie de servicios y actividades de acuerdo con las necesidades propias de su edad, favoreciendo su acceso a la información, su integración en la sociedad y su mantenimiento físico.


"La edad madura es momento de aprender, y también de disfrutar. Cuando nos hacemos mayores tenemos mucho tiempo libre. No somos jóvenes pero seguimos teniendo ganas de aprender y de mantenernos activos. Por este motivo desde la Concejalía - ha manifestado Fernández- proponemos a nuestros mayores, como viene siendo habitual un amplio abanico de ofertas de ocio y culturales para que puedan ocupar su tiempo y obtener resultados que repercutan en su calidad de vida".


En el programa de actividades que desarrolla la Concejalía de Mayores participan más de 4000 mayores a lo largo del año. Las actividades que se proponen son las siguientes:


· Talleres permanentes de bailes de salón, teatro, desarrollo psicofísico (entrenamiento de la memoria), mantenimiento físico (relajación, gimnasia), manualidades, aulas de informática e internet, etc.

· Visitas culturales (previstas para el tercer trimestre del año) al Teatro Real de Madrid, al Monasterio de Guadalupe, al Palacio del Pardo, a Loeches y a Torres de la Alameda, a la fábrica Mahou, al Convento de las Juanas o una ruta por los Belenes de Alcalá prevista para el mes de diciembre.

· Ciclo de Charlas sobre la prevención y el envejecimiento saludable. Se hablará de los "mitos de la Vejez" el 29 de octubre, de "Fibromialgia" el 20 de noviembre y de "El amor en los Mayores" el 11 de diciembre.

· Actividades Socioculturales como el baile de Halloween el 28 de octubre, una actuación de coros el 11 de noviembre, Mayores con arte para el 26 de noviembre y para el mes de diciembre Rondallas y Villancicos del Centro Obrero y de los Centros de Mayores.

· Aula de Cultura, Senderismo, Libro - Fórum, exposiciones, costura lagarterana, bolillos, electricidad, etc. son otras de las actividades propuestas.

Por último la Concejalía de Mayores mantiene sin interrupción durante el año los programas de Viajes Culturales para Mayores, el programa municipal de Termalismo Terapéutico para mayores de 65 años, el programa de transporte, de fisioterapia o de podología, "y por supuesto -ha añadido Fernández- el Programa de Danza para Mayores en el aula de la Universidad en el que nadie se ha quedado sin plaza."

Impulsar modelos de prevención para lograr una vejez saludable es el objeto de este grupo de actividades, con ellas se quiere fomentar la salud y la autonomía física a través de formas de vida sana e información sobre temas relacionados con su mantenimiento y fomento de hábitos saludables.

Diario Digital de Henares

Paul Newman and Joanne Woodward - 50th Wedding Anniversary

Paul Newman and Joanne Woodward Part 3

Paul Newman and Joanne Woodward Part 2

Paul Newman and Joanne Woodward Part 1

Paul Newman has died -

Paul Newman Dies at 83 R.I.P.

Estrenan

Prepararse para la jubilación y la vejez y revisar hábitos de vida garantiza mejores años, señala estudio

El envejecimiento es un fenómeno universal y Colombia no es lejana a esta realidad, según el médico geriatra Carlos Alberto Cano, director del Centro de Atención al Adulto Mayor.


"En 23 años, el mundo ha envejecido y esto trae grandes implicaciones económicas para poder mantener al resto de la pirámide poblacional", sostiene el médico de la Fundación Santa Fe de Bogotá.


No hay sino que ver los cambios en el censo. Si en el primero, en 1950, la expectativa de vida era de 48 años para los hombres y 52 para las mujeres, hoy las cosas han cambiado: está entre 70 y 76 años, respectivamente.


Hay tres factores que han incidido en el tema, según el gerontólogo: el control de la natalidad, el de la mortalidad (con el acceso al sistema de salud, la gente muere de enfermedades, pero a edades mayores) y la migración poblacional en los últimos 10 años. El 10 por ciento del país se fue al exterior, eso es 4 millones, y en su mayoría jóvenes. "Lo que Europa envejeció en un siglo, Colombia lo hizo en 20 años", dice Cano.


El 24 por ciento de los adultos está pensionado. Pero, la duda, según el especialista, "es si vamos a estar capacitados para sobrevivir en la vejez". Actualmente, 9,5 por ciento de la población es mayor de 60 años y las enfermedades dependientes de la edad se van a multiplicar. "Si tenemos 100 personas mayores de 65 años, de 3 a 5 por ciento van a sufrir de Alzheimer y esa cifra se duplica cada cinco años", afirma.


Hay un grupo de problemas que aquejan a los adultos mayores y se conocen como las 'Ies' en geriatría, por sus iniciales en inglés, que son: intelectual, por la pérdida de memoria; inestabilidad en la marcha; incontinencia, enfermedad cardiovascular y deterioro de los sentidos, de la visión y la audición. A eso se suman los efectos secundarios de los medicamentos. Y 53 por ciento de la población colombiana se automedica.



Un centro especializado para aprender a disfrutar de los años

Asistencia, educación e investigación son los tres pilares del programa asistencial del Centro de Atención al Adulto Mayor que inagura por estos días la Fundación Santa Fe, el cual busca facilitarles la atención adecuada y hacer énfasis en la prevención con alternativas de asistencias costo-efectivas.


La opción de hospital-día tiene el objetivo de rehabilitar al paciente en problemas puntuales, por ejemplo la demencia, con ejercicios para recuperar la memoria. También cuenta con atención domiciliaria para las personas que no pueden salir de su casa y facilitarles la asistencia adecuada, sin tener que hospitalizarla.

De ahí la importancia de una evaluación integral.



Para mantener siempre la juventud

Prepararse para la vejez es una de las recomendaciones para tener calidad de vida.


Por eso, el geriatra Carlos Alberto Cano, aconseja adoptar estilos de vida saludables, combinados con control médico hacia los factores de riesgo. "Hay que revisar aspectos como la dieta, el ejercicio y el manejo del estrés y del tiempo libre", dice.


Así mismo, hay técnicas de reentrenamiento de memoria, cuya clave es el interés en las cosas. La lectura, el aprendizaje y el conocimiento ayudan a mantener la mente ágil.


"En Colombia, por ejemplo, cuando a una persona le dicen que se va a pensionar, viene la depresión. En España, en cambio, hacen fiesta. Deberíamos prepararnos para la jubilación y para la muerte.


Hay un ejercicio fundamental y es hacer una lista de todas las cosas que a uno le gustan. Al leerla, es posible darse cuenta que frente a todo lo que uno quiere hacer, es poco el tiempo. Es una buena estrategia para encontrar motivación", agrega.


Conviene hacer una evaluación para ver cuáles son las mejores alternativas para cada paciente, según su salud física, mental y emocional.


Y en lo que más énfasis hace es en que "el desarrollo del ser humano es el envejecimiento. La etapa más productiva está entre los 50 y 56 años. Eso solo lo da la experiencia", concluye.


Portafolio de Colombia

Saturday, September 20, 2008

Un muchacho llamado… ¿caballo?



No dejó indiferente a nadie la cuarta película de la directora iraní Samira Makhmalbaf. Tras finalizar la proyección de la dura e impactante Asbe du-pa (El caballo de dos patas), la joven no
quiso guardarse nada para sí.No se mordió la lengua a la hora de transmitir sus sensaciones en relación al filme.


Un joven, disminuido psíquico, es contratado por el padre de un chico disminuido físico para que diariamente lo transporte sobre su espalda a un centro escolar. Los demás jóvenes de la clase,
lo hacen en burro. El joven ‘caballo’ recibirá un dólar diario por la labor realizada.


En palabras de la directora de Asbe du-pa, Samira Makhmalbaf, aunque el tema central de la película “es la metamorfosis de una persona en animal” el mensaje de la película es mucho más profundo. Gesticulante y apasionada en las explicaciones, en opinión de la iraní, el largometraje
tiene una causa-efecto con las diferentes realidades bélicas que se dan en muchas partes del
mundo, en pueblos, por lo general, castigados por las guerras y el hambre.



Samira Makhmalbaf no tiene ninguna duda: “La hambruna o la violencia no son meros clichés”.


Los 101 minutos que dura la película están basados en el guión escrito por Mohsen Makhmalbaf,
padre de la directora. “Nada más leerlo me enamoré de él.Que un ser humano se convierta en animal, es la metáfora de la vida”, dijo.En opinión de Samira, la dura película que ha dirigido

cuenta con una gran carga simbólica.



Otro aspecto importante para la directora, es su modus vivendi a la hora de acometer un nuevo proyecto o película. Samira Makhmalbaf trabaja siempre con actores no profesionales. Y esa apuesta tiene sus riesgos. “Dar con los dos protagonistas de Asbe du-pa no me fue tarea fácil. Tuve que buscar y buscar. Uno de ellos es mendigo y el otro, arrastra una deficiencia mental.
Tuvieron que ensayar bastante”.



“Al comienzo del filme, ambos protagonistas son débiles –añade la directora– y hasta surge cierta amistad entre ambos. Pero con el paso del tiempo, uno se impone al otro”. El caballero,
al caballo. El disminuido físico, al psíquico. “Es decir, es la conocida relación de hombre contra
hombre. He querido mostrar la realidad humana con la que convivimos.


La película no tiene que ver con seres buenos y malos.Es una cruda descripción”.Pero aun así Samira cree que obviamos el presente.“Vivimos en un mundo en el que no queremos ver lo que
sucede en la sociedad”.


Debido a problemas administrativos, no pudo filmar la película en su país. Tuvo que desplazarse
a Afganistán. “La película hay que contemplarla desde una perspectiva muy amplia”, añade. “Se podría haber filmado en cualquier lugar puesto que el eje de la historia es humano y universal. Si
los espectadores cierran los ojos, Samira Makhmalbaf durante la rueda de prensa. los cierran a la realidad”. E.

Banderas recibe el premio Donostia de manos de Almodóvar

EG- Javier Bardem triunfa en el Festival de Cine de San Sebastián

La vejez de Sarmiento


Rogelio Alaniz

Domingo Faustino Sarmiento murió en Paraguay el 11 de setiembre de 1888. Es curioso. Eligió para morir el país al que había combatido en una guerra, el país donde había muerto su hijo Dominguito. El 10 de setiembre a la noche le dijo a su hija que lo acomodara en el sillón mirando hacia la ventana. Se supone que el último paisaje que vieron sus ojos fue la luz de la madrugada. No era un paisaje indigno para quien se jactó durante toda su vida de librar una lucha a brazo partido contra el oscurantismo.

Se dice que a los grandes hombres la vejez los pone a prueba. Sarmiento aprobó con muy buenas calificaciones esa exigencia. Más de un historiador considera que el Sarmiento de los últimos años es el que se merece reivindicar. Estos son los años de sus críticas más ácidas al régimen, sus ataques más duros al privilegio, sus autocríticas más severas. Son sus años de grandeza y al mismo tiempo son años de duras derrotas y de más de una humillación.

Desde 1880, desde que cumplió setenta años, Sarmiento peleó a brazo partido para ser otra vez presidente. Estuvo a punto de serlo en 1880, pero las camándulas de Roca se lo impidieron. Alentó algo parecido en 1886, pero fue derrotado por Juárez Celman. En 1887, un año antes de su muerte, le confesó a un sobrino que no le quedaba mucho hilo en el carretel pero que si lo elegían presidente era capaz de tirar diez años más.

Su ambición política fue criticada por muchos. Se decía que era un ególatra y un enfermo de vanidad. Se le imputaba carecer de sentimientos, se señalaba que su único amigo era él mismo y que por el poder era capaz de sacrificar a su propia madre. Todo eso era verdad, pero era una verdad a medias. Sarmiento era un político de tiempo completo, ambicionaba el poder y lo peleaba a brazo partido. Siempre pensó a la política desde el lugar de la clase dirigente y cuando la discutió fue porque consideró que estaba despilfarrando el legado que él les había dejado.
Paul Groussac lo conoció en Montevideo en 1884. Lo describe con palabras cargadas de admiración. Groussac no era un escritor impresionable. Todo lo contrario. Era sarcástico, irónico y burlón. Una frase suya podía despedazar al hombre más prestigiado de Buenos Aires. Sin embargo, cuando lo vio a Sarmiento -porque en realidad no habló con él-, no dejó de manifestar su asombro por la vitalidad de ese hombre, por la energía que desplegaba incluso cuando estaba callado.
Sarmiento entonces tenía 74 años. En esos días en Montevideo participaba de reuniones, visitaba colegios, discutía con científicos y en las horas libres se reunía en el hotel con los amigos y se quedaba conversando hasta tarde. Sarmiento hablaba casi a los gritos. Su sordera contribuía a ello. Sus risotadas retumbaban en el hotel. También sus insultos. Era un animal político extraordinario. Así lo pinta Groussac. En los mismos términos lo describe José Hernández, que no lo quería, pero no podía menos que mirar con admiración a esa personalidad política avasallante, que deslumbraba con su vitalidad y su inteligencia.
Los últimos años de Sarmiento no fueron fáciles. Para Sarmiento, la vida jamás fue una empresa sencilla. Siempre la concibió como una lucha. Le sobraban energías y talento para afrontar el desafío. Nunca le importó quedarse solo. Es más, cuando eso ocurría parecía sentirse más cómodo. Como anticipándose a los revisionistas del siglo veinte, fueron los mitristas los que iniciaron la tarea de denigrar su memoria. A los mitristas les corresponde haber dado a conocer las cartas escritas acerca de la guerra contra las montoneras. También fueron los jóvenes mitristas los primeros que lo acosaron en la calle con sus insultos.
La anécdota merece recordarse. Sarmiento no le perdonaba a Mitre haberse levantado en armas contra Avellaneda. Por lo tanto no estaba dispuesto a consentir ninguna amnistía. Una noche habló en el Congreso y a la salida los imberbes de aquellos tiempos lo insultaron en la calle. Al otro día Sarmiento se presentó en el Congreso y dijo uno de sus discursos más célebres.
"'...Lo que me aflige es ver a jóvenes que están estudiando, jóvenes de quince o veinte años que tienen el coraje de esperar a un senador a la salida del Congreso para insultarlo...Y yo me pregunto: ¿en qué país estamos? ¿A qué tiempos hemos llegado? Yo podría decirle a uno de esos jóvenes: venga hijo a mi lado; hablaré con usted. ¿Qué edad tiene? Vea la mía. Está usted sano, fuerte y robusto; y yo soy anciano, hasta sordo soy. Si las voces de reprobación, si los gritos que se dan, si la fuerza del número son medios de coacción para hacerme callar como desean los que piensan en contra de mis ideas, yo diré a los que tienen la posibilidad de hablar con esos jóvenes que no conocen la historia . Yo soy "Don Yo" como dicen, pero este "Don Yo" ha peleado a brazo partido durante veinte años contra don Juan Manuel de Rosas y lo ha puesto bajo sus plantas, y ha podido contener en sus desórdenes al general Urquiza...todos los caudillos llevan mi marca y no han de ser los chiquillos de hoy en día los que me han de vencer, viejo como soy".

En la Cámara no se oía una voz, un murmullo. Todos escuchaban en silencio las palabras del gran viejo que seguía hablando como si en realidad le hablara al futuro o a cada uno de los imberbes que lo habían insultado: "He querido que la barra me oiga una vez más, que vea de toda la libertad que soy capaz. Y es una pérdida para el país que ustedes encadenen y humillen y vejen a quien ha vivido sesenta años, duro contra las dificultades de la vida; que ha sufrido la tiranía, que ha sufrido la pobreza que ustedes no conocen y las aflicciones que puede pasar un hombre que no aprendió en la escuela sino a leer y que desde entonces viene abriéndose camino con el trabajo, con la honradez y el coraje de desafiar las dificultades".

La vejez de Sarmiento fue admirable. Fue una vejez que estuvo a la altura de su vida y, en más de un caso, la superó. Fueron los años en que atacó a la que calificaba como oligarquía con olor a bosta: "Quieren que el gobierno, quieren que nosotros que no tenemos una vaca, contribuyamos a duplicarle o triplicarle la fortuna a los Anchorena, a los Duggan, a los Cano, a los Leloir y todos esos millonarios que pasan su vida mirando como pacen las vacas".

Parece increíble: el Sarmiento de sus últimos años parece combatir la obra realizada por él y su generación. No se entiende por qué Sarmiento, pero también Alberdi, impugnaron el supuesto progreso que en su momento habían defendido. Es como que, sin desconocer los méritos de la obra que forjaron, hubiesen querido advertirles a los nuevos dirigentes los vicios del sistema que contribuyeron a crear.

En 1880 era ministro de Avellaneda. Ambicionaba ser presidente y peleaba contra Roca. Una tarde se presentó al Congreso. Parecía un poseído: despeinado, la frente arrugada, el gesto iracundo: "Hay una Liga de Gobernadores; tengo en mis manos las pruebas y la voy a hacer pedazos Se acabaron las contemplaciones. Vengo con los puños llenos de verdades y los voy a desparramar a los cuatro vientos. Creo que ésta será la última vez que hablo delante de una asamblea; puede decirse que es de ultratumba que lanzo la palabra, porque quizás a esta hora seré suprimido como ministro, y quiero que esta vez los jóvenes que vienen después de nosotros, los viejos que hemos luchado durante treinta años, oigan la palabra y crean a un hombre sincero, que no ha tenido ambición, que nunca ha aspirado a nada, sino a la gloria de ser en la historia de su país, si puede, un nombre, ser Sarmiento, que valdrá mucho más que ser presidente por seis años o juez de paz en una aldea".

Sarmiento vivió su vejez sin un peso. Su casa era modesta; sus bienes, contados. Un día le pidió al Concejo Deliberante si podía pagarle la suscripción del diario porque él no tenía con qué hacerlo. Poco antes de morir hizo el balance de su vida: "'Nacido en la pobreza, criado en la lucha por la existencia, más que mía de mi patria, endurecido a todas las fatigas, acometiendo todo lo que creí bueno y coronada la perseverancia con el éxito, he recorrido todo cuanto hay de civilizado en la tierra y todas las escalas de los valores humanos en la modesta proporción de mi país y de mi tiempo; he sido favorecido con la estimación de muchos de los grandes hombres de la Tierra; he escrito algo bueno entre mucho indiferente, he labrado, como las orugas, mi tosco capullo. Hice la guerra a la barbarie y a los caudillos en nombre de ideas buenas y realizables... Sin fortuna que nunca codicié porque era bagaje pesado para la incesante pugna, espero una buena muerte corporal, porque la que me vendrá en política es la que yo esperé. Deseo dejar por herencia a millares en mejores condiciones intelectuales, tranquilizado nuestro país, aseguradas las instituciones y surcado de vías férreas el territorio, como cubiertos de vapores los ríos, para que todos participen del festín de la vida del que yo gocé sólo a hurtadillas".
El Litoral

The Beatles - If I Fell

Un recuerdo para los que le gustan Los Beatles (yo soy uno de ellos)

Thursday, September 18, 2008

Vicky Cristina Barcelona - Festival de San Sebastian

Tres cintas españolas en el Festival de San Sebastián

Arranca la cita con el cine en San Sebastián

El protagonista de 'Vicky Cristina Barcelona', Javier Bardem en el hall del Hotel María Cristina con el Director del Festival, Mikel Olaciregi.


Una Sección Oficial repleta de viejos conocidos centrará desde el jueves la competición principal del Festival de Cine de San Sebastián, que en su 56 edición espera la llegada de estrellas como Woody Allen, Meryl Streep y Antonio Banderas. Javier Bardem ya está en la capital guipuzcoana.


En el certamen donostiarra, que tendrá lugar hasta el próximo 27 de septiembre, competirán por la Concha de Oro algunos de los cineastas habituales de su programación y se estrenarán tres filmes españoles, 'Tiro en la cabeza', del último ganador del Goya Jaime Rosales; 'Camino', de Javier Fesser; y 'El patio de mi cárcel', el debut de Belén Macías con producción de El Deseo, propiedad de los hermanos Almodóvar.


Entre los que regresan al certamen se encuentra el polifacético Michael Winterbottom, cuyo nombre surge por quinta ocasión en alguna de las secciones de San Sebastián y con 'Genova', protagonizada por Colin Firth, compite este año en la Sección Oficial, ante un jurado presidido por Jonathan Demme y que incluye a la productora argentina Martina Gusman Urruti y la actriz española Leonor Watling, entre otros.


Winterbottom optó en dos ocasiones anteriores al premio principal, fue objeto de una retrospectiva en 2003 y mostró en la sección Zabaltegi-Perlas su celebrada '24 hour party people'.


El coreano Kim Ki-duk presenta en San Sebastián una original y onírica historia de amor en 'Bi-mong (Dream)', tras haber recibido en 2005 en el mismo certamen el Premio Fipresci de la crítica internacional por 'Hierro 3' y haber ganado dos años antes el Premio del Público en la sección Zabaltegi-Perlas con 'Primavera, verano, otoño, invierno y primavera'.


También desde Asia vuelve el japonés Hirokazu Kore-eda, quien ya concursó en San Sebastián hace una década con 'After Life' y en 2006 con 'Hana' y que ahora compite con el drama 'Aruitemo, Aruitemo (Still Walking)'.


Ulrich Thomsen, ganador de la Concha de Plata al mejor actor en 2004 por 'Hermanos', regresa a San Sebastián como protagonista de 'Fear me not', del director danés Kristian Levring, considerado uno de los impulsores del movimiento Dogma 95.


Allen, los Coen, Mike Leigh...

Woody Allen acudirá junto a Javier Bardem y Rebecca Hall para presentar su esperada 'Vicky Cristina Barcelona' [Tráiler] en la sección Zabaltegi-Perlas, donde John Malkovich defenderá la comedia 'Burn after reading' de los hermanos Coen [Tráiler] y donde se podrán ver las nuevas cintas de Mike Leigh -'Happy go Lucky'- y Laurent Cantet, la ganadora de la Palma de Oro de Cannes, 'La clase'.


En la Sección Oficial fuera de concurso se encuentra 'Tropic Thunder', la nueva incursión en la dirección de Ben Stiller, quien llegará a Sla capital guipuzcoana junto al protagonista de esta comedia, Robert Downey Jr.


Antonio Banderas, además de recoger uno de los dos premios Donostia, abrirá durante la jornada inaugural la Sección Oficial con 'The other man', en la que el actor se enfrenta en la pantalla a Liam Neeson por el recuerdo de una mujer interpretada por Laura Linney.


Esta película dirigida por el reputado Richard Eyre -responsable de títulos como 'Iris' o 'Diario de un escándalo'- será otra de las cintas que participará fuera de concurso, junto a 'El niño del pijama de rayas', adaptación cinematográfica del bestseller homónimo, y 'The brothers bloom', con Adrien Brody y Rachel Weisz.


Meryl Streep, también merecedora del premio Donostia, recogerá su galardón el próximo 26 de septiembre en el Kursaal de la ciudad donostiarra.


'El nido vacío' del argentino Daniel Burman, la francesa 'La belle personne' de Christophe Honoré, la directora iraní Samira Makhmalbaf con 'El caballo de dos patas' o 'Layla's birthday', del palestino Rashid Masharawi, también lucharán por la Concha de Oro en esta 56 edición.


El propio Jonathan Demme presentará su nueva película, 'Rachel getting married', ya vista en el Festival de Venecia, además de su documental 'Neil Young truck show', mientras que Paul Thomas Anderson acudirá a recoger el Gran Premio Fipresci a la Mejor Película del Año que la crítica internacional ha decidido otorgar a 'Pozos de ambición'.


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La dignidad de la vejez

La actitud mental es el modo por medio del cual asumimos cada día de nuestra vida, es también el primer contacto con la alegría de vivir cotidiana, la forma en que nos enfrentamos con el desafío de vivir cada nuevo día.


Los antiguos tenían un concepto de la vida más inmediato y real y dejaban a la providencia lo desconocido. Su vida era breve y vivían acosados por enfermedades, pestes y toda clase de peligros.



Uno de sus preceptos más conocidos era el adagio latino Carpe diem, vive el día de hoy, lo que ratificaba la importancia que daba al presente el Padre Nuestro (“el pan nuestro de cada día dánoslo hoy”) que es el único que se puede comer.



A menudo omitimos que los cambios tecnológicos y el remedio a muchas enfermedades mortales han cambiado las expectativas de vida en la gente en los últimos 50 años por lo que conviene recordar que hasta los años 40, entre las mayores causas de mortandad se contaban la tuberculosis, la sífilis, el cólera y otras que causaban estragos en la población mundial. No se vivía mucho, tal vez se disfrutaba más.



Hoy vivimos más, el avance de la medicina extiende la vida a niveles impensados 50 años atrás, pero nuestra vida no parece de mayor disfrute y la gente mayor vive más años pero amarrada al estrés, el desgaste y el aburrimiento. Lo que nos preocupa es el aporte que cada uno puede brindar mediante el respeto, la confianza y el aprecio de sí mismo que pueda generar, algo que hoy se hace muy difícil por el sentimiento de inutilidad que suelen poseer las personas de mayor edad y los ataques depresivos, muchas veces mortales que suelen padecer al sentirse un estorbo.


Observemos el interés que tiene la gente por obtener la jubilación (que debería ser jubilosa) para convertirse después en entes olvidados, enfermos y propicios a sentirse inútiles y con escasos sentimientos de autoestima.



Cada vez más se hace imperativo el enfrentamiento con el cada día y el entusiasmo que las personas pueden cultivar en su interior. Ensimismarse es la capacidad del hombre para encontrarse por dentro, es decir para meterse en su sí mismo y comprender su propia realidad. No ha sido fácil crearse un espacio propio, por el contrario, se trata de una tarea lenta y paciente el poder establecer el diálogo con nuestra intimidad.



Por si fuera poco, el hombre tiene la facultad de imponerse sobre sus estados de ánimo, tiene la posibilidad de superar la constante puja que los otros le producen y ordenar sus sentimientos, no sin dificultad.



El hombre se ha ganado la posibilidad de poder actuar sobre las cosas, luego de meditar acerca de ellas, pero no es sencillo. Lo habitual es dejarse llevar por la alteración, por lo externo, por lo de fuera y reaccionar emocionalmente. Es lo que significa ponerse fuera de sí, desaforarse, alterarse.


Cuando el hombre decide por sí enfrentar sus estados de ánimo y poner el pecho a las cosas a la vez que pensar positivamente, está dando un paso clave para dominar sus actitudes y no permitir que su actuar se convierta en una conducta sobre la cual no tiene control.


Las personas asumen —si así se lo proponen— una conducta sincera que puede contagiar a los demás mediante ondas positivas o bien, pueden lograr lo contrario. Es siempre una elección, no hay excusa posible que justifique la imposibilidad de poder lograrlo.


Deberíamos hacer más en esa dirección para que nuestros semejantes pudieran vivir mejor sus años finales que como lo están haciendo ahora. ¿Usted se cree exento de estas consideraciones? Si vive lo suficiente deberá tenerlo en cuenta.



Leopoldo Barrionuevo
Diario La República, Costa Rica

La vejez no existe

Para Manuel de la Sierra,
amigo octogenario


El 1 de septiembre cumplió Gustavo Bueno 84 años. Antes, hace poco tiempo, se trataba de una edad muy respetable. Pero ha cambiado la consideración sobre la vejez y ésta es una de las pocas cosas buenas de los tiempos nuevos, al menos hasta que el doctor Muerte de Gijón no pueda llevar a la práctica su teoría de que es lo mismo tomar el tren de las doce que el de las doce menos cuarto. Hace unos años, a una persona de 80 años se la consideraba anciana. Ahora, puede decirse que no envejece quien puede, sino quien quiere, y así tenemos cuarentones viejísimos y octogenarios con pleno vigor. Esto es: más o menos como siempre, desde que el mundo es mundo.


Todavía hace no muchos años, los 70 eran una frontera que procedía directamente del Eclesiastés. Cuando Yeats los cumplió, quedó tan perplejo que escribió un poema: «¡Cosa más asombrosa! / Setenta años viví». A Yeats la vejez le producía rencor y espanto: no quería envejecer, por lo que rechazaba la vejez, lo que es la manera más insensata de hacerse viejo. Todo lo contrario de lo que está haciendo, con sabiduría, Gustavo Bueno. En cierta ocasión, respondiendo a la entrevista que le hacía un reportero televisivo, inexperto o impertinente, saltó la pregunta sobre qué sucedería cuando se encontrara con sus facultades intelectuales disminuidas, a lo que respondió con viveza: «No puedo decirle, porque todavía no tengo esa experiencia».



Para Gustavo Bueno, cumplir años es algo perfectamente normal, que depende de cómo se mire el calendario: lo mismo se pueden cumplir cada día que cada trescientos sesenta y cinco. Así que mientras se cumplan es porque estamos vivos, razón por la que es mejor cumplirlos que no cumplirlos: perogrullada tan fenomenal como verdadera. Cuando murió Sartre con los 70 sobrepasados, Vidal Peña, que debe de ser la persona más hipocondriaca que he conocido, movió la cabeza varias veces, gravemente, y dictaminó: «Que haya llegado a los 70 con la vida que llevó nos da ánimos a quienes vivimos de manera un poco más ordenada».



Los poetas, sobre todo los de la época romántica, incrementaban su aureola muriendo jóvenes, y si morían de tuberculosis o en algaradas revolucionarias, componían la figura perfecta. Evidentemente, murieron más de tuberculosis que de revoluciones, que solían contemplar desde la barrera. A lo largo del siglo XIX la tuberculosis era tan prestigiosa como ahora el sida. De los grandes poetas románticos ingleses, los más viejos, o por mejor decir, los que nacieron antes, Wordsworth y Coleridge, sobrevivieron a los más jóvenes, Byron, Shelley y Keats, y se da la circunstancia de que el más joven y que vivió menos, Keats, es el mejor, aunque ninguno puede ser considerado como «poeta menor».



La literatura española es una literatura de longevos. Maeztu no alcanzó las edades de Azorín o Baroja porque le mataron. Y en la del 27, aunque era de poetas, los más sobrepasaron los 60, y algunos (Guillén, Alexandre, Dámaso Alonso), los 80. Por no mencionar a León Felipe y otros, que, aunque no eran tan finos, también llegaron a octogenarios. Guillén, en 1981, cumplidos los 88 años, consideró que «probablemente soy el escritor más viejo de la literatura española. León Felipe no llegó a mi edad. Calderón, por supuesto, tampoco». A lo que acota Alfonso Canales que Guillén «podrá haber vivido mucho, pero eso no implica necesariamente ser viejo». Lo mismo puede decirse de Gustavo Bueno, un jovencito con 84 años recién cumplidos. Y la nómina no se agota. El gran prosista Cristóbal Serra continúa en activo, escribiendo y publicando, y Muñoz Rojas, uno de nuestros mayores poetas, llega a centenario el año que viene. Ernts Jünger, al cumplir los 100 años, evocó a otro escritor centenario, Fontenelle. No era un gran escritor, pero sí fue uno de los escritores más longevos.



Después de pasar unos días en La Granda, uno sale convencido de que la vejez no existe. Allí coincidieron Sabino Fernández Campo con 90 años, Teodoro López Cuesta con 87, José María Martínez Cachero con 84 y Juan Velarde con 81, de manera que mientras Velarde nacía en Salas, Teo ya había hecho la primera comunión y Sabino el ingreso del Bachillerato. Por no mencionar al capellán, don Servando, a punto de cumplir los 80 y a quien nadie que juzgue por el aspecto exterior le echaría más de 70. Y ahí le tenemos hecho un chaval, aunque los espárragos le producen gota. Todos ellos están lúcidos, magníficos, comen de todo, pasean hasta el puente ante de cenar (menos Cachero, que ya no camina a grandes zancadas, como antes) y poseen un espléndido sentido del humor. Sabino Fernández Campo afirma en el ensayo «Envejecimiento y política», incluido en sus «Escritos morales y políticos»: «Quisiera dar a mis amigos más jóvenes que yo -que son casi todos- el sincero consejo de que se esfuercen por todos los medios para cumplir los 80. Verán cómo se trata de un momento clave, de importancia muy superior a otras fechas y aniversarios que pueden marcar también etapas diferentes de la vida, pero no tan decisivas y serias como la de alcanzar una edad que tiene tanto de respetable y de alarmante a la vez». No cabe duda de que desde los 80 años se contempla la vida de otro modo: pero cualquiera firmaría por llegar a los 80 como Sabino llegó a los 90. Como escribió Vauvenargues: «Se es joven mientras se piensa que los buenos tiempos están todavía por llegar».


La Nueva España

Inauguran exposición de arte de personas mayores


El viernes 12 del presente mes de septiembre tuvo lugar la recepción de apertura de la Exposición de Arte de las Personas Mayores en el la Galería Histórica de la Mujer Roxcy O´Neal Boilton en el Parque de la Mujer donde se expusieron trabajos realizados por personas de la tercera edad como manifestación que la vejez no significa que la vida se ha acabado.


Se pudieron apreciar pinturas, dibujos, trabajos manuales y otros, realizados por 50 participantes del Centro de Adultos Víctoria. La exposición estará abierta hasta el 30 de septiembre.


En la foto, el Alcalde Carlos Alvarez visita parte de la expo durante la recepción. (Foto Ricardo Manuel García)


Diario Las Américas

Wednesday, September 17, 2008

La Filosita

El primerísimo actor Joaquín Cordero anda ya por los 85 años. Es todo un señor octogenario (y casi nonagenario). Se dice fácil, ¿verdad? "A mi edad estoy bien", diría entre orondo ¿y resignado? durante una entrevista que recién concedió a propósito de su participación en la telenovela Fuego en la sangre.


"Y sigo haciendo cine", presumió, sin duda en afán de demostrar que continúa en activo y que los años no lo han jubilado de lo que es su trabajo, en donde lo mismo hace papeles chicos que grandes (aunque ya no de extra, como en su juventud).


El actor -del que usted quizá haya visto más de una de sus más de ciento 30 películas dentro del cine mexicano- presume haber llegado a esa edad en las condiciones físicas y mentales en que está porque supo controlar a tiempo los excesos. A ello atribuye la dignidad de su vejez.


Advierte a los jóvenes de hoy que los excesos los cobra la vida, por lo que recomienda contenerse y "cuidarse" para llegar a la vejez con dignidad. Y sería bueno que a quienes se dirige el actor mirarán hacia él, en donde encontrarán a un viejo lleno de vida y de vigor, emprendedor todavía, lúcido y sano.


Y también hacia otros hombres de semejante edad a la de Joaquín Cordero, a quienes sus hábitos y costumbres los llevaran a olvidarse de que el paso de los años los conduciría inexorablemente el envejecimiento (que en el caso de muchos de éstos hasta pudo haber sido prematuro). Desde luego que notarán la diferencia de inmediato.


En el melodrama producido por Salvador Mejía luce "dignamente" envejecido, como fue su plan de vida. En Fuego en la sangre pues, se ve hombre mayor, pero no devastado por el tiempo; viejo, pero no en ancianidad; sin calvicie; casi podría decirse sin arrugas (al menos no acentuada), robusto, erguido.


En opinión personal, para la edad calendárica que tiene -hay que decirlo-, Don Joaquín está bien, como se ufana. Listo, quizá, para rodar una docena más de películas (o, bueno, no tantas, y para participar en más telenovelas, como esa que comentamos nos hace disfrutarlo, todas las noches por la televisión como el abuelo más cuerdo y lúcido de Adela Noriega (Sofía, en dicho melodrama).


"No duele envejecer sino haber perdido la juventud", dijo el señor dejando claro que no le molesta haber envejecido sino haber perdido su juventud, divino tesoro.


Ante lo inevitable en la vida de todo ser humano, la vejez, Don Joaquín se confiesa un viejo joven o viejetud actualizado, que todavía tiene mucho para dar. Por lo que anticipa "todavía hay Joaquín para rato", concluyó.


noreste.com

Saturday, September 13, 2008

Por una dignidad de la vejez

Osvaldo Bayer: iniciativa justa.

EL PROYECTO DE LEY DE UNA PENSION DE ESCRITOR

La iniciativa de la Sociedad de Escritoras y Escritores de la Argentina (SEA), sobre un proyecto original de Elvio Vitali, reclama que los autores mayores tengan un ingreso vitalicio equivalente a unos 1250 pesos.


Por Silvina Friera

La urgencia por aliviar el estado de indigencia en que viven muchos escritores no se corresponde con los tiempos sospechosamente lentos de la Legislatura porteña. Las comisiones de Presupuesto y Cultura prometieron tratar en los primeros días de septiembre el proyecto de ley de Pensión del Escritor, una iniciativa que la Sociedad de Escritoras y Escritores de la Argentina (SEA) adoptó como propia –aunque el proyecto lo presentó el recientemente fallecido Elvio Vitali– y que cuenta con el apoyo de más de 500 escritores de todo el país. Entre otros, Osvaldo Bayer, Juan Gelman, Diana Bellessi, Abelardo Castillo, Luisa Valenzuela, Antonio Dal Masetto, Noé Jitrik, Angélica Gorodischer, Ana María Shua, Guillermo Martínez, Tununa Mercado, Alberto Laiseca, Pacho O’Donnell, Juan Sasturain, Héctor Tizón y David Viñas. Pero de la promesa al hecho media un largo trecho. Y el peligro de que en febrero del próximo año el proyecto caduque. En caso de aprobarse la ley, los escritores porteños que tengan al menos cinco libros publicados y registrados, y no cuenten con una jubilación, podrán acceder a esta pensión vitalicia, equivalente a dos veces y media el monto de una jubilación mínima, es decir, unos 1250 pesos.


“La cultura es la columna vertebral de una sociedad y lo que permanece de ella son las obras, que definen sus características, su originalidad –se lee en los fundamentos del proyecto redactado por Vitali, presentado el año pasado–. El sello de sus creadores constituye la idiosincrasia de un pueblo. No hay futuro si se abandona a quienes abonan con su arte el destino común.” La pensión beneficiaría a unos 90 escritores porteños que se encuentran prácticamente en la indigencia y que desarrollaron una labor literaria a lo largo de su vida, pero no cuentan con ningún beneficio previsional. La iniciativa señala expresamente que la pensión “no podrá concederse cuando el escritor gozare de cualquier tipo de subsidio, premio literario o una jubilación, pensión graciable o retiro civil o militar, nacional, provincial o municipal equivalente a dos y media (2,5) jubilaciones mínimas”. Graciela Aráoz, presidenta de la SEA, cuenta en diálogo con PáginaI12 que se reunió con la diputada del Frente para la Victoria Inés Urdapilleta, presidenta de la Comisión de Cultura. “Creemos que la Legislatura tratará este proyecto antes de su vencimiento, y para el cual quedan apenas dos meses y unos días”, dice Aráoz, sin ocultar su preocupación por las demoras a esta altura inexplicables para aprobar una ley que cuenta con un amplio consenso entre los autores del país.


“No somos bohemios ni trasnochados escribiendo más allá de la miseria. Escribimos en esta realidad, en este país, y pensamos que la Pensión del Escritor, cuando sea aprobada, aliviará inmediatamente la situación de decenas de colegas que permanecen injustamente relegados, después de haber enriquecido con sus obras, a lo largo de muchos años, el acervo cultural de esta ciudad de Buenos Aires y el de toda la nación”, subraya Aráoz. “Príncipes y mendigos al mismo tiempo, los artistas en general, y particularmente los escritores, rara vez logran vivir de su trabajo”, plantea la poeta Diana Bellessi. “Son tomados en consideración cada vez que los espacios mediáticos y el poder los necesita, cada vez que llega el momento de representar la cultura nacional, pero nunca son considerados trabajadores, o tal vez sí, en su expoliación y en su constante condición de desocupados”, advierte la poeta. “Es de esperar que este proyecto llevado adelante por la SEA se convierta en la punta de lanza de un proceso de conciencia en la sociedad argentina, y también en el seno de la comunidad de escritores y de artistas de todo el país. Este es un gesto gremial, y como tal debemos apoyarlo, no se solicita una actitud de beneficencia al gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, se exige un derecho básico, apenas el primero de una larga lista por la que habrá que movilizarse a lo largo y a lo ancho del país. Por la dignidad de los viejos y de los jóvenes, por la defensa de un trabajo independiente y libertario que no negocia ni se casa con nadie.” Mario Goloboff señala que los escritores son quienes construyen un país ideal “sin el cual el real simplemente no existiría”. “Si se considera bien lo que han dado y hecho por nuestro país, desde Mariano Moreno y Domingo Faustino Sarmiento hasta Julio Cortázar y Haroldo Conti, pasando por Roberto Arlt, por Macedonio Fernández, por Leopoldo Marechal, por Raúl González Tuñón, por Alejandra Pizarnik y por tantos otros tan altos, y que muchos de ellos sólo recibieron indiferencia, migajas, hambre o palos, una pensión debiera ser, más que un derecho que con todo derecho se reclama, un deber que finalmente cumple la sociedad para con sus escritores”.


Bayer se reunió el martes con la presidenta Cristina Fernández para hablar de la situación de los pueblos originarios y de la Pensión del Escritor. “Me prestó mucha atención y me prometió estudiar a fondo este tema y cambió palabras con el secretario general de la Presidencia, (Oscar) Parrilli, para profundizar las actuaciones futuras”, revela el escritor y columnista de PáginaI12. “Ojalá que se haga justicia. Yo viví, cuando niño, la realidad de un poeta pobre, un escritor alemán, anarquista, que había emigrado de Alemania por el nazismo. Se sostenía en su extrema pobreza haciendo trabajos de todo tipo. Yo lo vi muerto y retengo esa imagen –recuerda Bayer–. Nosotros tenemos escritores que soñaron poesía y literatura y de pronto, ya viejos, vieron que su mano estaba vacía. Cuando uno está ante la evidencia de tantas jubilaciones de privilegio, no puede menos que indignarse ante el hecho de que los escritores todavía no tengan una defensa para sobrevivir los duros años de la vejez.”
Página 12

MI VIEJO-Piero

Nos estamos haciendo viejos

12/09/2008
Teresa Carreón


El 28 de agosto de cada año se “celebra” el día del adulto mayor. Los estudiosos aprovechan la oportunidad de que los medios por ese motivo, acuden a buscar sus opiniones y aportan datos que quitan el sueño. Podemos saber así, que sólo el 25 por ciento de los adultos en nuestro país, cuenta con recursos para la vejez. Hasta 2008 la esperanza promedio de vida de la población mexicana es de 75.1 años, 77.5 en las mujeres y 72.7 en los varones.


Para 2012 este país estará envejecido, ya que los adultos mayores rebasarán el 10 por ciento de la población. Con un ritmo de crecimiento de 3.7 por ciento anual (porcentaje inédito en la historia de México), la población adulta y los adultos mayores se perfilan a convertirse en el grupo social dominante en la pirámide demográfica del país en menos de dos décadas, según estimaciones recientes del Consejo Nacional de Población (Conapo).


La esperanza de vida ha cambiado la visualización en las gráficas de población, pues ha dejado de ser una pirámide para asumir la forma de un pez, con la cola superior por el crecimiento en la población de viejos, así como por la disminución de la natalidad.


La doctora Olga Leticia García Rendón afirmó, en su ponencia “La problemática social de la atención a la vejez en México”, presentada en el Congreso de la Federación de Estudiantes y Egresados de Trabajo Social de la Universidad Autónoma de Sinaloa, efectuado en 2006, que el crecimiento de los adultos mayores se debe a:
1) la disminución de nacimientos;
2) El aumento en la mejora de las prácticas en los cuidados de salud;
3) Al control de las enfermedades infecciosas;
4) Los avances científicos y tecnológicos de la medicina como fue la aparición de los antibióticos, las inmunizaciones, y los equipos de diagnóstico;
5) La disminución de la mortalidad.


Al ciclo de vida de los viejos se le conoce como tercera edad, adulto mayor, senil, anciano y en recientes fechas, adultos en plenitud, por lo que habría que preguntarse ¿cuál plenitud


La sociedad mexicana es excluyente y marginal para las personas de la tercera edad. Por ello, existe entre la población una resistencia a hacerse viejos por el temor a perder el control, la independencia o la autonomía, el estatus social, familiar y personal.



Las personas mayores requieren atención a su salud, empleo, educación, alimentación, vivienda. Las posibilidades que tiene una persona común de encontrar empleo en este país son muy remotas, pero es peor si se trata de un anciano. Actualmente se les puede encontrar de empaquetadores de mercancía en las tiendas de autoservicio, sin salario y sin prestación alguna o bien, intentando recuperar los ahorros que como braceros reunieron entre 1942 y 1964 trabajando en Estados Unidos. A estos últimos, sólo les queda eludir a los falsos dirigentes y esperar una pobre dádiva económica.


Seguramente por eso la sociedad de hoy le teme a la vejez, sobre todo por la disminución física y mental. Si se asume que esta disminución trae aparejada una incapacidad para funcionar autónomamente, esta etapa aterroriza porque hace del hombre un ser dependiente socialmente. Estas pérdidas provocan un cambio en el estatus social que deteriora la imagen que se tiene de sí mismo y la propia valía personal. Esta dependencia obliga a quienes cuentan con familiares responsables, a atenderlos y crear una red de apoyo. Sin embargo, gubernamentalmente se ha dado el mensaje de que se vuelven una carga para la sociedad. Sobre todo en sociedades con una visión asistencialista como la mexicana.


Un error fundamental es haber orientado la mirada en el aspecto de deterioro que se da en la vejez. En el anciano también hay facultades que alcanzan el máximo de su esplendor, como la sabiduría, la sencillez, la tolerancia, la capacidad de escucha, el gozo de los placeres simples de la vida, el disfrute de la compañía. Si los sistemas educativo y productivo aprovecharan la experiencia acumulada por los viejos, sería una doble ganancia.


“El aumento de años no garantiza la disminución en las necesidades básicas. Ese ser humano sigue teniendo hambre, frío, dolor y requiere de un marco que oriente su vida y le dé significado, espera afecto, cariño y una vida valiosa en el amor y la sexualidad, necesita saberse independiente, productivo, eficaz para sí mismo, autosuficiente, sentir que coopera con sus tareas en la construcción del mundo” afirma la doctora García Rendón.


La creencia de que es inútil invertir esfuerzos en personas con una expectativa de vida limitada se hace patente en los programas sociales dirigidos a esta población: actualmente sólo son dádivas para motivar una supuesta clientela electoral.



La gama de necesidades de los ancianos por un lado y la falta de apoyos de parte de los programas y servicios sociales por otro, deberían estar respondiendo a la falta de satisfactores que tiene esa población, ya que se les estipula poca prioridad, debido a que el sistema gubernamental mexicano, prefiere reducir el gasto social antes que dejar de pagar la deuda externa en deterioro de los que menos tienen.


La Organización Mundial de la Salud dice: “La niñez es la cuna de la longevidad”.



Por eso, mejor me voy con la música a otra parte con la canción escrita por Piero, “Viejo mi querido viejo”: Es un buen tipo mi viejo/ Que anda solo y esperando/ Tiene la tristeza larga/ de tanto venir andando/ yo lo miro desde lejos/ pero somos tan distintos/ es que creció con el siglo/ con tranvía y vino tinto/ viejo, mi querido viejo/ ahora ya camina lerdo/ como perdonando al viento/yo soy tu sangre mi viejo / soy tu silencio y tu tiempo…


Rumbo de México

Joan manuel serrat - de parto -año 1974 3/11

Muy buenos días para este sábado 13 de septiembre

Wednesday, September 10, 2008

TODO ERAN CAMPOS

1.
Un amigo me dijo hace unos meses que uno se hace viejo el día en que va con alguien por una calle de su ciudad y señala a su alrededor diciendo: "¿Ves eso? Pues todo eso eran campos". Otro amigo, arquitecto, me dijo poco después: "Desde 1980 hasta ahora se han construido más edificios que desde la prehistoria hasta 1980". No sé si lo anterior es cierto, pero, si lo es, entonces también es cierto que todos envejecemos cada vez más pronto; las estadísticas dicen que morimos cada vez más tarde, pero la realidad es que envejecemos cada vez más pronto, porque desaparece cada vez más pronto el paisaje de nuestra infancia. Esto es paradójico: según lamentan los filósofos, vivimos tiempos de apoteosis juvenil, tiempos en que la juventud se ha convertido en un valor en sí mismo –algunos dicen que se ha convertido en el único valor– y en que nadie quiere ya ser viejo, ni siquiera los viejos de verdad, que casi consideran un insulto que se les siga llamando viejos. Los filósofos tienen razón, aunque no estoy seguro de que haya mucho que lamentar: al fin y al cabo, ser joven es lo mejor que le puede pasar a cualquiera, y ser viejo no es más que una putada irremediable; no es que sea a la fuerza vergonzoso o humillante: tarde o temprano acaba siéndolo, me temo, pero mientras tanto muchos valientes aprenden a disfrutar de la vejez; de hecho, es incluso posible reivindicar razonablemente su alegría, aunque sólo como puede reivindicarse la alegría de la muerte o como Walt Whitman reivindicaba la alegría de la muerte o como aquel héroe sobrenatural que inventó Walt Whitman y que se llamaba Walt Whitman reivindicaba en sus poemas la alegría de la muerte: por amor a la vida, porque la muerte es una parte de la vida; o, para ser más preciso, porque la muerte es el verdadero sentido de la vida.


2
A mí me parece que el peor vicio de los filósofos –o simplemente de eso que algunos llaman intelectuales– consiste en empeñarse en ser interesantes. Yo debo de estar muy anticuado, porque sigo pensando que la filosofía no sirve para disentir del discurso dominante, sino sólo para decir la verdad, y la verdad no siempre es interesante. Decir que todos los hombres buscan la felicidad es aburrido y poco original, porque los filósofos llevan diciéndolo por lo menos desde Aristóteles, pero tiene la ventaja de ser cierto; reivindicar la infelicidad, la enfermedad y la vejez, como hace ahora el filósofo alemán Boris Groys para disentir del discurso dominante de la apoteosis juvenil –no por la alegría de que esas tres tristes cosas formen parte de la vida–, es desde luego original, pero tiene la desventaja de ser una tontería incapaz de sobrevivir al contraste de la experiencia personal: como todo el mundo, cuando yo tenía 18 años era un príncipe sin miedo; como todo el mundo, ahora que tengo 46 no soy más que un mendigo que, como decía el filósofo Cioran, apenas está aprendiendo a convertir sus terrores en sarcasmos.


3
Este verano, dos días después de la muerte de mi padre, di un paseo con mi hijo por el paisaje de mi infancia. Al salir de casa, a la derecha, había una sucesión de edificios casi idénticos. "¿Ves eso?", estuve a punto de decir. "Pues todo eso eran campos". Pero no dije nada y, en vez de caminar hacia la derecha, caminamos hacia la izquierda, hacia un gran parque poblado de plátanos donde hace treinta años yo jugaba con los chavales de mi barrio; el parque seguía allí, pero todo lo que había en él había cambiado: el pabellón destartalado donde jugábamos al balonmano era ahora un moderno auditorio; el club donde jugábamos al tenis y nos bañábamos en verano era un montón de cascotes; el estadio de atletismo donde jugábamos a las Olimpiadas era un prado invadido por la hierba. Le hablé a mi hijo de los chavales de mi barrio y él me preguntó por la muerte de mi padre. Como no soy un héroe sobrenatural, ni siquiera un filósofo, no le hablé de la alegría de la muerte ni de que la muerte tiene un sentido, porque aquel día yo no le veía ninguno, y la verdad es que sigo sin vérselo. Para no contestar eché a andar por la hierba del antiguo estadio de atletismo, y mientras lo hacía algo llamó la atención de mi hijo en un extremo del prado; nos acercamos: era la silueta en hierro, de tamaño natural, de un lanzador de jabalina; la base era de piedra, y en ella estaba grabada una leyenda en catalán: "A los viejos atletas del grupo, en recuerdo del antiguo estadio del GEIEG en La Devesa. 1944-1995". De pie frente al lanzador de jabalina, tuve un instante de debilidad, durante el cual pensé que el monumento parecía un cenotafio erigido a la memoria de los soldados muertos en una guerra olvidada; también pensé que si hubieran grabado en el cenotafio los nombres de los caídos, según es costumbre en esa clase de monumentos, mi nombre habría figurado entre ellos junto al de los chavales de mi barrio; también pensé en mi padre muerto y en que mi hijo tenía la edad que yo tenía cuando jugaba allí a las Olimpiadas y en que yo tenía la edad que tenía entonces mi padre; también pensé que mi hijo todavía no era un joven y que yo ya era un viejo. Luego, pasado ese mal momento, dimos media vuelta y continuamos nuestro paseo, pero ya no recuerdo hacia dónde.


Javier Cercas
El País

De aquí a la eternidad

La agencia del medicamento estadounidense, la FDA, lleva unos años estudiando cómo detener el proceso de envejecimiento. Se trata de paliar los efectos de la edad considerándolos propios de una enfermedad. Es decir, envejecer no es parte del trato evolutivo, envejecer es una dolencia que nos invalida con los años, pero que podría tratarse con ciertos fármacos y terapias. La línea que lleva la FDA no es única ni solitaria. Otros científicos de diversas disciplinas han abierto ya su campo de estudio al horizonte de la inmortalidad. Cuando uno se para y piensa y hasta reflexiona, no deja de rumiar toda clase de preguntas, porque a estas alturas que el paso del tiempo sea una enfermedad, supone cierto grado de fe y suspender el juicio aplicado durante siglos a la vida.


La razón que tienen los investigadores se basa en una observación que origina, cuando menos, sorpresa: envejecer no es un imperativo de la evolución, sino un proceso alterable. El reto consiste, pues, en retrasar la vejez, en evitarla incluso.

Los primeros estudios han dado algún fruto. Se sabe, por ejemplo, que en levaduras, en la mosca de la fruta y en un tipo de gusano existe un compuesto llamado resveratrol, también presente en la piel de las uvas, en el vino tinto y en las nueces. El resveratrol afecta la actividad de un gen implicado en la longevidad.


Otro factor que ha añadido peso a la teoría, un cambio en el paradigma científico, es que la mortalidad de los mayores no se estanca, sino que baja. Un dato totalmente inesperado para los demógrafos que han puesto sobre la mesa en distintos foros internacionales. Que la duración media de la vida humana aumentará en las próximas décadas no es cuestionable. Pasará. Pero que esa vida se prolongue sin pagar el precio de la vejez, es la idea.


La literatura, las leyendas y los cuentos están preñados de historias sobre inmortales y pactos con deidades más o menos malignas. A veces, era una eterna juventud conseguida por procedimientos mágicos; otras, una infinita madurez lograda a base de pócimas y fuentes de la vida. Ahora, con las revistas científicas publicando cada mes nuevos progresos y avanzados, uno no sabe si ponerse a descifrar códigos secretos o rezarle al santo de turno.


Si la vejez es una enfermedad, si el colapso del organismo puede tratarse, si vamos hacia una sociedad de una sola edad, sana y a pleno rendimiento, cumpliendo años tras años sin ocaso físico, ¿qué le ocurrirá al cerebro? ¿Tendrá que someterse a otro tratamiento para no caer en el horror?


El comercio digital
Seríamos jóvenes o maduros, de edad incierta, sometidos a la eternidad, cargados de pasado. Un pasado registrado por la mente. Acumulando el tiempo en la cabeza, sin que se note, bajo una espesa capa de pelo.

Tuesday, September 09, 2008

Innovar y envejecer

CARLOS MARTÍNEZ ALONSO

Frente al envejecimiento biológico y social necesitamos estructuras innovadoras que potencien e incorporen la creatividad, la vitalidad y visión de la juventud. Hagamos de ello una oportunidad para convertir en inversión los costes asociados.


La palabra "innovación" aparece escrita por primera vez en castellano en 1899. Figura en un texto anónimo que conserva la Real Academia Española y que describía "el carácter refractario del agricultor español a toda innovación hija de los modernos estudios de agronomía". Algunos trazos de esta triste percepción han perdurado hasta nuestros días. Pero la realidad es que sabemos avanzar, y decir lo contrario es sumarse a un bulo.


Una simple mirada a la producción extensiva de fresas de Huelva o a los cultivos bajo plástico de Almería -dos casos bien conocidos de agricultura puntera actual- revela como pura superchería esa visión. No existe "incapacidad congénita" para el progreso ni en nuestro campo ni en nuestra sociedad en general. En materia de ciencia y tecnología, este país debe entenderse de una vez por todas a sí mismo como uno más dentro del entorno internacional, fijándose en los retos globales, no en fatalismos de nación. Y en estos momentos, si hay un desafío común para el progreso en el mundo desarrollado es el del envejecimiento.


En tan sólo un siglo, España ha duplicado la esperanza de vida, que ahora supera ampliamente los 80 años. Los avances científicos -y en particular la investigación médica- han tenido mucho que ver en ello, pero tras esa mejora vital de la que todos nos alegramos hay lecturas secundarias. Se calcula que en el año 2050 una quinta parte de la población española será mayor de 85 años y un tercio superará los 65. Precisamente a partir de esta última edad el porcentaje de personas que sufren discapacidades aumenta entre 10 y 20 veces con respecto a los individuos menores de 45 años. Según estimaciones realizadas con los índices médicos actuales, en el año 2050 más de seis millones de españoles podrían sufrir alguna discapacidad vinculada a la vejez.


En menos de medio siglo, dos tercios del gasto que se destina a la salud de la población corresponderán a personas mayores de 65 años. Estudios recientes elaborados en Estados Unidos apuntan incluso a la timidez de estas estimaciones porque, a fecha de hoy, más del 70% de los fallecimientos ya está relacionado con enfermedades crónicas y degenerativas.
Uno de los grandes retos de la investigación médica del siglo XXI no es sólo darnos más años de existencia, sino añadirles calidad. Para una esperanza de vida de unos 80 años, la media sugiere que un ciudadano español padecerá al menos una enfermedad crónica durante unos 40 años, tendrá mal estado de salud a lo largo de 20 y sufrirá una discapacidad durante la última década de su vida.


Conseguir una mayor longevidad con más salud permitiría aumentar la calidad de vida de la población y reducir los costes sanitarios. Como proclama la AFAR, la federación que representa a los estudiosos del envejecimiento en Estados Unidos, investigar el proceso hacia la vejez es el camino más rápido y menos costoso para prevenir y tratar tantas enfermedades que se asocian a ella. Y es una vía mucho mejor que la de estudiarlas únicamente por separado.
En todo el mundo se han abierto numerosas vías de estudio sobre los procesos y los genes asociados al envejecimiento. Nos estamos acercando a los mecanismos que el propio organismo posee para defenderse de los daños moleculares (como los antioxidantes), para subsanar estos daños (mecanismos de reparación de ADN), y para eliminar o desactivar las células dañadas (la muerte celular programada). También avanzamos en la regeneración de tejidos con células nuevas obtenidas a partir de células madre, mientras que modelos experimentales como los que proporcionan la mosca del vinagre o el gusano hermafrodita Caenorhabditis elegans nos ofrecen útiles datos que acercan el objetivo de quintuplicar o sextuplicar la actual esperanza media de vida.


Pero el envejecimiento no debe ser sólo atendido desde la perspectiva de la investigación sanitaria: desafía de manera esencial la capacidad de la sociedad para regenerarse. Si se piensa en ello, la inquietud que ha despertado el asunto parece todavía escasa. Es obligación de esta sociedad dedicar los recursos necesarios para crear el marco que garantice las futuras expectativas de vida con el necesario orden social. Para ello necesitamos nuevas estructuras y modelos económicos que permitan convertir el gasto asociado a esta transformación en una inversión; necesitamos ser innovadores.


En la clase política estamos acostumbrados a los dirigentes de edad avanzada y a los consejos de sabios con larga experiencia, y quizá por eso no percibimos el problema. No obstante, el envejecimiento tocará de lleno a la gestión de los asuntos públicos, modificará muchas convenciones sociales y volverá insostenible el concepto tradicional de "jerarquía", muy vinculado a la edad.


En el pasado, las jerarquías iban indisolublemente asociadas al ciclo de la vida: pensaban y lideraban los ancianos, daban órdenes los mayores, obedecían los jóvenes. Mantener tal división de tareas en el futuro resultaría simplemente irreal. Con la amplificación que permiten las nuevas tecnologías, las buenas ideas ya no necesitan de la aprobación de un superior para abrirse paso y fascinar al mundo. Han sido jóvenes emprendedores quienes han puesto en el mercado muchas de las tecnologías que están redefiniendo nuestra era. El talento, simplemente, no se puede ocultar ni autorizar en función del escalafón laboral o social que uno ocupa. No está conforme si queda sujeto a una edad.


Hemos de abrir los ojos. Dentro del proceso global de envejecimiento que presenta la Tierra, España ocupa el cuarto puesto, sólo por detrás de Japón, Italia y Suecia. Es obvio que eso acarreará consecuencias en todos los órdenes de la vida y que amenaza seriamente la capacidad innovadora de nuestra sociedad. En el campo concreto de la ciencia, necesitamos que los más jóvenes se incorporen al mundo de la investigación: para que avancen en descubrimientos médicos y para que nos recuerden constantemente la necesidad de transgresión. La juventud por sí sola no es garantía plena de éxito ni de progreso, pero parece a todas luces componente imprescindible del mismo. Ya lo dijo Johann W. Goethe: "Debemos cambiar, renovarnos, rejuvenecer continuamente. En caso contrario, nos volvemos inflexibles". ¿Qué sería de nosotros con una ciencia inflexible?


Miguel de Unamuno fue muy explícito: "El progreso consiste en renovarse". Y el saber popular adaptó la frase: renovarse o morir. Pero quizá las palabras que mejor describen la importancia de los jóvenes en la ciencia son las de Max Planck. Según este brillante alemán, padre de la física cuántica, en el mundo de la investigación las innovaciones raramente se abren paso convenciendo gradualmente a sus oponentes. Lo que ocurre es que "sus oponentes se van muriendo y la siguiente generación viene ya familiarizada desde el principio con las nuevas ideas". Apliquemos esta reflexión a cualquier avance (social, económico, político o científico). Nos servirá para entender cuánto necesitamos a la juventud, cuánto debemos vigilar el envejecimiento, para regenerar permanentemente nuestro tejido ciudadano, investigador y creativo.


Carlos Martínez Alonso es secretario de Estado de Investigación.


El País

Saturday, September 06, 2008

Ancianos casi olvidados

EN LAS CULTURAS ancestrales existía una singular veneración por los ancianos. Lamentablemente, y sobre todo en el mundo actual avanzado y de progreso, de los derechos humanos y de la solidaridad, que camina hacia la eutanasia, esta veneración se está diluyendo y cada vez los ancianos están más aislados, en muchos casos separados o poco menos que olvidados de sus familias, aparcados en residencias no siempre adecuadas. Esta situación es totalmente antinatural y, por supuesto, anticristiana. Vulnera el más elemental sentido de ayuda al prójimo y recordemos que el más inmediato de nuestros prójimos, después de nuestros padres y hermanos, son nuestros abuelos. Un deber elemental de gratitud obliga a prestar un continuo calor y veneración a nuestros abuelos, a los que les debemos la vida y todo cuanto somos. Es necesario interesarse por su estado físico, por sus achaques y tratar de acompañarlos evitándoles la soledad en la vejez.


Quien haya visitado una residencia de ancianos, o un asilo, como se decía antes, jamás podrá olvidar la escena de esos recintos y la imagen de las personas que allí se hallan acogidas. Es algo impactante. Ancianos tristes, no por su vejez, sino porque viven una vida entristecida por falta de comprensión, de cariño y de amor, incluso por parte de los más obligados a comprenderlos, cuidarlos y amarlos: sus hijos. Me decía uno de ellos que lo único que puede hacer triste la vejez no es perder las ilusiones y alegrías, sino perder las esperanzas.


Estos miembros de la sociedad, que viven sin vivir, que arrastran la cuenta de su desengaño y la soledad son, en su silencio, los verdaderos artífices de la paz que las generaciones posteriores disfrutamos. Precarios en aspiraciones y deseos, son, sin embargo, inmensamente ricos en sabiduría, experiencia y nadie recibirá con su consejo ningún despropósito o fraude porque su sinceridad es hija del sufrimiento.


La mayoría de ellos tienen hijos, ¿y qué? Ellos ya no los necesitan. Están lejos, labrando su porvenir. Además, ahora existen infinidad de "residencias" en las que nada les falta. ¿Nada? "El viejo se pone impertinente, intolerante, todo le parece mal". Necesita cuidados que no pueden prodigarle porque los hijos están muy ocupados, pasan el día fuera, trabajando o divirtiéndose con otras parejas jóvenes. El anciano, en fin, es el pasado que "no cabe" en los hogares nuevos. El presente es agitación, despropósito, anulación de ideas concebidas por la parte interesada, si la otra no está de acuerdo.


El egoísmo, que ajusta las barreras de la limitación, ha dado su veredicto, sin recordar la bíblica sentencia de "quien a hierro mata, a hierro muere". Pero eso es agua pasada. La realidad moderna y materialista no cree en vaticinios, ni en sentimientos. Va a lo suyo. Lo principal es su comodidad. Libre de obstáculos y de "cargas", ajena al binomio padre-hijo. Como si el hijo fuera "de probeta", sin obligaciones para con sus padres.



Por todas esas cosas y otras muchas más, los ancianos y solitarios tienen esa mirada misteriosa y enigmática. Están tristes porque se ven olvidados por una sociedad de un egoísmo sin entrañas, porque sus ojos no creen lo que dicen sus labios y porque su mente no admite que su vida acabe habiendo cometido tantos errores.


Y así, el anciano vive en un rincón de una residencia limpia, grandiosa... y fría, sumido en sus recuerdos y esperando, un día tras otro, que vengan a visitarlo sus hijos y nietos, a quienes recibirá con una sonrisa abierta, a pesar de tener el corazón destrozado.


eldia.es

La vejez es tratable

El envejecimiento ya se ve como enfermedad. Los científicos creen que el deterioro físico no es un mandato de la evolución y que se puede detener


Ningún medicamento evita las canas, las arrugas ni la pérdida de agilidad ni vigor, pero la agencia del medicamento norteamericana ya ensaya en animales retrasar el envejecimiento.


Y cada vez es mayor el interés de las compañías farmacéuticas para curar el deterioro físico, pero los científicos se dieron cuenta que envejecer no es un imperativo de la evolución, sino un proceso alterable.


Sin embargo, ninguna de las sustancias probadas se mostró por ahora efectiva y las esperanza de vida en el mundo desarrollado aumentaron siete años en las últimas tres décadas. Además los demógrafos se sorprendieron al observar que la mortalidad de los mayores no se estanca, sino que baja.


El trabajo consiste ahora en estudiar qué pasa en un cuerpo que envejece o cuáles son los mecanismos biológicos responsables de contribuir a su colapso y descubrirlo vale la pena, sobre todo si se pretenden combatir esos mecanismos.


Esos cambios biológicos que nos predisponen a enfermedades fatales e incapacitantes están causados por el proceso del envejecimiento, por lo que hay que priorizar las intervenciones para retrasar estos procesos según informa el diario español El País.


Se está trabajando para lograrlo y los científicos son optimistas sobre el tema y ven con buenos ojos la posibilidad de alargar la existencia y conseguir además que ésta sea mejor. No hay razón científica para no esforzarse por curar el envejecimiento, de modo similar a como lo hacemos hoy con el cáncer y otras enfermedades.


Infobae.com

joan manuel serrat - mediterraneo -año 1974 1/11

R.Unido.- La vitamina B12 puede proteger el cerebro en la vejez, según estudio

MADRID, 5 (EUROPA PRESS)
La vitamina B12, un nutriente que se encuentra en la carne, el pescado y la leche, puede ser beneficiosa para evitar la pérdida de densidad cerebral en los ancianos, según se desprende de un estudio realizado por un investigadores de Oxford (Reino Unido) cuyos resultados aparecen publicados en el último número de la revista 'Neurology', de la Academia Americana de Neurología.


Para llegar a estas conclusiones, los investigadores contaron con un total de 107 personas de entre 61 y 87 años a quienes se les realizaron escáneres cerebrales, tests de memoria, exámenes físicos y análisis para medir el nivel de vitamina B12 en la sangre.


Cinco años más tarde, los ancianos seleccionados volvieron a pasar las mismas pruebas y, a pesar de que ninguno de ellos presentaron deficiencia de esta vitamina, se comprobó que la gente con niveles más bajos tenía seis veces más posibilidades de experimentar un encogimiento cerebral.
Según explicó una de las autoras del estudio, Anna Vogiatzoglou, estos datos demuestran que "simplemente comiendo carne, pescado, cereales o leche --ricos en vitamina B12-- se puede salvar algo de nuestra memoria" en estas edades a pesar de que, aún así, "haya otros factores que afectan a la salud cerebral que no se pueden controlar".


Sin embargo, la investigadora advirtió de que en este estudio no se ha especificado si esta vitamina provoca el mismo efecto en la densidad cerebral cuando procede de suplementos vitamínicos ya que, en este caso, se podrían recomendar a partir de una edad determinada para complementar los nutrientes propios de cada dieta.


Ecodiario.es

Joan Manuel Serrat 1968 - Tu nombre me sabe a yerba

Friday, September 05, 2008

A más edad, mayores dificultades en América Latina

Por Marcela Sanchez
Especial por washingtonpost.com

Mi madre acaba de terminar su visita anual. Antes acostumbraba a encargarse de nuestra casa y nuestras vidas, pero esta vez fue diferente. A las dos semanas, me miró a los ojos y señalando con el dedo me dijo enfáticamente: "Ojalá nunca llegues a vieja".


Este último año no ha sido fácil para mi madre -- una de las personas más activas que he conocido. Ha perdido fuerza en sus manos y sus piernas a menudo no responden. Abrir una botella de agua o usar escaleras son cosas casi imposibles sin ayuda. Está a menudo deprimida.
Normalmente no compartiría esta información. Pero el día después de que regresó a su casa en Colombia, leí un artículo en el Washington Post que me atrajo por la obvia ironía. El titular: "Estadounidenses mayores vivirían más contentos que los más jóvenes".El artículo citaba varios estudios que sugieren un "raudal de evidencia" de que existe una correlación positiva entre la edad y la felicidad en Estados Unidos.


Para los latinoamericanos esa correlación es opuesta. Según Carol Graham, especialista en economía de la felicidad en el Brookings Institution, entre más viejos, los latinoamericanos son menos felices.


Una correlación similar se encuentra en la acumulación de riqueza. A medida que envejecen, las personas en países ricos tienden a estar en mejor condición económica que las generaciones jóvenes. "Eso es exactamente al revés en América Latina", aseguró Leonardo Gasparini, directo del Centro de Estudios Distributivos Laborales y Sociales (CEDLAS) de la Universidad Nacional de La Plata, Argentina.


En la mayoría de países latinoamericanos la tasa de la pobreza entre la tercera edad es mayor que el promedio nacional -- hasta un 20 por ciento mayor en México, por ejemplo. Las excepciones son Argentina, Brasil, Chile y Uruguay gracias a su sistema de pensiones que cubre en promedio al 66 por ciento de las personas de edad. En el resto de la región, ese promedio cae substancialmente a un 14 por ciento.


Mi madre está en la afortunada minoría. Como ex empleada de la radio nacional tiene una pequeña pensión que le proporciona un ingreso constante. Pero cuando se trata de las personas mayores, el acceso a un sistema de salud de calidad es igualmente esencial.


Ahí, el contraste con los países de mayores ingresos es también significativo. En 2006, un 98.5 por ciento de la población mayor de 65 años en Estados Unidos tenía algún tipo de cobertura de salud, según el Censo. En Nicaragua solo un siete por ciento de personas mayores de 60 años tenía un seguro de salud, en El Salvador un 14 por ciento y en Guatemala un 21 por ciento, de acuerdo con una base de datos socioeconómica desarrollada por CEDLAS y el Banco Mundial.


Más preocupante es el hecho de que las condiciones de los mayores en la región no parecen destinadas a cambiar. En América Latina menos de la mitad de la fuerza trabajadora está empleada en el sector formal. Eso implica que para la mayoría, empleada en el sector informal, una pensión o un seguro de salud son simplemente inimaginables. Su calidad de vida en la vejez dependerá de una combinación de factores, desde su capacidad para seguir trabajando hasta la riqueza de sus familiares y su acceso a la caridad pública.


Incluso el empleo en el sector formal no garantiza la cobertura de un sistema de seguro social. De hecho, debido al incumplimiento y a la creciente contratación de terceros, los mecanismos para evitar contribuir al sistema han estado creciendo en los últimos años, dijo Gasparini.


Estas tendencias son aún más preocupantes debido a que América Latina está envejeciendo a un ritmo superior al del mundo desarrollado. El año pasado las personas mayores de 60 años representaban un 9.1 por ciento de la población de la región. Para 2050 ese número se elevará a un 25 por ciento, de acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe.


José Miguel Guzmán, jefe de población y desarrollo del Fondo de Población de Naciones Unidas, asegura que los gobiernos en América Latina no han tomado plena conciencia de este reto. Hasta ahora, dijo, "en la mayor parte de países de la región no ha habido un proceso de adaptación de las políticas y las instituciones a una nueva realidad demográfica".


La excepción notable ha sido Brasil, que actualmente financia un sistema de pensiones para cubrir a 85 por ciento de las personas de edad en el sector rural. Si bien se requiere una inversión pública significativa de entrada, Guzmán afirma que los de mayor edad tienden a ser buenos "redistribuidores de recursos" a generaciones más jóvenes. En términos estrictamente financieros, invertir en la vejez parecería contradecir la lógica, pero Brasil está descubriendo que esa inversión puede ir más allá de ayudar a algunos a dejar de tenerle pavor a la vejez.

Significa vejez una vida de experiencias: Almadar Gómez


COMO SERES HUMANOS NUNCA DEJAMOS DE APRENDER

Villahermosa, Tabasco.-


Con toda una vida hecha y llena del amor de sus hijos y nietos, la señora Esther Almadar Gómez a sus 78 años de edad asegura sentirse fuerte y con muchas ganas para continuar trabajando, puesto que la vejez no es impedimento para continuar con una vida normal en la que el ser humano tiene que luchar para mantenerse de pie.


En una plática amena la abuela Esther comentó que llegar a la vejez no significa que la persona está en la edad en la que ya no puede realizar absolutamente nada, si no que significa una vida llena de experiencias en la que la igual que cualquier ser humano se siguen aprendiendo cosas nuevas, "como seres humanos nunca dejamos de aprender, siempre aprendemos cosas nuevas, de manera general todos somos iguales y capaces".


Muy entusiasmada y con una sonrisa en sus labios la orgullosa mujer comentó que a los l6 años de edad inició a trabajar como secretaria, tiempo en el que combinaba sus estudios de secretariado e inglés con el trabajo, "siempre me ha gustado esforzarme, yo estudié y trabajé al mismo tiempo".


Gracias al talento que la caracterizó por el dominio del idioma inglés, doña Esther Almadar forma parte del equipo de sobrecargos de la aerolínea"Aereonave de México", en donde trabajó por varios años, trabajo en el cual conoció diversas ciudades del mundo; "los años han pasado, recordar mi trabajo de sobrecargo me trae hermosos recuerdos de mi juventud, tenia tan solo 19 años cuando empecé a trabajar de sobrecargo en avión, en la compañía "Aereonave de México", yo creo que no existe".


Años después de trabajar como sobrecargo, señaló que decidió casarse para formar una familia, la cual conformó con su esposo y sus cuatro hijos a quienes adora y admira.


Su labor como sobrecargo continuó en Ferrocarriles Nacionales de México, cuando existía el Águila Azteca que viajaba de México a Nuevo Laredo, trabajo en el que estuvo por 10 años, "en Ferrocarril estuve hasta que se terminó la circulación del Águila Azteca".


La alegre abuelita comentó que una de las experiencias tristes y que le da coraje recordar es cuado tenía alrededor de 50 años que decidió emprender nuevamente su labor como secretaria fue rechazada de múltiples empleos que como justificación le decían que por su edad no le podían conceder el empleo: "cuando busqué trabajo de secretaria que era mi carrera y nadie me quiso dar porque ya tenía 50 años, se siente bien feo, me hacían las pruebas y finalmente me decían señora todo está bien, pero lástima que ya no tiene la edad para ejercer el trabajo".


Esta situación en la que juzgan el desempeño de las personas mayores, doña Esther la reprueba, ya que asegura que mientras el cuerpo aguante hay que luchar para salir adelante, "esas personas que dicen que ya no somos productivas necesitan llegar a nuestra edad para saber y comprender lo que se siente".


Actualmente la señora Esther Almadar Gómez, de 78 años de edad trabaja en un conocido centro comercial de esta ciudad capital como empacadora de las compras que realizan los clientes, trabajo que viene realizando desde hace más de cinco años, trabajo con el que se siente a gusto ya que al igual que sus antiguos trabajos convive muy de cerca con las personas.


Finalmente compartió que a pesar que tiene estudios, actualmente labora en este tipo de trabajo que definitivamente la satisface, al tiempo que da muestra que a pesar de que ya es grande aún tiene las fuerzas y ganas para ganarse un sueldo con el que se mantiene.

El Heraldo de Tabasco

Calidad de vida en la vejez

Hacer de esta etapa una oportunidad para seguir desarrollando sus potencialidades requiere planearlo a tiempo.


Agencia Reforma

Los adultos mayores de hoy pueden vivir más tiempo y con una mejor calidad de vida, pero esto no sucede "por arte de magia", es necesario trabajar al inicio de la quinta década de vida para aumentar las posibilidades de pasar "a todo dar", por lo menos otros 20 años; mismos en los que puede seguir aprendiendo y desarrollando habilidades físicas, mentales y emocionales, pues nunca es tarde para hacerlo.


Si usted es el abuelo o la abuela de la familia puede empezar por poner el ejemplo. La vejez puede ser "un camino hacia la sabiduría o hacia la anulación del sujeto", cualquier camino que se elija en la familia, será un ejemplo para los hijos, nietos, bisnietos, hasta tataranietos.El objetivo debe ser, coinciden los expertos, que esta etapa de la vida transcurra con dignidad.


Prevención

Con el paso de los años, la disminución de algunas habilidades es irremediable; sin embargo, siguiendo estas recomendaciones puede reducir en gran medida ser un adulto mayor frágil. Nunca es tarde para empezar.


-Haga actividad física todos los días, estructurando el ejercicio según sus habilidades y con apoyo de su médico.-Procure caminar, pues es útil para mejorar la salud del corazón, el equilibrio y masa muscular. Los ejercicios que usan resistencia, como pesas o bandas, desarrollan músculo y ayudan a reducir la rigidez de las articulaciones y el dolor.


-Mantenga la mente activa resolviendo acertijos o crucigramas; leer, jugar y socializar son buenas maneras de mantener la agudeza mental.


-Reconozca y trate la depresión, así como otras enfermedades psiquiátricas.

-Lleve una buena nutrición con una dieta balanceada que incluya proteínas (para mantener la masa muscular), frutas y verduras, fibra y líquidos.


Organizaciones que pueden ofrecerle servicios e información

American Assoc. of Retired Persons(Asociación Americana para Personas Jubiladas)1-800-424-3410.www.aarp.org/espanol

El Imparcial