
A medida que pasaban los años, Delibes se iba sintiendo solo: «Yo entiendo que la medicina ha prolongado nuestra vida, pero no nos ha facilitado una buena razón para seguir viviendo. Hasta ahora nuestra vida se ha alargado para poder quejarnos más tiempo de la artritis, la sordera y el lumbago. Para poco más», afirmaba pasados ya los 80. La soledad le ganó la partida. Foto: Bernabé Cordón
El Mundo
Comments