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La prisión de Guantánamo cumple diez años con su cierre aún en el aire

La supervivencia de Guantánamo ha soliviantado a los incondicionales de Barack Obama, que firmó un decreto en enero de 2009 por el que se comprometía a cerrar la prisión en menos de 12 meses. Pero el centro de detención cumple 10 años hoy sin visos de desaparecer y albergando aún 171 prisioneros.

El tiempo ha desvelado que desmantelar la prisión requería algo más que una orden ejecutiva de la Casa Blanca. Los congresistas no querían en su distrito a presuntos terroristas y no todos los países europeos aceptaron acoger a prisioneros a los que consideraban un peligro para su seguridad. “Aquí no hay respuestas fáciles pero me niego a dejar que este problema siga empeorando”, proclamó Obama en la primavera de 2009, “ni nuestra seguridad ni nuestra conciencia ni nuestros tribunales nos lo permiten”. Y sin embargo Guantánamo sigue en pie tres años después y es muy probable que permanezca abierto cuando se dirima la reelección de Obama a principios de noviembre.

Hace unos días Obama rubricó su marcha atrás firmando una ley que permite al Ejército arrestar indefinidamente dentro o fuera de EEUU a cualquier presunto terrorista. En la base quedan 171 prisioneros de los cuales 90 tienen autorización para irse. Siguen allí porque el Capitolio ha bloqueado el dinero para trasladarlos y porque sus países de origen no los aceptan o no cumplen los requisitos de seguridad. Algunos ni siquiera están en la cárcel sino en una casita blanca que se conoce como Camp Iguana y que hasta 2004 albergaba a menores de edad. Algunos se marcharon a lugares como Bermuda o Palau, que les acogieron a cambio de dinero estadounidense.

Guantánamo nació al calor de la campaña contra Al Qaeda y llegó a albergar a 775 detenidos. Personas a las que las autoridades estadounidenses habían capturado en Irak o Afganistán y a las que querían interrogar sin someterse a las restricciones de la legislación estadounidense, que requieren dejar en libertad a un detenido si las autoridades no tienen pruebas para procesarlo.

'¿Cuál era la alternativa?'

La prisión ofrecía a George W. Bush una tierra de nadie donde mantener indefinidamente a presuntos terroristas e interrogarles sin el escrutinio de la prensa o de sus abogados. "¿Cuál era la alternativa?", se pregunta en sus memorias el entonces secretario de Defensa Donald Rumsfeld. "¿Dejarles escapar y hacer votos por capturarlos otra vez cuando perpetraran su siguiente ataque terrorista?".

A día de hoy, muchos en el Capitolio comparten el criterio de Rumsfeld. "Guantánamo tiene más apoyo que nunca en sus 10 años de historia", explica Jonathan Hansen, que da clases en Harvard y acaba de publicar 'Guantánamo: an American History' (Farrar, 2011). "A los republicanos en el Congreso les interesa decir que sus prisioneros son muy peligrosos para convencernos de que hay que aumentar el gasto militar y los demócratas tienen miedo de parecer blandos. En cuanto a Obama, se definió a sí mismo como un presidente que miraba hacia adelante y es consciente de que cerrar Guantanamo no le traerá ningún beneficio político".

El libro de Hansen es un recorrido exhaustivo por la historia de la base y recuerda que su uso como un territorio extrajudicial se lo planteó Jimmy Carter a finales de los años 70 para encerrar allí a los haitianos que llegaban en balsas a las costas del sur de la Florida. "Al final el dilema que plantea Guantánamo es si nuestras sociedades occidentales necesitan para sobrevivir lugares donde no se aplique el Estado de Derecho", dice Hansen, "yo quiero pensar que no pero no todos pensamos lo mismo. Guantánamo es un símbolo de esta época pero hay prisiones mucho peores en lugares secretos y en Afganistán".

Los prisioneros de Guantánamo siguen en un limbo jurídico. Pero su vida cotidiana ha mejorado en los últimos años. Ya no llevan pijamas naranjas y no viven al aire libre ni separados por verjas de alambre. Ahora tienen tiempo libre y se les ofrecen clases de idiomas. Y a los prisioneros musulmanes se les alimenta durante el Ramadán. También a aquéllos que se han declarado en huelga de hambre”.

El Mundo,


Cárcel de Guantánamo cumple 10 años



Activistas de derechos humanos, vestidos con ropas anaranjadas de prisioneros, protestaron en el centro de París para demandar el cierre de la cárcel de Guantánamo. Diez años después de su creación. Un informe de AFPTV.

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