Que caigan las lágrimas sin temor, que flameen las banderas, “que vengan los poetas a explicar esto”, nos decía un relator que iría mucho más allá de ser un excepcional cantador de goles. Él mismo también se convertiría en poeta, en cronista… En esa noche gloriosa del Colo-Colo campeón de la Copa Libertadores, en la cabina del Estadio Monumental, también habló el niño obsesionado con la radio y el fútbol, que quería ser cantante, pero terminó descubriendo las metáforas, los juegos de palabras, la improvisación y la capacidad narrativa para el juego más bonito del mundo, el deporte rey.
En su primer libro, “Tuya, mía, para ti y para mí. Una vida compartida”, Vladimiro Mimica aborda ese perfil conocido: magallánico, comunicador de nacimiento, hombre de radio por vocación y oficio, voz inconfundible durante décadas de relatos deportivos y otrora alcalde de Punta Arenas.
Pero en estas páginas, Mimica agradece, con cariño y admiración, a quienes ha conocido a lo largo de su vida: amistades, colegas, deportistas, políticos y personajes populares, muchas veces anónimos.
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