Thursday, December 08, 2016

CINE: ‘Neruda’ gana, pero la brasileña ‘Aquarius’ deja huella en los Premios Fénix



El actor brasileño Wagner Moura durante la gala.






Brasil alzó la voz en una noche en la que se creyó que no iba a haber más canto que el de Pablo Neruda. Aunque el biopic del Nobel chileno dirigido por Pablo Larraín consiguió el galardón a mejor película en los Premios Fénix, fue Aquariusla que puso el toque político a la ceremonia, un ingrediente sin el que no se puede comprender el cine de la región. Kleber Mendonça Filho se llevó el premio a mejor dirección y Sonia Braga consiguió el galardón a mejor actriz de una producción que se ha opuesto firmemente al Gobierno de Michel Temer, que sustituyó polémicamente a Dilma Rousseff.
Aquarius es una película sobre amor, memoria y libertad democrática”, describió Wagner Moura cuando le tocó su turno de presentar Aquarius como una las aspirantes al gran premio de la noche. Momentos antes, sobre la larga alfombra roja desplegada en las calles del centro de la Ciudad de México, el actor protagonista de Narcos dijo que Aquarius es una película de resistencia. “El cine brasileño es un cine político. Esta película sintetiza la resistencia de los artistas a la dictadura militar y ahora a lo que yo llamo el golpe político contra una presidenta que fue elegida”.
Sonia Braga fue premiada por su interpretación de Clara, una crítica musical que se resiste a dejar el apartamento donde crió a sus tres hijos a pesar de las presiones que sufre. La actriz vive desde hace varios años en Estados Unidos. En México, Braga afirmó que su rol le sirvió para decir lo que piensa del Brasil actual a pesar de que sus opiniones hayan perdido fuerza desde que vive en el extranjero. Al recibir el Premio Fénix, se limitó a decir que su país vive un momento “muy difícil”. En la alfombra roja, sin embargo, bromeaba. Cuando los fotógrafos le gritaban “¡a la derecha!” para captar otro ángulo, les respondía sonriente: “Nunca, yo no hago eso”.
La producción de Neruda, del chileno Larraín, deja contenta la Ciudad de México. Gael García Bernal, uno de los coprotagonistas del filme, dijo en una conferencia de prensa que el galardón otorgado por el medio millar de cineastas agrupados en Cinema 23 da buenas chances al filme en su camino al Óscar. El actor mexicano, en presencia de su compañero de reparto Luis Gnecco y de Juan de Dios Larraín, productor y hermano del director, aseguró que esperan buenas noticias en dos semanas, cuando la Academia de Hollywood dé a conocer la lista corta de las películas que competirán por la estatuilla a mejor filme de habla no inglesa.
Guillermo Francella, protagonista de El clan, obtuvo el premio a mejor intérprete, pero no pudo asistir a la ceremonia por estar en otro rodaje. El drama de Pablo Trapero, basado en un escalofriante caso real de una familia de clase media alta argentina que se dedicaba al secuestro, también ganó el trofeo a mejor sonido.
El mejor documental fue para Tempestad, un crudo relato sobre la violencia en México. Su directora, Tatiana Huezo, nacida en El Salvador pero afincada en México, dijo que su trabajo es un testimonio del tiempo “difícil e impune” que se vive. “Tengo la esperanza de que las cosas cambien”, dijo. Segundos después, uno de sus productores aprovechó el micrófono para decir que una de las hijas de las protagonistas continúa desaparecida. “Creemos que se la llevaron unos policías judiciales”, dijo Sebastián Celis.
Estos momentos de denuncia se mezclan con el aura hipster que los Fénix han cultivado en sus tres primeras ediciones. Los organizadores abominan el ritmo acartonado de otras entregas de premios cinematográficos y se decantan por el espectáculo. Esto ha permitido mezclar cineastas con rockeros, que interpretan versiones musicales de éxito. Por ejemplo, los mexicanos de Titán tocaron una canción con coros hechos por la peruana Stephanie Cayo y la mexicana Ana de la Reguera. León Larregui, de la agrupación de pop Zoé cantó Bésame mucho junto a Adanowsky. El padre de este, Alejandro Jodorowsky, fue reconocido por las academias de cine iberoamericanas por su trayectoria. “Es agradable ser reconocido después de una larga vida de lucha para implantar el cine puro y de arte en medio del cine industrial”, dijo en un mensaje videograbado el cineasta convertido en psicomago.




LA LISTA DE GANADORES


-Mejor Película: Neruda, de Pablo Larraín
.Mejor director: Kleber Mendonça Filho, Aquarius
-Mejor actriz: Sonia Braga, Aquarius.
-Mejor actor, Guillermo Francella por El Clan
-Diseño de arte: Estefanía Larraín, Neruda
-Documental: Tempestad
-Sonido: Vicente D'Elia y Leandro de Loredo, El Clan
-Premio de los exhibidores: Los 33
-Vestuario: Muriel Parra, Neruda
-Música: Leonardo Heiblum y Jacobo Lieberman, Tempestad
-Edición: Hervé Schneid, Neruda
-Fotgrafía de ficción: Diego García, Boi Neon
-Fotografía documental: Ernesto Pardo, Tempestad
-Guión: Gabriel Mascaro, Boi Neon
-Premio a la trayectoria: Alejandro Jodorowsky
- Premio a la crítica: Miguel Marías

El País

El Premio Iberoamericano de Cine Fénix entrega reconocimientos a los realizadores pertenecientes a las artes cinematográficas de toda América Latina y la Península Ibérica. Es organizado por la asociación Cinema23, la cual está conformada por un grupo de más de 700 integrantes dedicados a los quehaceres cinematográficos de América Latina, España y Portugal.
El año 2015 fue premiada como mejor película EL CLUB (Chile); el premio al mejor director fue para PABLO LARRAÍN y CIRO GUERRA. ALFREDO CASTRO fue el mejor actor y el premio de Honor para PATRICIO GUZMÁN


Los Premios Fénix y su impacto en la distribución

Ciro Guerra, director de 'El abrazo de la serpiente', en la entrega de 2015.

La falta de exhibición de las cintas que aspiran al galardón en los países de América Latina es todavía un gran obstáculo


En 2013 en el Festival de Morelia, se realizó la presentación oficial de Cinema 23 e igualmente se anunció el nacimiento de los Premios Fénix. La divulgación de esta iniciativa apoyada por importantes personalidades de la cinematografía, era algo sin precedentes que conjuntaba a estas importantes voces en una comunidad y con el fin de promover, incentivar la producción y la difundir el cine hecho en Latinoamérica, España y Portugal.
El reconocimiento que forma parte de las varias actividades de esta organización, sería entregado un año después por primera vez a lo mejor del séptimo arte bajo el nombre de Premio Iberoamericano de Cine Fénix.
A pesar de que las dos ceremonias que se han realizado hasta hoy en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris han contado con un muy buen nivel de producción y convocatoria, sin embargo, la iniciativa tiene un importante bemol: la exhibición de las cintas contendientes.
Realizar una película en la mayoría de estos territorios, resulta ser un acto casi heroico. Hay que vencer a demasiados obstáculos para que, finalmente cualquier día de estos, Juan Pueblo elija su película, pague su boleto y logre dedicarle alrededor de dos horas de su vida a un largometraje realizado en un contexto en el que, los apoyos gubernamentales, privados, las coproducciones y demás elementos que son casi recurrentes en la mayoría de los rodajes de este perfil, forman parte de un titánico ciclo cuyo último desafío consiste en mantener su nombre en las marquesinas la mayor cantidad de semanas posibles, enfrentándose a títulos respaldados por empresas trasnacionales con grandes campañas publicitarias. Desde luego que la desventaja es apabullante y la naturaleza de ambos bandos, altamente dispar.
Es muy positiva la transmisión regional de la ceremonia por televisión cómo Studio Universal o E! Entertainment, vía streaming y Facebook Live, aprovechando importantes ventanas y tecnologías para llegar a miles de hogares en múltiples países. Pero quienes atenderemos los premios, ¿qué películas participantes hemos podido ver?, ¿Cuántas de ellas se han estrenado comercialmente en todos los países considerados en la premiación?, ¿Qué pasa con quienes no viven en capitales o zonas metropolitanas?, ¿Y las ciudades en donde no hay ciclos, muestras o festivales?
La falta de exhibición en los territorios tomados en cuenta para este galardón es un gran reto aún, porque si bien es altamente loable el que los miembros de la comunidad cinematográfica se hayan organizado para poder reconocer entre sí su trabajo, su arte, su creatividad; la finalidad de una película no es ser premiada, sino ser vista.
Este año, finalmente Cinépolis lleva actualmente a cabo el ciclo “La semana Fénix”, en la que se están proyectando 23 películas nominadas, pero sólo en las Salas de Arte de 3 de sus complejos. Desde luego que esto no es ni remotamente suficiente, pero era un paso imprescindible desde el primer año de los Fénix.
Si bien Cinema 23 y para el caso, ningún grupo de esta naturaleza (o así los medios de comunicación que se han sumado a la difusión de los Premios Fénix), no representan un músculo para influir en la exhibición, ojalá que tanto las excelentes relaciones públicas e influyentes miembros que lo conforman, logren en un futuro próximo una alianza más sólida y contundente con distribuidoras y exhibidores varios para que nos ofrezcan los títulos que veremos mencionar en las próximas ceremonias, para puedan tener una corrida digna y extensa que sacie la curiosidad del cinéfilo, quien en casos como el mío, se dará a la tarea de estar alerta de cualquier oportunidad que pueda existir de ver alguna de estas cintas que se antoje y que así resulte una premiación más incluyente con el público.
Seguramente los Premios Fénix se fortalecerán año con año y que al margen de su festividad, se logre impactar en la difusión del cine, de nuestro cine, sin etiquetas, fronteras ni nacionalidades, el que nos emociona y nos conmueve, el que todos debemos reconocer y celebrar.
Linda Cruz es conductora de Full Screen Studio en Studio Universal.
El País

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