Saturday, February 04, 2017

Algo de música e historia. BALDERRAMA. Interpreta Jorge Cafrune





Balderrama, la zamba, el boliche y su historia. (por Lua)


Hace unos días le prometí a un viajero contarle quien era Balderrama y como era ese viejo boliche salteño. He rastreado información y aquí se las comparto.

Para empezar, hay una zamba muy conocida en nuestro país, que justamente se llama Balderrama, cuyos autores de letra y musica respectivamente, son Manuel Castilla y el Cuchi leguizamón. A continuación, la zamba misma:

(Así lo canta Jorge Cafrune) (mi comentario)
Zamba de Balderrama

A orillas del canal
al despuntar la mañana
salió la noche cantando
desde el lau' de Balderrama,
salió la noche cantando 
desde el lau' de Balderrama

Adentro puro temblar
el bombo en las baguala
y si amanecen cantando
dele chispear la guitarra

Nochero, solito
brotes del alba
dónde iremos a parar
si se apaga Balderrama

dónde iremos a parar
si se apaga Balderrama

Si uno se pone a cantar
el cochero lo acompaña
y en cada vaso de vino
tiembla el lucero del alba

y en cada vaso de vino
tiembla el lucero del alba

Zamba del amanecer
arrullo de Balderrama
canta por la medianoche
y llora por la madrugada

canta por la medianoche
y llora por la madrugada.
Nochero solito
brotes del alba
dónde iremos a parar
si se apaga Balderrama
dónde iremos a parar
si se apaga Balderrama


En cuanto al boliche, a mediados del siglo pasado, Antonio Balderrama y Remigia Zurita tenían una picantería donde se podían degustar los mejores platos regionales. El local era uno de los preferidos por los artistas salteños.


En el año 1954, sus hijos Daría, Celestino y Juan, decidieron independizarse y fundaron el famoso boliche que se encuentra desde siempre en el mismo lugar.

Nunca imaginaron, quizás, que este local ubicado en calles San Martín y el Canal del Esteco de la capital Salteña, llegaría a ser el "templo del folclore argentino".

Don Juan Balderrama sentencia: "el que no conoce Balderrama: no conoce Salta"

El Boliche, que si fue grande, (y lo es aún) es gracias al aporte de cada uno de los que allí estuvieron en su momento, haciendo y siendo parte de su historia.

Primero fueron los obligados Cocheros con sus largas noches, en la espera de un pasajero, quienes sin darse cuenta convocaron a los bohemios trasnochadores, que para matar las horas de insomnio adoptaron el lugar como el rincón obligado para aguardar al nuevo día, cosechando sin proponérselos, amigos circunstanciales que casi siempre allí se encontrarían. Así se mezclaron cocheros, lustrabotas, médicos, empleados, changarines, abogados, comerciantes, empresarios, poetas, guitarreros, y cantores espontáneos, inmiscuidos entre los que no tenían destino, cada uno viviendo “su noche de bohemia”, confundidos dueños y parroquianos en el convite de copas sin precios, que se invitaban para no ver partir al amigo narrador de anécdotas cautivantes y sin fin, historias increíbles y confesiones intimas, o al guitarrero de amplio repertorio, junto a voces talentosas, que no les hacía falta el acompañamiento musical para dejar florecer al dormido artista que tenían adentro, junto a poetas populares, que sin querer encontraban allí sus inspiraciones. Uno de ellos, en una servilleta escribió unos versos dedicado al lugar y a los dueños de esta noble cantina, como agradecimiento a las atenciones recibidas, estos versos, que emocionaron esa noche a los tres propietarios, durmieron en un cuadro hasta que el talentoso músico le regaló su melodía y aparentemente allí terminó la cosa......

La música y los versos que tienen por costumbre peregrinar por caminos insospechados en los repertorios de los cantores sin destinos, llegaron (en un país extraño) a una intérprete que imaginó, por la letra, el inaudito lugar, fascinándola hasta conmoverla que la incluyó en su repertorio. Y con que cariño grabó este tema “Zamba de Balderrama”, sin sospechar si quiera, que daba una nueva vida al viejo boliche. Su canto y su letra por la popularidad de la artista, viajaron sin descanso e invitaban a otros pares a incluirla en sus repertorios, multiplicándose la historia de este tan misterioso y fascinante lugar, que ya todos querían conocer, de esta manera se convocaban cientos de personas para vivir una noche “a orillitas del canal”.Estos extraños visitantes que solo por saciar su curiosidad buscaban en el recinto a los inspirados poetas, a los músicos sin sueños, al cantante incógnito, al cochero que acompaña, a los trasnochadores, a la bohemia y hasta el lucero del alba, que justamente por la invasión de ellos, ya no existían en el viejo boliche, pues…, asediados por los curiosos, emigraron sin destino y perdiéndose en el tiempo de las noches de Salta, que ya para ellos en “a orillitas del canal”…, se apagó Balderrama.

Los nuevos habitantes, todos transitorios, solo podrían contemplar el lugar como un Museo, lleno de recuerdos imperceptibles para ellos, con sus paredes sin revoques, piso de ladrillos, techo de chapas, un gastado mostrador y una reliquia de estantería, muda testigo de la transformación, que gracias a ellos, el viejo cajón del dinero cambió por una registradora que resultó ser chica, ya que sus instalaciones poco a poco y solo por el afán de hacer más sus dueños, aprovechando a los curiosos turistas que dejaban su dinero sin medirlo, el “Boliche” se transformó en una clásica “Peña para Turistas”, con paredes tapizadas de cuadros con recuerdos, cambiando ladrillos por cerámicos, chapas por telgopor, maderas por fórmicas, bombillas por fluorescentes, apareció hasta un escenario, incluidos micrófonos y reflectores, privándoles a los bohemios para siempre de.., El Boliche Balderrama. Ese…., al que dedicara su musa el poeta.

Los que tuvieron la suerte de vivir aquella tasca, institución salteña donde se fomentaba la camaradería, la fraternidad, el alterne, era su confesionario, donde el reloj no les servía pues bastaba escuchar a Don Juan Balderrama decir: “Por favor muchachos "vallasen", tenemos que cerrar, ya es hora de abrir”, al ver esta transformación no les quedaba más que secarse unas lágrimas, la nostalgia invade sus sentimientos y mientras lloran lo perdido, los dueños (ahora “nuevos ricos”) sin sentirlo cambiaban su destino, ya no atenderían a curdas sin dinero, Celestino Balderrama, ya no serviría milanesa o locro pulsudo a los cocheros, Doña Daría Balderrama, no cocinaría su rica sopa de gallina o el picante de panza, Don Juan preocupado ahora por la falta de espacio para meter mas gente, se olvido de convidar una copa al narrador de las fascinantes historias, ya que todo a partir de entonces sería nuevo, donde no caben los bohemios trasnochadores, poetas o guitarreros, el cochero cabizbajo se fue tristemente, con su coche, sin pasajeros a paso lento, por el camino incierto de la noches de Salta, para ser hoy..., solo un recuerdo.

Alguna vez el músico que regalo su talento, en este local fue desconocido, tanto…., que tuvo que pagar su vino a precio turista con espectáculo incluido, y como todos los que sintieron el lugar como suyo....., se fue muy triste preguntándose: ¿Donde iremos a parar, donde? Para esperar…a el lucero del alba?

Sin ir mas lejos,en su 50 aniversario la peña más famosa de Salta fue declarada en octubre sitio de "Interés Turístico'' por el Ministerio de Turismo, Cultura y Deporte de la Nación, a cargo del ingeniero Hernán Lombardi. Esta mención de honor del Estado Nacional se sumó a la resolución del 29 de agosto del Concejo Deliberante de la ciudad de Salta, quien declaró al boliche fundando en 1954 de ``interés Arquitectónico, Histórico y Cultural''.

Asi nació Balderrama......yo me pregunto que sentirán el Cuchi y Manuel, si se despertaran de su siesta eterna y quisieran esperar el alba allí.....



Los 50 años de la peña Balderrama


El espacio fue inmortalizado en una zamba por Gustavo "Cuchi" Leguizamón y Manuel J. Castilla

Salta.- La "Zamba de Balderrama", compuesta por Gustavo "Cuchi" Leguizamón y Manuel J. Castilla, que frecuentaron cuando era un ámbito de la bohemia, cantada por don Juan Balderrama, los artistas y el público mientras fuegos artificiales iluminaban el escenario fue el momento culminante a las dos de la madrugada del domingo último, cuando se celebraron los 50 años de esta peña que trascendió los límites de la Argentina. El festival folklórico tuvo que terminar cuando cantaban Los Tekis cerca de las cuatro por un fuerte aguacero, aunque buena parte del espectáculo se desarrolló ya bajo el agua, que frustró cerca de dos horas de actuaciones, de modo que la fiesta habría concluido ya cerca del amanecer a "orillitas del Canal". Comparsas de indios, Zamba Quipildor, Moro Leguizamón, Las Voces de Orán, Rodolfo Soria "El Supay", Los Aimos, el Dúo la Risa, Ricky Maravilla, Amaicha y otros conjuntos se sumaron a las bodas de oro.

Homenajes a conjuntos y encuentros de poetas y folkloristas se realizaron en marzo en este recinto ornado de cueros de animales, instrumentos musicales y centenares de fotografías de personajes argentinos y extranjeros que llegaron a este local ubicado en la esquina de la avenida San Martín y Esteco, al lado de un canal de desagüe habilitado en junio de 1908.

Juan Balderrama, que con sus hermanos Celestino y Daría Balderrama, ya fallecidos, fundaron esta peña, contó a LA NACION: "Han venido los conjuntos y solistas que usted me nombre, desde la Tropilla de Huachi Pampa, dos presidentes (Raúl Alfonsín y Carlos Menem), los reyes de Bélgica, Balduino y Fabiola, boxeadores, jockeys, deportistas, y ahí están las fotos". Entre tantas anécdotas recordó que un día llegó "a las siete de la tarde el poeta Manuel J. Castilla en su bicicleta, siempre con su saco de barracán y me dice: "Juan, tiene que poner un almanaque"; "y por qué, don Manuel", le pregunto, y me responde: "Porque uno no sabe cuándo sale". Efectivamente, entraban a las ocho o nueve de la noche y salían al otro día a las doce o a las dos de la tarde, nadie se iba antes de las 10". Balderrama remarcó que era "uno de los deseos más grandes de mi vida de poder llegar a esta celebración, aunque no la puedo compartir con mis hermanos, pero poca gente en el rubro de gastronomía y peñas llega a los 50 años". Sobre el futuro afirmó: "Por ahora tenemos que estar quietos, no podemos hacer nada", aunque destacó que el turismo "mejoró en noviembre, diciembre y enero, pero en febrero se vino abajo y marzo fue difícil".

Entre otros, se recordó a Los Cantores del Alba fundacionales, Tutú Campos, Pantaleón, Vaca y Aguirre, una foto de los cuatro más el poeta Hugo Alarcón, presentes en el recuerdo, está a un costado del escenario. Judith de Vaca comentó que "los trasnoches de acá son muy hermosas, incomparables, inigualables", agregando que siempre estuvieron allí los integrantes del conjunto, en tanto que Sonia de Campos, consultada por LA NACION, se excusó: "Yo nunca he hablado, no me gusta", pero comentó que el momento le traía "muchos recuerdos, demasiados" y que "toda la vida veníamos" con Tutú.

La familia Balderrama llegó desde el Alto Perú en 1922. El padre, peruano, se llamaba Antonio, y la madre, boliviana, Remigia, "contratan un arco en el mercado San Miguel para subsistir, alquilan una casa y posteriormente abren un almacén de ramos generales donde se inicia la historia del boliche, la vieja esquina de avenida San Martín, que se llamaba Corrientes, e Ituzaingó", recordó el historiador Miguel Angel Cáseres. Cuando "fallece el Tata, en 1940, uno de los hijos, Jorge, el gordo, la convence a la Mama que pongan una picantería; ésta se abre en 1944" incorporando billares y en 1953 se trasladan al lado del Canal. En el Bodegón o Boliche, como comúnmente lo llamaban sus comensales, poetas, bohemios, albañiles, cocheros de plaza y gente común de la ciudad encontraban un extendido horario de atención, desde las 10 de la mañana hasta el cierre, a las ocho del día siguiente, sumado a una excelente propuesta gastronómica", afirmó el licenciado René Ramos, presidente de la Asociación Argentina de la Prensa Turística, que se sumó a la recordación al igual que organismos provinciales y municipales. El secretario de Turismo de Salta, Bernardo Racedo Aragón, dijo que "quienes soñaron componer música o escribir versos pasaron por Balderrama" y destacó que "en el exterior, hasta en Japón, en donde estuve, siempre tienen a este Boliche como referencia salteña".

De coches y caballos

Al otro lado del canal, sobre la avenida San Martín, estaba la estación de los cocheros de plaza, que llegaban con sus mateos y caballos y se cruzaban para comer o tomar y así "los cocheros, la noche, el canto, el canal, el locro, la guitarra, el bombo son parte de Balderrama", memoró el historiador.

Se afirmó su fisonomía de boliche y fonda en la nueva sede, aunque ya cuando estaban en San Martín e Ituzaingó algunos creadores habían frecuentado el lugar, como Juan Carlos Dávalos, César Perdiguero y Eduardo Falú, muy jóvenes. Al lado del canal se incorpora toda una corriente nueva en la poesía, gente joven que seguía a Manuel J. Castilla y sus amigos, Ariel Petrocelli, Gustavo "Cuchi" Leguizamón, Walter Adet, Jacobo Regen, José Ríos, Benjamín Toro, Hugo "Serenata" Saavedra, Jorge Díaz Bavio, entre otros, además de plásticos e intérpretes. "Era un caedero, casi en arrabales del viejo ejido urbano, dónde buscar las primeras luces del alba. Aquí se pintó, se hizo música, se hizo letra de poesía", dijo el profesor Cáseres.

En la década del 70 se agregó la peña, que atrajo una clientela cada vez más numerosa en busca de un ámbito nocturno de folklore, y por ello se modificó el salón para instalar un escenario, se demolieron las piezas de los poetas y se eliminó un depósito de alfalfa para agrandar la cocina y la parrilla. Así llegaron los nuevos clientes, los turistas desde distintos lugares de la Argentina y de países de distintos continentes.

Pasaron también, entre otros: Jorge Cafrune, Juan Carlos Saravia, Gerardo López, Mirtha Legrand, Charly García, Moria Casán, la peruana Chabuca Granda, el guitarrista Lucho González Cárpena y Tomás Campos.

Pero el mayor impacto fue la "Zamba de Balderrama", con letra de Castilla y música del Cuchi Leguizamón, a la que le puso el esplendor de la difusión y la trascendencia Mercedes Sosa y desde entonces toma otra dimensión desde el punto de vista folklórico y comercial.

Esta nueva etapa hizo perder mucho del sabor y color tradicionales, porque los poetas y creadores no iban a ver un espectáculo, sino a ser ellos protagonistas que creaban, pero cada tanto se renueva la convocatoria, como a propósito de estas bodas de plata.

Convocatoria a jóvenes

Patricia Balderrama, de la tercera generación, señaló el acto popular "como agradecimiento a la gente de Salta, que siempre ha estado con nosotros". En abril será el lanzamiento del concurso Buscando Voces Jóvenes para toda la gente que está ahora con el folklore y los ganadores serán contratados para actuar en la peña.

El poeta Jorge Díaz Bavio reflexionó que "es como volver a los 16 años, cuando todas las noches a orillitas del canal estaba lleno de gente, lleno de amigos, lleno de artistas; están los fantasmas, como quien dice de los que se fueron, y la alegría es la de entonces".

"A orillitas del canal, cuando llega la mañana, sale cantando la noche, desde lo de Balderrama", rezan los primeros versos de la zamba que una y otra vez se escucha en este boliche que con la nueva sangre espera llegar a los 100 años.

Carlos Pastrana
La Nación, 2 de abril de 2003


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