Friday, October 21, 2016

HUMOR DE MICO. ELECCIONES

La Nación

¿Cómo explicarles que nos están matando? por Antonella Estevez



Esta mañana revisé mi muro de Facebook y muchas de mis amigas compartían sus razones para participar en la marcha contra la violencia que las mujeres sufrimos cotidianamente y que en Chile ha costado la vida de 39 mujeres asesinadas, en lo que llevamos de este 2016. Mis amigas hablaban del temor de caminar solas en las calles de Santiago; de lo difícil que es explicarles a sus hijas que una niña de 16 años murió empalada, sin infundirles terror; de las diversas maneras en que todos los días hombres y mujeres creamos una sociedad en que las mujeres no se les considera sujetos de derecho en iguales condiciones que a los varones.
En Argentina las organizaciones de mujeres han convocado a un paro nacional entre las 13 y 14 horas de este miércoles 19 y luego a concentrarse en distintos lugares del país para demandar al Estado políticas públicas que protejan a las mujeres y para visibilizar la brutalidad a la que las mujeres estamos expuestas todos los días. En Santiago distintos grupos feministas han llamado a sumarse a la manifestación reuniéndose en Plaza Italia a las 19 horas. Todo bajo la consigna #NiUnaMenos, y en reacción al brutal asesinato de Lucía Pérez, la adolescente que fue drogada, violada, torturada y asesinada en Mar del Plata en la madrugada del 9 de octubre.
Ayer mientras cambiaba mi foto de perfil en wassup y Facebook -por una gráfica rosada que muestra el rostro y la mano de una mujer y que dice #NiUnaMenos- para sumarme a la campaña virtual, compartía con un amigo mi frustración con este tipo de manifestaciones. Le decía que mi impresión es que este tipo de gestos sólo alcanza a aquellos que ya tenemos conciencia de la desigualdad de género y la cultura de violencia en la que vivimos, y que aún no hemos llegado a hacer una intervención en la sociedad para que las cosas realmente cambien. Han cambiado leyes, se han aumentado recursos para apoyar y proteger a las mujeres, se habla más del tema, pero cada día las mujeres seguimos siendo maltratadas, violentadas, asesinadas.
El año pasado fuimos sobre 200 mil las personas que nos reunimos el 3 de junio en la Plaza del Congreso en Buenos Aires, y miles más en distintas ciudades de Latinoamérica, para gritar: ¡Basta de Femicidios! La experiencia fue potente y los titulares de prensa numerosos, pero a pesar de la masividad de las manifestaciones y la visibilidad alcanzada, las cifras de violencia contra las mujeres siguen subiendo. En la provincia de Buenos Aires, entre 2008 y 2015, se registró un aumento del 78% de agresiones a mujeres y la ONG Casa del Encuentro informó que entre junio de 2015 y mayo de este año, hubo 275 femicidios en todo Argentina, en donde el promedio es que 50 mujeres son atacadas diariamente.
No digo que no sea necesario manifestarse de la manera que sea, pero no nos puede bastar con eso. Como publicaba una lúcida amiga en su muro de Facebook: “Ya, ¿Le llegó la foto rosadita? Muy Bien. ¿La puso en sus perfiles? ¡Estupendo! ¿Pero ahora qué va a hacer en serio para evitar eternizar una cultura que le rinde tributo a la violencia?; ¿Va a comprarle juguetes de cocina a sus cabras chicas y pistolas a sus hijos/sobrinos/compañeritos de curso?; ¿Qué va a hacer si ve a un tipo molestando a una chica en el paradero?; ¿Va a seguir pensando que los hombres que lloran son todos cobardes?; ¿Le sigue dando lo mismo que Johnny Deep le haya pegado un aifonazo a su señora? …”
Mientras nos siga pareciendo “simpático” que se hagan chistes machistas; mientras nos de los mismo que las letras de reggaetón, bachatas, rock o baladas hablen de las mujeres como un objeto; mientras no nos haga ruido que en la televisión se siga tratando los cuerpos femeninos como pedazos de carne y en nuestras calles como propiedad pública, mientras no se haga una intervención en la manera en como educamos a nuestros niños y no aprendamos a tratarnos en nuestra cotidianeidad con dignidad, no podremos decir que los violentos son los otros.
Hablamos de violencia de género porque los femicidas están sustentados en una cultura que desde todos lados alimenta la idea de que las mujeres son objeto y propiedad, la pregunta para cada uno es ¿Qué estás haciendo tú para que las cosas sean distintas? Y no hablo de cambiar tu foto de perfil.
Antonella Estevez Antonella Estévez
Radio Universidad de Chile

IMÁGENES DE LA MARCHA EN RECHAZO A LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER EN SANTIAGO DE CHILE (1)













Una IMAGEN, un PENSAMIENTO y el resto... TE CORRESPONDE A TI


UN REQUISITO ANTERIOR
A LA FORMACIÓN DE LA PAREJA,
ES PREGUNTARSE
POR EL SENTIDO QUE TIENE FORMARLA

E. Cueto
Las encrucijadas de eros
La llave en la cerradura


Thursday, October 20, 2016

NO TE DEJES MANEJAR por Anselm Grün


"El camino del hombre sabio consiste en trabajar, pero no como si se tratara de una competición" (Lao-Tse)

Todos los sabios del mundo coinciden en afirmar que el trabajo pertenece a la esencia de la vida humana. El hombre es por naturaleza un ser que trabaja. La mano es su órgano más noble. Todo lo que pasa por la mano es objeto de alguna transformación, de alguna nueva forma. con la mano se da forma a la tierra, se siembra, se cosecha... Se saluda a otros hombres dándoles la mano. Dar la mano, manejar, es parte esencial de la sabiduría. Pero quien intenta llevar siempre en su manejo ventaja sobre el otro, quien necesita manejos para afianzarse, ése no obra bien, no usa bien las manos.

Lao-Tse, el sabio daoista de la antigua China (dao significa el camino verdadero) se refiere a la verdadera vida y su sentido cuando asegura que debemos manejar, pero no como en una competición o concurso. No es honesto mirar y fijarse  en los demás para compararnos con ellos.

Si en el ejercicio de mi profesión establezco comparaciones con mis colegas, inmediatamente me doy cuenta de que estoy trabajando bajo presión. Yo estoy en mi trabajo, pero mis pensamientos están fuera de él. El trabajo no fluye espontáneamente de mí. Toda mi preocupación es mirar a los demás a ver si lo hacen mejor. Yo soy manejado por mi trabajo, soy incapaz de darme cuenta de que no puedo concentrarme ni entregarme a lo que tengo entre manos. No estoy utilizando mis manos. Más bien soy manipulado para producir más que mis colegas. Todo mi interés se centra en comparar mis resultados con los ajenos, pero no estoy en mi trabajo. Estas segundas intenciones en mi trabajo destruyen el verdadero trabajo, el manejo.

Manejar correctamente sólo puede hacerlo quien se concentra en su mano, quien alarga su mano a los demás, quien sabe centrarse en lo que tiene entre manos.

Anselm Grün
El Libro del Arte de Vivir

Tuesday, October 18, 2016

Recordando a Juan Radrigán quien fallece a los 79 años de edad. Noticia, cronología biográfica. Video con entrevista

radrigan

Fallece a los 79 años el dramaturgo Juan Radrigán


El dos veces ganador del Premio Altazor y Premio Nacional de Artes de la Representación y Audiovisuales falleció ayer producto del cáncer de pulmón que sufría desde 2011. El dramaturgo es autor de afamadas obras como “Hechos consumados” (1981), “El toro por las astas” (1982), “Made in Chile” (1984) y “Oratorio de la lluvia negra” (2012).

“Una triste noticia enlutece al país. Juan Radrigán uno de los más importantes dramaturgos de nuestro país nos ha dejado”, fueron las palabras con las que, a través de su cuenta de Twitter, el ministro de Cultura, Ernesto Ottone, dio cuenta del fallecimiento este domingo del dramaturgo Juan Radrigán a los 79 años de edad.
Radrigán estaba aquejado de un cáncer de pulmón desde 2011, y en julio de este año había sido internado de urgencia en la clínica Arturo López Pérez.
El dramaturgo se hizo acreedor del Premio Nacional de Artes de la Representación y Audiovisuales en 2011; antes en 2010, recibió el Premio Bicentenario de Dramaturgia y en 2005 y 2014 le fue galardonado el Premio Altazor.
Juan Radrigán nació en 1937, en la nortina ciudad de Antofagasta. En las más de 40 obras que escribió, destacaron personajes de clases sociales populares, y marginados sociales.
Entre sus creaciones más importantes se cuentan “Amores de cantina”, “Fantasmas borrachos”, “Hechos consumados”, “El toro por las astas”, “Made in Chile” y “Oratorio de la lluvia negra”.
Entre los años 2009 y 2010, además ejerció como académico de la Universidad de Chile, dictando clases en el Magíster en Dirección Teatral del Departamento de Teatro, y fue parte de los académicos que realizaron el Curso de Extensión en Dramaturgia, en la Facultad de Artes en 2015.
Sus restos serán velados desde este domingo en la sede del Sindicato de Actores de Chile (Sidarte), ubicada en Ernesto Pinto Lagarrigue 131, Recoleta.
Radio Universidad de Chile
 CRONOLOGIA BIOGRAFICA 
1937 Juan Radrigán Rojas nace en Antofagasta, el 23 de enero. Hio de un mecánico y de una profesora que le enseña a leer. Prácticamente autodidacta, desempeña variadas actividades: cargador en la Vega Central, obrero textil, dirigente sindical, dueño de librerías de libros usados. 
1961 Dirige Cuadernos inéditos, órgano oficial de publicaciones del Centro de Escritores Inéditos, desde el No 2 (noviembre 1961) hasta el No 5 (julio 1962). 
1962 Junto a otros escritores, publica 4 autores y sus cuentos (asiento l), en que aparecen sus relatos “La felicidad de los García” y “El extraño camino hacia el polvo”. Ese mismo año, publica su primera obra individual, Los vencidos no creen en Dios (asiento 2), volumen de cuentos. 
1964 En el mes de diciembre, obtiene la tercera mención honrosa en el Sexto Concurso Nacional de Cuentos del diario EL Sur de Concepción. Su cuento se titula EL nacimiento del miedo (asientos 4 y 5)
1968 Publica la novela El vino de la cobardía  (asiento 6) 
1969 Publica la novela Queda estrictamente prohibido o la ronda de las manos ajenas (asiento 7). 
1970 En el mes de enero, su cuento EL asesino (asiento 8) obtiene el primer premio en el Concurso de Cuentos organizado por la Central Única de Trabajadores, CUT, y la Universidad Técnica del Estado. Sobre este cuento, el críticó Mariano Aguirre afirmo: “ ... devela todo un mundo, donde la injusticia y la indiferencia parecen triunfar”. 
1975 Publica el poemario EL día de los muros (asiento 9). 
1979 El 24 de marzo, ingresa a la escena nacional, estrenando en Santiago su primer drama, Testimonio sobre las muertes de Sabina, obra que presenta una pareja de ancianos vendedores de fruta en la Vega, que se ven enfrentados a un “parte” que pone en peligro su negocio. En su análisis e la obra, Wilfredo Mayorga expreso: “...al comenzar el segundo acto, el dramaturgo que hay en Juan Radrigán asoma la cabeza y embiste con sus personajes sin dar tregua al espectador. Acto de buena factura dramática con valiosos contrastes que ayudan a pasar del drama a la comicidad contenida, proceso muy propio del sainete que presenta tipos y no caracteres”. La primera version la realiza el Teatro de Comediantes, con la dirección de Gustavo Meza y la actuación de Ana González y Arnaldo Berríos. 
Otras versiones: 
Teatro del Ancla, Antofagasta, 1980.
Teatro El Rostro, Concepcion, 1983, que la lleva a1 Séptimo Festival Internacional de Teatro de Colombia, en 1985. 
Teatro Fundechi, Ancud, 1983.
Grupo Latinoamericano “Sandino” de Estocolmo, 1984, que también la representa en Buenos Aires y Montevideo en 1985.
Teatro Experimental de Chillan, 1984.
Compañía Teatral “La Palometa”, Santiago, 1987.
Grupo de Teatro Municipal “Temos”, Osorno, 1990.

1980  El 28 de marzo, estrena ¡Viva Somoza!, obra compuesta por tres piezas, dos de las cuales pertenecen a Gustavo Meza. La tercera, “Cuestión de ubicación” es de Radrigán, quien presenta en ella a una modesta familia que, aunque apenas dispone para comer, invierte su dinero en equipos electrónicos, incluido un televisor en colores. El absurdo comienza cuando no encuentran en la casa donde ubicar el aparato, mientras la hija desnutrida clama por un pan. El estreno lo realiza el Teatro Imagen, 
bajo la dirección de Gustavo Meza. El elenco lo componen Tennyson Ferrada, Jael Unger, Gonzalo Robles y Mónica Carrasco.
Otras versiones: 
GrupoTiara  de Rancagua 1980
Stat Toncelgroup Speelt de Amsterdam. 
El 3 de julio, estrena en Valdivia El loco y la triste, tierna historia de amor entre dos seres marginales, una prostituta coja y un vagabundo alcóholico, quienes deciden convivir en un sitio eriazo. La acción va delineando un fino y patético alegato en defensa del derecho a la dignidad de la persona. La versión original corresponde al teatro Bufo de Valdivia, bajo la dirección de Jorge Torres Ulloa y la actuación de Jorge Lillo y Etelvina Ruíz Campos
Otras versiones
Teatro del ancla, Antofagasta 1983.En 1984, bajo la dirección de Raúl Osorio y con música de Patricio Solovera, representa a Chile en el festioval internacional de Teatro de Manizales, Colombia
En 1985, se representa en el Festival de TYeatro Latino de Nueva York y en el Festival latinoamericano de Teatro de México.
En 1989, se representa en el Primer festival de Teatro por la Paz, en San José de Costa Rica con la interpretación de Sara Astica y Marcelo Gaete. Esta versión es presentada en el espacio "Hispanoamericano y su teatro", de la teñlevisión española.
Teatro "Tuyo" de Temuco en 1990
Presentada en la XI Muestra Internaciuonal de Teatro de Valladolid en 1990, por el grupo noruego "Det Norske Hispanoamericanske Verkstedteater. La pieza es grabada por un equipo de la radio y la Televiusión española RTE
El 1 de agosto, estrena en Valparaíso Las brutas, obra basada en un hecho real, ocurrido en octubre de 1974 al interior de Copiapó. Presenta el drama de tres hermanas que viven solas en la precordillera. Abrumadas por la soledad, sacrifican a sus animales y se suicidan colgánndose unidas por la misma cuerda. El estreno lo efectúa el Teatro El Farol, bajo la dirección de Arnaldo Berríos y un elenco integrado por Raquel Toledo, Isabel Nuñez, Maria Angélica Arcos, Erika Olivares, Graciela Navarro y Fernando Berríos. 
Otras versiones:
Teatro El Rostro de Concepcion, 1982.
Compañía FREDER, Fundacion Radio La Voz de la Costa de Osorno, 1983.
Grupo Latino de Estocolmo, 1985
Grupo Mojiganga, de la Universidad Gabriela Mistral de Santiago; 1987
Academia “La Casa” de Santiago, 1990

1981 El 6 de febrero, estrena en Valparaíso Redoble fúnebre para lobos y corderos presentada en otras ocasiones con el titulo de Réquiem para lobos y corderos.
La obra se compone de tres piezas: Isabel desterrada en Isabel, que muestra la absoluta soledad de una mujer marginal que dialoga con un tarro de basura; El invitado, en que un matrimonio experimenta una ruptura debido a la presencia de un visitante y Sin motivo aparente, donde a un hombre le matan, sin motivo, a su compadre y toma venganza matando a su vez a alguien que no conoce. Luego, vuelve al lugar del  crimen para  pedirle disculpas al muerto. La compañía del debut fue el Teatro El Telón, con la dirección de Nelson Brodt y la actuación de Myriam Pérez, Mariela Roi, Pepe Herrera y el propio Nelson Brodt.

Otras versiones:

* FREDER, Fundacion Radio Escuela para el Desarrollo Rural de Osorno, 1983.
* Teatro El Ancla de Antofagasta, que la exhibió con el nombre de La Sara y El Pedro, 1985.  

Los siguientes conjuntos han presentado individualmente Isabel desterrada en Isabel

* Teatro de la Universidad de Magallanes, Punta Arenas, 1981
* Grupo Latinoamericano "Sandino" de Suecia, 1984 que la  representa en Buenos Aires y Montevideo en 1985.
* Grupo del Circulo de Bellas Artes de Concepción, 1985.
* Troupe Teatre de Sidney, Australia, 1987
* Elenco teatral dirigido por Ericson Paredes, de Punta Arenas, 1989

Asimismo, el Teatro Acento pone en escena El invitado, 1982, y el Teatro de la Universidad de Magallanes Sin motivo aparente, 1984.

El 26 de septiembre, estrena en Santiago Hechos consumados, en la cual un vagabundo rescata a una mujer de un canal y luego ambos se enfrentan a un cuidador que ha venido a echarlos. Fernando Josseau señaló en la oportunidad: “ ... nos encontramos ante un dramaturgo de elevadas aspiraciones, honesto, que escribe sobre personajes humildes, populares, desamparados, pero, al mismo tiempo, los trata con dignidad y profundidad humana, usando un lenguaje coloquial sin caer, no obstante, en la procacidad gratuita (...) no construye sus caracteres basandose en la fachada de estos: él los trabaja desde el interior, desde el trasfondo de sus almas, de sus peculiaridades, de sus características más trascendentes y singulares y es por ello que nada en su pieza huele a concesión fácil al grueso publico”. 

El estreno es realizado por el Teatro El Telón, con la dirección de Nelson Brodt y la actuación de José Herrera, SiIvia Marín,  Nelson Brodt y Jaime Wilson.

Otras versiones:

* Grupo de Teatro Fundechi, de Ancud
* Grupo Tiara, del Sindicato Sewell y Mina, 1983
* Teatro de Cámara de Talca, 1983
* Grabada en video en Estocolmo y Malmo.

Hechos consumados es elegida como la mejor obra del ano 1981 por el Circulo de Criticos de Arte. 

El cineasta chileno Luis Vera, residente en Suecia, realiza a fines de 1984 un largometraje de esta obra, sobre la base de un guión que el mismo escribiera. En los roles protagónicos actuan Nelson Brodt, Loreto Valenzuela y Jose Soza. La cinta participa en los festivales de cine de Cartagena, Biarritz y Cannes, obteniendo el premio especial del jurado a la mejor película en la Bienal de Colombia, en 1985. 

1982 El 3 de septiembre, estrena en Santiago El toro por las astas, obra que se desarrolla en un prostíbulo pobre en el cual los personajes esperan la llegada de un “milagrero” que satisfará todos sus deseos. El “milagrero” llega finalmente, afirmando que los milagros no existen. La compañía de teatro El Telón es la primera en ponerla en escena, con la dirección de Alejandro Castillo y la actuación de José Herrera, Nancy Ortíz, Mariela Roi, Winzlia Sepúlveda, Manuel Lattus y Carlos Alberto Muñoz. 

Sobre esta obra Hans Ehrmann afirmo: “De tener parentescos en la dramaturgia contemporánea, habría que buscarlos en la obra de O’Neill. Sin embargo, lo importante no son las reflexiones de esta índole, sino la calidad que, sobre todo en el primer acto, alcanza la obra: su fuerza e intensidad, como asimismo el sentido poético que logra, le aseguran un muy respetable lugar dentro de la dramaturgia nacional”. 

Otras versiones: 

* Grupo Tiara, del Sindicato Sewell y Mina, 1983.
* Grupo de Teatro Popular “La Barraca”, de Montreal.
* Fue grabada en video en Estocolmo y Malmo, Suecia

El toro por las astas obtiene el premio del Circulo de Críticos de Arte, como la mejor obra del año 1982. 

1983 Junto a otros autores, publica el volumen titulado Poesía Civil (asiento 11)

El 4 de marzo, estrena en Concepción Informe para indiferentes, contrapunto entre dos personajes: un cuidador de estacionamientos de auto y un gásfiter. La dirección corresponde a Ricardo Monserrat y la actuación a Jaime Wilson y Adolfo Assor. En junio, la representan en Santiago.

Otras versiones:

* Compañía de Teatro “Las máscaras”, de Valparaíso, 1986

En mayo, Radrigán obtiene el Premio Municipal de Literatura, mención Teatro, con El toro por las astas. Ese mismo mes, junto al grupo teatral El Telón, inicia una gira por Europa, llevando las obras Hechos consumados, El invitado y El toro por las astas. Son invitados oficiales al Festival Internacional de Teatro de Nancy. La gira dura seis meses, con presentaciones en Holanda, Inglaterra, Suecia, Bélgica, Alemania, Luxemburgo, Dinamarca y España.

1984 El 26 de septiembre, estrena Las voces de la ira, enfrentamiento de dos
personajes que representan el bien y el mal, Dios y el Diablo, el oprimido
y el dictador, mostrados desde la problemática del exilio. Nuevamente
el montaje lo realiza la Compañía El Telón, bajo la dirección de Jorge
Gajardo y la actuacion de José Herrera, Mariela Roi, Manuel Lattus,
Jaime Wilson, Silvia Marín, Rebeca Garrido y Gregory Cohen.
Agustín Letelier se refiere así a esta obra: “...más que una obra dramática,
es un oratorio que se beneficiaría con una más amplia integración
a formas musicales. En ella Juan Radrigán cambia de estilo, se hace más
explícito en su proposición. Tiene derecho a hacerlo, pero asume dos
riesgos: incursiona en un genero de exigencias muy distintas a las que
ha manejado, y en sus proposiciones se aleja de la honda humanidad
que había caracterizado en su obra anterior”.
La Universidad de Minnesota y CENECA publican una primera antología teatral de Radrigán titulada Teatro de Juan Radrigán (11 obras) (asiento 12). Examinando el conjunto de las obras, Alfonso Calderon asevera: “...el autor desecha cabalmente la apropiación unívoca de una realidad social que nos va poniendo ante los ojos, prefiriendo evitar con ello la distorsión, el esquematismo, la metáfora afligente, y los proyectos que el naturalismo esbozara con miras a una proyección ‘científica’ de los hechos”.

El 26 de noviembre, estrena Made in Chile, sátira de estructura episódica que se desenvuelve en una singular “oficina de quejas” por la cual desfilan los más desquiciados personajes. El estreno lo realiza también la Compañía El Telón con la dirección de Jorge Cano y la actuación de Manuel Lattus, Rebeca Garrido, José Herrera, Mariela Roi, Jaime Wilson y Silvia Marín.

1985 Realiza una gira presentando Hechos consumados, El toro por las astas  y Made in Chile en Lima y Trujillo (Perú) y en Guayaquil y Quito. Participa en el Festival de Teatro Latinoamericano de Ambato, Ecuador.

1986 El 23 de mayo, estrena El pueblo de mal amor, su primera superproducción, que presenta el drama de una población erradicada, con su eterno caminar en busca de hogar, situación semejante a la del pueblo judío durante el Exodo. Surgen dos héroes: David que propone tomarse un pueblo y Moisés, que busca la solución integral de la persona. El estreno lo realiza el Teatro de la Universidad Católica de Chile, con la dirección de Raúl Osorio y escenografía del escultor Mario Irarrazaval y un elenco integrado  entre otros actores, por: Arnaldo Berrios, Juan Arévalo, Rebeca Ghigliotto, Samuel Villarroel, Gabriela Medina, Cora Diaz, Brisolda Herrera, Patricio Strahovsky, Mireya Véliz y Rodolfo Bravo. Por su parte, Juan Andrés Piña escribió sobre esta obra: “Densa, compleja y difícil, esta nueva obra está esencialmente basada en la palabra como soporte expresivo, donde incluso la anécdota casi no existe: son las reflexiones y las polémicas de los personajes lo que más importa”. 

El 1 de agosto, estrena Los borrachos de luna, en la que una mujer, Maria, mantiene un negocio clandestino donde vende alcohol y baila para sus clientes. Su vecino, Jose, le ayuda. Ambos se debaten entre el temor y la desesperación, hasta que llega un afuerino que trae un mensaje de esperanza. Agustin Letelier afirmó de ella: “En Borrachos de luna, Radrigán asesta un nuevo y certero golpe a la conciencia. Es muy directo. El lenguaje poético no es para esfumar lo verdadero y desgarrador de la historia, sino para dar elevación al lenguaje. La puesta en escena es ascética, sin artificios teatrales; muestra una precariedad y falta de recursos que es coherente con el espíritu de las obras de Juan Radrigán”. La versión original corresponde a la Compañía del Teatro Popular El Telón, dirigida por Tennyson Ferrada y un elenco integrado por Sergio Madrid, José Herrera, Rebeca Garrido y Mariela Roi. 

1987 La editorial Nuke Mapu publica un volumen integrado por Pueblo de mal amor y Los borrachos de luna (asiento 13) y la antología de poesía mapuche titulada Nepegñe peñi  nepegñe (asiento 14).

En una revista uruguaya se publica Isabel desterrada en Isabel (asiento 15)

1988 El 10 de febrero, estrena en Zurich La contienda humana, presentada por la Compañía de Teatro Popular El Telón, bajo la dirección de Juan Edmundo González y la actuación de José Herrera y Hugo Medina. La historia se centra en Eladio, un escritor al que le arrestan la mujer y le matan el hijo, sin que el los hubiera defendido por temor, situación que se contradice con sus propios escritos que plantean que los ideales deben sostenerse aun a riesgo de la vida. Solo y encerrado, comienza a desarrollar fantasias que se transforman en sus acusadoras, hasta que una de sus creaturas, José, lo obliga a enfrentarse consigo mismo.  

La obra emprende, con gran éxito, una gira de más de medio año, con 62 representaciones en Suiza, Alemania Federal, Italia, Suecia, Francia, Inglaterra, Escocia y Luxemburgo. Participa en el Festival de Teatro de Hamburgo. Entretanto, el Teatro Estatal de Dortmund (RFA) realiza otra versión, en alemán, bajo la dirección de Radrigán. Además, se efectúan actividades como conferencias, talleres teatrales, mesas redondas y lecturas dramatizadas, en una de las cuales participan los actores Max von Sydow y Bibi Anderson leyendo textos de Radrigán. El estreno nacional de esta pieza se produce en el Instituto Chileno Frances de Cultura de Concepción, el 1 de octubre y, en Santiago, en la Sala del Ángel, el 17 del mismo mes. 
Wilfredo Mayorga comentó de La contienda humana: “El suceso teatral es subjetivo y el autor quiere construir en su obra un puente para que pasen las ideas de la fantasía a la realidad y por variados cauces van los pensamientos que tienen su síntesis en la amistad, la pobreza, la violencia, la libertad, la paz y la muerte. Acaso haya exceso de ideas, pero la síntesis teatral esta bien concebida y realizada”. Una nueva versión es presentada por el Teatro El Litre, de Chillan, en 1990. 

En Suecia se publica Isabel desterrada en Isabel (asiento 16). 

1989 El 15 de abril, estrena en Munich, Balada de los condenados a soñar presentada simultáneamente en alemán y español por un elenco integrado por Otto Kukla, Wolfgang Kressnitzer y Crescentia Dünber y un elenco chileno compuesto por Hugo Medina, José Herrera y Silvia Marín, ambos bajo la dirección de Stephan Stroux, con escenografia y vestuario del austriaco Andreas Braito. El estreno en Chile se produce el 2 de agosto, integrándose al reparto Mario Bustos, Tennyson Ferrada y Carmen Pillissier. La obra presenta seis personas de distintas personalidades y origen, que se encuentran en un galpón abandonado en el desierto, esperando a el "encapuchado". Allí discuten y viven situaciones de terror y exceso de poder. Finalmente, los protagonistas buscan su liberación en un carnaval. 

En el mes de octubre, trabaja junto al director francés Cristophe Rouxel en Concepción, preparando el montaje de Como un rio de leones, obra destinada a representarse en los actos de conmemoración del bicentenario de la Revolución Francesa y que cuenta la historia de un actor que llega a una caleta de pescadores para montar una obra de teatro francesa, del siglo XVIII, relativa a Carlos IX. Sin embargo, Como un río de leones no fue estrenada. 

En el mes de noviembre, participa en el Primer Festival Internacional de Teatro por la Paz en San José de Costa Rica, dictando conferencias y realizando talleres sobre su experiencia profesional. 

Publica Balada de 10s condenados a sofiar, Tengo aparicibn de la verdad y La contienda humana (asientos 17, 18 y 19)

1990 El 5 de octubre, se estrena en el Teatro Concepcion de esa ciudad la obra Piedra de escándalo, que transcurre en una clínica de mala muerte, donde hay cinco locos enfremos de SIDA, en caracter de enfermos  terminales. La obra enfatiza el desamparo de los personajes, su aislamiento y abandono. Incluso los cuidadores les arrojan la comida para no tener contacto con ellos. La obra le fue encargada por el Centro de Prevención de Salud Social, CEPSS, entidad de Concepción destinada, entre otros objetivos similares, a educar e informar sobre el SIDA, prevenir sus causas y apoyar a los afectados. Contó con el auspicio de los Ministerios de Salud y Educacion. Para prepararla, Radrigan, el director y los actores realizaron una prolongada investigacion en el Hospital Siquiatrico de Santiago.
La direccion estuvo a cargo de Juan Mateo Iribarren Y el elenco fue integrado por Silvia Marín, Romana Satt, Javier Rojas, Claudio lillo y José Herrera. 

Sobre esta pieza Eduardo Guerrero opinó: "... el primer mérito del trabajo dramatúrgico de Juan Radrigán es el interesante tratamiento del tema, ya que, a traves del entrecruzamiento de marginalidades, se exacerba aun mas la critica implicita a los comportamientos sociales. Es como si una situacion limite (la locura) involucrara a otra situacion limite (la enfermedad del SIDA). Un segundo aspecto positivo de esta “piedra de escandalo” es el homogéneo trabajo actoral, ya que cada uno de los personajes en su doble papel (teatro en el teatro) es asumido aceradamente con las características inherentes a su condición"

1991 Junto al músico Patricio Solovera, se dedica a preparar una opera popular chilena,  basada en el mítico duelo sostenido a fines del siglo pasado por los payadores Don Javier de la Rosa (un español rico e ilustrado) y el mulato Taboada que, vencido y humillado, se cuelga con las cuerdas de su guitarra. Radrigán y Solovera realizan una investigación histórica, folklórica y sociológica para crear una obra que muestre el enfrentamiento de dos identidades culturales, destinada a ser montada en plazas y ferias artesanales.
 
Fuente: Biobibliografía de Juan Radrigán por Justo Alarcón R. y Guillermo Fuenzalida M.


Vivian Lavín entrevista a Juan Radrigán en Sala Master

Monday, October 17, 2016

HUMOR DE FRANCISCO JAVIER OLEA. OLEISMOS. NO + AFP

HUMOR DE GARCÍA Y ROMÁN

Viñeta - Diario de Mallorca
Diario de Mallorca, 17 de octubre de 2016

HUMOR DE EL ROTO

El Roto
El País, 16 dce octubre de 2016

MARCHA FAMILIAR NO + AFP. IMÁGENES (1)












HUMOR DE MALAIMAGEN

trabajo

+ HUMOR DE FORGES. Gobierno se compromete a crear 400.000 empleos

Forges
El País, 17 de octubre de 2016

HUMOR DE SANTY

Viñeta - Diario de Mallorca
Diario de Mallorca, 17 de octubre de 2016

HUMOR DE FORGES. LOW COST

Forges
El País, 16 de octubre de 2016

Iniciando el contacto con HUMOR de MICO. MUNICIPALES. Buen día para todos

La Nación

Saturday, October 15, 2016

¿MERECE BOB DYLAN EL NOBEL DE LITERATURA? Lírica viene de lira por Fernando Aramburu

Lírica viene de lira

Yo entiendo que la Academia ha adoptado este año, al conceder el Nobel a Dylan, una decisión que podría ayudar a algunos a romper, siquiera un poco, sus mármoles mentales


La Academia Sueca decidió conceder el Nobel de Literatura a un poeta. La circunstancia de que 
el galardonado cante sus textos causó una ola general de sorpresa que acto seguido tomó un cariz de indignación en ciertas personas, llamativamente entre algunas que se dedican al ejercicio público de la palabra. Están en su derecho, si bien, sobrepasados ciertos límites de temperatura emocional, su discurso simplemente opinativo se reviste, quieras que no, de un barniz bastante ridículo. A algunos el desasosiego los llevó a arremeter contra quienes se congratulan de la decisión de los académicos suecos. Esto, huelga decir, lo expresan con una modulación del lenguaje muy alejada de la función poética.

Ya Octavio Paz refirió con su habitual sabiduría que la primera literatura fue poética y fue oral, y que se difundía acompañada de instrumentos por lo general de cuerda. No en vano la palabra lírica es un derivado de lira. No es verdad que esta tradición se haya terminado. Y todavía numerosos poetas de libro siguen explicando su arte con términos (ritmo, sonoridad, tono, cadencia) sacados de la música.
La Academia Sueca acaba de premiar a uno de sus representantes más notables. En mi país de residencia tienen mucho auge los audiolibros y no es raro que un local se llene para escuchar las palabras de un buen recitador. He visto asimismo multitud de colombianos atentos a las palabras de un poeta. Recuerdo a Juan Carlos Mestre, acordeón en mano, ofrecer poemas ante un público numeroso. Y también he visto/soportado a poetas actuales españoles, bastante conocidos por cierto, leyendo dificultosamente sus textos.
De hecho, es relativamente reciente el fenómeno de la experiencia poética centrada en la lectura solitaria del libro. Esta forma de transmisión ha sido muy dañina para la poesía. La poesía no se vende, dicen sus propios cultivadores. La poesía no se lee. Y algunos, con férrea impaciencia, insultan al potencial público ignorante. Yo creo que se equivocan al razonar un hecho por otro lado innegable. Recuerdo unas páginas luminosas de los diarios de Jaime Gil de Biedma. La poesía acaso no sea, contra lo que algunos piensen, una sustancia que el poeta deja en un sitio llamado poema. La poesía es una experiencia de quien escucha o lee, para la cual, naturalmente, es necesario que haya algo que escuchar o leer.
El ser humano necesita dicha experiencia. El ser humano no se conforma con lo feo, lo ruidoso, lo rastrero, lo cacofónico, lo superficial. No hace falta ser catedrático para disfrutar de la belleza, la emoción, la intensidad, la armonía, la altura de pensamiento, los matices del placer y otros valores que incluso el más analfabeto interpreta o siente. Hace tiempo que la gente busca, y encuentra, la experiencia poética fuera de los libros. En secuencias de películas, en paisajes, en canciones, en piezas musicales. Por eso no se leen con mayor asiduidad los libros de poemas, tan mal promocionados por gentes dedicadas a establecer escuelas, tendencias y otros artefactos aburridos que, en apariencia, requieren el entendimiento del experto.
Yo entiendo que la Academia ha adoptado este año, al conceder el Nobel a Dylan, una decisión que podría ayudar a algunos a romper, siquiera un poco, sus mármoles mentales. La rapidez con que algunos, atiborrados de rotundidad, se lanzaron a negar que un cantante haga literatura despide un tufo a prisión en categorías intelectuales muy estrictas. Considerar que el premio lo merecía otro equivale, no solo a desautorizar a una comisión de expertos, sino a proclamarse virtualmente miembro de dicha comisión. Todo esto es bastante irrisorio, además de entristecedor.
A mí, que soy tan defectuoso como cualquier otro, Bob Dylan me ha dado más poesía que muchos de los que ahora protestan. Me basta mi gozo propio para darle la enhorabuena, que es tanto como darle las gracias.
Fernando Aramburu
El País

Bob Dylan: “Leí mucha poesía antes de escribir mis primeras canciones”

Bob Dylan

Con motivo de la concesión del Nobel de Literatura al músico, recuperamos esta rara entrevista de 2004, en la que habla del proceso de escritura de sus canciones y de sus influencias literarias.


"Escribí Blowin' in the Wind en 10 minutos; me limité a poner palabras a un viejo spiritual,probablemente algo que aprendí de los discos de los Carter"

"Las canciones no me vienen así como así. Normalmente se cuecen durante un tiempo y descubres que es importante guardar los pedazos"

"Aunque pudiera decirte de qué trata la canción, no lo haría. Es el oyente el que tiene que hacerse una idea de lo que significa para él"

El autor de Blowin' in the Wind, una de las grandes figuras de la música popular del siglo XX, habla de un tema poco frecuente en sus ya escasas entrevistas: la forma en que compone sus canciones y las principales influencias literarias y musicales de su carrera. Bob Dylan viene a actuar en España este verano, además se acaban de editar el cedé, Live 1964, y el DVD, MTV Unplugged.

"No, no, no", dice Bob Dylan tajante cuando le pregunto si los aspirantes a cantautores deberían aprender el oficio estudiando sus álbumes, que es precisamente lo que millares de ellos han venido haciendo en las últimas décadas. "Es natural seguir la pauta de alguien", dice, abriendo la puerta a un tema que ha sido terreno vedado a los periodistas durante mucho tiempo: su proceso como compositor de canciones. "Si yo hubiese querido ser pintor, probablemente habría pensado en intentar ser como Van Gogh, o si fuera un actor en actuar como Laurence Olivier. Si fuera un arquitecto, sería Frank Gehry. Pero no puedes limitarte a copiar a alguien. Si te gusta su obra, lo importante es someterse a todas las influencias que ha recibido esa persona. Quien quiera componer canciones debería escuchar tanta música folk como pueda, estudiar la forma y la estructura de todo el material que ha estado ahí desde hace 100 años. Llegar hasta Stephen Foster".

Durante cuatro décadas, Dylan ha sido una gran paradoja estadounidense: un artista que revolucionó la composición de canciones populares con su obra desnudamente personal y desafiante, pero que nos ha mantenido a tal distancia de su vida personal -y de su técnica creativa- que seguro que no tuvo que ir muy lejos para encontrar el título de su última película: Masked and Anonymous(enmascarado y anónimo). Aunque sus admiradores y biógrafos puedan leer sus cientos de canciones como la crónica de amor y pérdida, celebración y agravio de un hombre, él no vuelve a las historias que están detrás de las canciones, per se, al hablar de su arte. Lo que le resulta más cómodo, y quizá más interesante, es hablar de cómo convierte la vida, las ideas, las observaciones y las cadenas de imágenes poéticas en canciones por medio de su oficio.

Mientras posa en la intimidad de un gran hotel de Amsterdam con vistas a uno de los pintorescos canales de la ciudad, pinta un retrato de su evolución como compositor muy distinto del que cabría esperar en un artista que parece haber aparecido en la escena pop de los años sesenta con su visión y talento intactos. La letra de Blowin' in the Wind se publicó en Broadside, la revista de música folk,en mayo de 1962, el mes en que cumplía los 21. La historia que él cuenta es de ensayo y error, de salidas en falso y de trabajo duro: un joven en una remota región de Minnesota que encontraba tal libertad en la música del compositor Woody Guthrie que sentía que podría pasarse toda la vida simplemente cantando las canciones de Guthrie; hasta que descubrió su auténtica vocación gracias a un capricho del destino.
Dylan ha dicho con frecuencia que él nunca se propuso cambiar la música pop o la sociedad, pero está claro que estaba imbuido de los ideales que veía en la obra de Guthrie y que se había propuesto ser fiel a ellos. A diferencia de otras estrellas de rock anteriores a él, su objetivo principal no era simplemente estar en las listas. "Siempre admiré a los artistas auténticos, los que tenían dedicación, y aprendí de ellos", dice Dylan, meciéndose lentamente en la silla del hotel. "La cultura popular generalmente llega a su fin con mucha rapidez. La arrojan a la tumba. Yo quería hacer algo que perdurase junto a los cuadros de Rembrandt".
A pesar de todos los años transcurridos, aún le brillan los ojos al mencionar a Guthrie, el poeta del Dust Bowl (cuenco de polvo), cuyas mejores canciones, como This Land Is Your Land, hablan tan elocuentemente del abismo que Guthrie veía entre los ideales y la praxis en Estados Unidos. "Para mí, Woody Guthrie era el no va más", dice Dylan, de 62 años, con su pelo rizado enmarcándole majestuosamente la cabeza como en las portadas de los discos de hace cuatro décadas. "Las canciones de Woody trataban de todo al mismo tiempo. Trataban de ricos y pobres, blancos y negros, de los altibajos de la vida, las contradicciones entre lo que enseñaban en la escuela y lo que de verdad estaba sucediendo. Él decía en sus canciones todo lo que yo sentía, pero no sabía cómo expresar".
"Pero no se trataba sólo de las canciones. También era la voz -era como un estilete- y su dicción. Yo nunca había oído a nadie que cantase así. Su rasgueo en la guitarra era más complicado de lo que parecía. Lo único que yo sabía era que quería aprenderme sus canciones".
Dylan interpretó tanto a Guthrie durante sus primeros tiempos en clubes y cafeterías que le llamaban la "gramola" de Woody Guthrie. Así que imagínense su asombro cuando alguien le dijo que había otro cantante -Ramblin' Jack Elliot- que estaba haciendo lo mismo. "Es como si fueras un médico que se ha pasado un montón de años para descubrir la penicilina y te enteraras de pronto de que ya lo había hecho alguien", recuerda. Un joven menos ambicioso no le hubiera dado importancia, hay sitio de sobra para dos cantantes que admiran a Guthrie. Pero Dylan era demasiado independiente. "Yo sabía que tenía algo que Jack no tenía", dice, "aunque me llevó tiempo descubrir qué era".
Al final se dio cuenta de que lo que podía diferenciarlos era la composición de canciones. En el plazo de dos años había escrito y grabado canciones entre las que se contaban Girl of the North Country y A Hard Rain's A-Gonna Fall que contribuyeron a elevar el alma de la música pop del puro entretenimiento a la categoría de arte.

Hablar sobre el oficio

Dylan, cuya obra y vida personal han sido diseccionadas en tantos libros que podrían llenar una pared de biblioteca, parece agradecer la oportunidad de hablar de su oficio, no de su persona o de su historia. Es como si quisiera desmitificarse.
"Para mí, el intérprete viene y se va", dijo una vez. "Las canciones son la estrella del espectáculo, no yo". También detesta centrarse en el pasado. "Intento siempre estar aquí y ahora. No quiero hacerme nostálgico ni narcisista como escritor ni como persona. Yo creo que la gente que tiene éxito no habita en el pasado. Creo que es algo que sólo hacen los perdedores".
Y sin embargo tiene un fuerte sentido de la tradición. Le gusta verse como perteneciente a una hermandad de escritores cuyas raíces están en elcountry puro, el blues y la estirpe folkde Guthrie, la familia Carter, Robert Johnson y decenas de baladistas escoceses e ingleses. Está tan centrado en hablar de su oficio que tiene una guitarra al lado, por si quisiera hacer una demostración sobre algún punto. "Hay tantas formas de abordar algo en una canción", dice. "Una forma es dar vida a los objetos inanimados. Eso lo hace muy bien Johnny Cash. Es suyo el verso que dice: 'Un barco carguero dijo: Ella estuvo aquí, pero se fue, chico, se fue'. Es genial. Un barco carguero dijo: Ella estuvo aquí. Eso es arte de verdad. Si haces eso una vez en una canción, le das la vuelta a partir de ese momento".
El proceso que él describe es algo más prosaico que atrapar relámpagos en una botella. Cuando trabajaba en Like a Rolling Stone, dice, "no estaba pensando en lo que quería decir, solamente pensaba: ¿queda bien esto para la rima?". Pero es innegable que hay también un elemento de misterio. "Es como si un fantasma hubiera escrito una canción así. Te regala la canción y desaparece, desaparece. Tú no sabes lo que significa. Sólo que el fantasma me eligió a mí para escribir la canción".
A lo largo de los años algunos oyentes se han quejado de que las canciones de Dylan son demasiado ambiguas, que parecen ser simplemente un ejercicio narcisista a base de juegos de palabras. Pero la mayoría de los críticos afirman que el auténtico punto fuerte de Dylan son sus imágenes a veces contrapuestas. En el pop estadounidense son pocos los que han escrito con regularidad versos tan inquietantemente bellos y tan desafiantes como su Just Like a Woman, una canción de mediados de los sesenta.
"Ella siente como una mujer, así es. / Ella hace el amor como una mujer, así es. / Y anhela como una mujer. / Pero llora / como una niña".
Dylan contempla impasible la hoja que le entrego con la letra de Just Like a Woman. Como sucede con tantas de sus obras, la canción parece referirse a muchas cosas al mismo tiempo. "No se me dan muy bien las definiciones", dice. "Aunque pudiera decirte de qué trata la canción, no lo haría. Es el oyente el que tiene que hacerse una idea de lo que significa para él".
Sin embargo cede un poco mientras sigue mirando fijamente la página en medio del silencio de la habitación. "Ésta es una canción muy amplia. Un verso como 'pero llora como una niña' es una metáfora. Es igual que un montón de canciones basadas en el blues, en las que pueden estar hablando de una mujer, pero en realidad no están hablando de ninguna mujer. Puedes decir mucho cuando utilizas metáforas".
"Nadie siente dolor / esta noche, en la que estoy de pie / dentro de la lluvia. / Todo el mundo sabe / que Baby lleva ropa nueva / pero últimamente veo que han caído de sus rizos / sus cintas y sus lazos".

En busca de la musa

Después de otra pausa añade: "Ésta es una canción urbana. Es como mirar algo extraordinariamente poderoso, como la sombra de una iglesia o algo así. Yo no pienso en términos laterales como escritor. Ése es un defecto de los viejos escritores de Broadway... Son muy laterales. No hay nada circular, nada que aprender en la canción, nada que te inspire. Yo siempre intento darle la vuelta a una canción. Si no es así tengo la sensación de estar haciendo perder el tiempo al oyente".
Dylan persiguió a su musa en Nueva York con apetito por todo lo que le pudiera servir para mejorar su arte, tanto si era aprender viejos blues y canciones folkcomo empaparse en literatura. "Yo había leído un montón de poesía cuando escribí muchas de aquellas primeras canciones. Estaba metido en los poetas básicos. Los leía como otros leen a Stephen King. También los había leído de pequeño. Las cosas de Poe me dejaban anonadado en varios sentidos. Byron y Keats y todos esos. John Donne...".
"Lo de Byron es que él sigue y sigue y tú no sabes ni la mitad de las cosas de las que habla, ni la mitad de la gente a la que se refiere. Pero sí puedes apreciar su lenguaje".
Se encontró al lado de los poetas beat."No podías evitar entusiasmarte ante la idea de una poesía dicha en las calles, públicamente", dice. "Siempre había un poeta en los clubes y tú escuchabas los versos y Ginsberg y Corso eran tíos que tenían mucha influencia".
Dylan dijo una vez que en los años sesenta escribía canciones tan deprisa que no quería irse a dormir porque le daba miedo perderse alguna. Y también se empapaba de influencias con tanta rapidez que le costaba mucho apagar la luz por la noche. ¿Por qué no leer un poco más? "Alguien me dejó un libro de poemas de François Villon y él escribía de cosas de la misma calle y las convertía en verso", dice Dylan, transmitiendo aún el entusiasmo por utilizar la Francia del siglo XV como fuente de inspiración. "Te dejaba pasmado y te hacía plantearte por qué no podías hacer lo mismo en una canción".
"Veía a Villon hablando de visitar a una prostituta y yo le daba la vuelta, yo no visitaría a una prostituta, yo hablaría de rescatar a una prostituta. Una vez más se trataba de darle la vuelta a las cosas, como 'el vicio es salvación y la virtud puede ser tu ruina'".

El mérito de la tradición

Cuando escuchas a Dylan maravillarse aún con citas como la anterior de Maquiavelo o con "lo bello es inmundo y lo inmundo es bello" de Shakespeare, se entiende por qué salpimenta sus canciones con frases que siempre nos hacen cuestionarnos nuestros supuestos; versos clásicos como "No hay mayor éxito que el fracaso y el fracaso no es un éxito en absoluto", de Love Minus Zero/No Limit, de 1965.
Como siempre, atribuye rápidamente todo el mérito a la tradición. "Yo no inventé esto, ya sabes", recalca. "Robert Johnson cantaba alguna canción y, sin venir a cuento, había algún dicho de Confucio que te hacía pensar ¿y esto de dónde sale? Es importante darle siempre la vuelta a las cosas de alguna forma".
Algunos escritores se sientan a escribir todos los días dos o tres horas por lo menos, tanto si están en vena como si no. Otros esperan la inspiración. Dylan se mofa de la disciplina de escribir todos los días.
"Bueno, no soy un compositor tan serio", dice con una sonrisa en los labios. "Las canciones no me vienen así como así. Normalmente se cuecen durante un tiempo y descubres que es importante guardar los pedazos hasta que estén completamente formados y unidos unos a otros".
A veces escribe a máquina, pero generalmente usa un bolígrafo, porque dice que es más rápido escribiendo que mecanografiando. "No empleo mucho tiempo en revisar las canciones", dice Dylan. "A veces hago cambios, pero las primeras canciones, por ejemplo, casi todas eran del primer borrador".
No insiste en que sus rimas sean perfectas. "Lo que yo hago y muchos escritores no hacen es tomar un concepto y una línea que realmente quiero poner en una canción y si no encuentro forma de simplificarla, por más que haga, la dejo como está -entera y verdadera- y busco la forma de cantarla de manera que encaje en el esquema rítmico. Prefiero hacer eso a reventarla o perderla porque soy incapaz de rimarla".
Los temas, dice, no han sido nunca un problema. Cuando él empezó, la guerra de Corea acababa de terminar. "Aquello fue una pesada nube sobre las cabezas de todos", dice. "La cosa de los comunistas era aún bastante gorda y el movimiento de los derechos civiles estaba empezando. Así que había muchos temas sobre los que escribir. Pero yo nunca me puse a escribir de política. No quería ser un moralista político. Había gente que hacía eso precisamente. Phil Ochs se centró en lo político, pero todos tenemos muchas facetas y yo quería seguirlas todas. Podemos sentirnos muy generosos un día y muy egoístas al momento siguiente".

Meditar sobre una canción

Son ya casi las dos de la madrugada y otra cafetera se está enfriando. Se pasa la mano por el cabello rizado. Después de tantas horas, me doy cuenta de que no le he hecho la pregunta más evidente: ¿qué viene antes, las palabras o la música? Dylan se echa hacia delante y toma la guitarra acústica.
"Bueno, tienes que entender que yo no soy un melodista", dice. "Mis canciones están basadas en viejos himnos protestantes, o en canciones de la familia Carter, o en variaciones del esquema blues. Lo que pasa es que cojo una canción que conozco y empiezo a tocarla mentalmente. Ésa es mi forma de meditar. Hay un montón de gente que mira una grieta de la pared y medita, o cuenta ovejas o ángeles o dinero o cualquier cosa, y es un hecho demostrado que eso les ayuda a relajarse. Yo no medito con ninguna de esas cosas. Yo medito sobre una canción".
Rasguea lentamente la guitarra, pero es difícil reconocer la melodía. "EscribíBlowin' in the Wind en 10 minutos; me limité a poner palabras a un viejo spiritual,probablemente algo que aprendí de los discos de la familia Carter. Ésta es la tradición de la música folk. Usas lo que has recibido en herencia. The Times They Are A-Changin' probablemente venga de una antigua canción popular escocesa". Al seguir tocando, la canción empieza a sonarme vagamente familiar. Quiero saber sobre Subterranean Homesick Blues, una de sus canciones más radicales. Esta pieza de 1965 fusionó el folk y el blues de una forma que hizo que todo el que la oía la escuchase una y otra vez. John Lennon dijo una vez que la canción era tan cautivadora a todos los niveles que le hacía preguntarse cómo podría competir alguna vez con ella. ¿De dónde venía aquello?
Sin hacer ninguna pausa, casi con un guiño, Dylan dice que la inspiración data de su adolescencia. "Es de Chuck Berry, un poco de Too Much Monkey Business y algo de las canciones scat de los años cuarenta". Al subir el volumen de la música de la guitarra me doy cuenta de que Dylan está tocando una de las canciones más famosas del siglo XX, Blue Skies, de Irving Berlin.
Lo miro a los ojos en busca de alguna señal. ¿Está componiendo una canción mientras habla?
"No", dice con una sonrisa. "Simplemente te estoy mostrando lo que hago".
Bob Dylan actuará el 7 de julio en Barcelona, el día 9 en Benidorm, el 10 en Motril, el 11 en Córdoba, el 14 en Alcalá de Henares y el 15 en Córdoba. © Los Ángeles Times
* Este articulo apareció en la edición impresa del Sábado, 1 de mayo de 2004
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