Thursday, July 31, 2014

HUMOR de MAX AGUIRRE. Jim, Jam y el otro. VEJEZ

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HUMOR de TUTE

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HUMOR de LINIERS. Macanudo

La Nación

HUMOR de NIK: GATURRO. Anticipándonos al mes de los gatos










20 curiosidades sobre la vida y obra de Antoine de Saint-Exupéry. El Principito traducida a mas de 250 idiomas


1.- Saint-Exupéry fue un reconocido piloto, pionero de la aviación moderna. Antes de la Segunda Guerra Mundial, trabajó para el correo postal francés (1926) en vuelos internacionales. Solía usar aeronaves con pocos instrumentos de navegación, aduciendo que quienes usaban aviones más avanzados eran más parecidos a los contadores que a los pilotos.
2.- Antoine nació en una familia acomodada. Fue el tercero de cinco hijos del conde Jean de Saint-Exupéry. Tuvo tres hermanas y un hermano, quien falleció a los 15 años de fiebre reumática. Antoine le acompañó en su lecho de muerte; su impresión de este suceso fue plasmada en el final de "El Principito".
3.- Saint-Exupéry solía volar la ruta Toulouse - Dakar. En varias ocasiones, el piloto debió negociar con fuerzas marroquíes que habían tomado a aviadores caídos como prisioneros. Gracias a esta labor, el gobierno francés le condecoró con la medalla de la Legión de Honor.
4.- Saint-Exupéry vivió un tiempo en Argentina. En 1929, fue nombrado director de una aerolínea postal en ese país. Su trabajo fue encontrar nuevas rutas aéreas a través de América del Sur y negociar tratados comerciales. De vez en cuando, formaba parte de misiones de rescate para encontrar pilotos caídos.
5.- Saint-Exupéry inició su carrera como escritor el año que fue enviado a Argentina. Su primer novela corta se tituló "El Aviador" y fue publicada en una revista literaria. Alcanzó el reconocimiento público en 1931, cuando escribió "Vuelo nocturno", una obra en la que plasmó sus experiencia como piloto y directo de la aerolínea argentina. Con esa novela ganó el Prix Femina, un afamado galardón literario en Francia.
6.- En 1931, Saint-Exupéry se casó con la escritora y artista salvadoreña Consuelo Suncin. Entabló con ella una relación tormentosa, separándose y reuniéndose a través de los años. Consuelo es considerada la musa del escritor francés.
7.- Durante su vida, el piloto francés se estrelló en numerosas ocasiones. La más conocida es la del 30 de diciembre de 1935, cuando cayó en el desierto del Sahara. Esa vez, Saint Exupéry competía en una carrera en una ruta París - Saigón (hoy, la ciudad de Ho Chi Minh en Vietnam). Él y el mecánico aviador André Prévot sobrevivieron milagrosamente a la colisión, pero se quedaron rápidamente sin agua. Sus suministros les duraron sólo un par de días; debido al intenso calor del desierto, sufrieron alucinaciones y estuvieron al borde de la muerte. Fueron rescatados por un beduino al cuarto día de su desventura.
8.- El choque en el Sahara sirvió como inspiración para "Tierra de Hombres", un libro biográfico publicado en febrero de 1939. El libro recibió aplausos de la crítica y ganó varios premios. Fue traducido al español y al inglés; curiosamente, la versión para Estados Unidos fue modificada por el autor, quien consideró que algunas parte del libro original eran "inapropiadas" para los lectores norteamericanos. El episodio del desierto también aparece como punto de partida de "El Principito".
9.- Su obra más importante, "El Principito", fue publicada en 1943. Aunque se trata de un libro infantil, la crítica lo ha considerado un trabajo sobre la naturaleza humana. Se disputa el título de la obra literaria más vendida de la historia junto con "Historia de Dos Ciudades" de Charles Dickens (más de 200 millones de ejemplares vendidos cada uno). Es considerado el mejor libro francés del siglo XX y ha sido traducido a más de 250 idiomas y dialectos.
10.- "El Principito" fue escrito durante la estancia de 27 meses de Saint-Exupéry en Estados Unidos. El autor pasó una temporada en ese país tras la Batalla de Francia en 1940, en la cual el gobierno francés fue depuesto por las fuerzas alemanas. Durante estos sucesos, el autor realizó más de la mitad de los apuntes que conformarían el libro.
11.- Más allá del episodio del Sahara -con el cual da inicio el libro-, los críticos han encontrado muchos simbolismos de la vida de Saint-Exupéry en "El Principito":
  • El Piloto, personaje principal del relato, obviamente está basado en el escritor.
  • El Zorro, quien acompaña al Principito en su viaje, está inspirado en un fénec (o zorro del desierto). El autor conoció este animal cuando trabajaba como piloto postal en vuelos por el norte de África.
  • La Rosa, el objeto más preciado del Principito, está inspirada en su esposa Consuelo. El planeta donde se encuentra la Rosa está rodeado por tres volcanes; este lugar representa a El Salvador, país natal de Consuelo, conocido como "la tierra de los volcanes". Así mismo, el autor revela sus dudas sobre la naturaleza del matrimonio y la fidelidad en el pasaje en que descubre un campo de rosas en su visita a la Tierra.
  • El Principito podría estar basado en una versión más joven de Saint-Exupéry, aunque algunas personas creen que fue inspirado en el hijo del aviador Charles Lindbergh, quien vivía cerca del piloto francés y con quien entabló una buena relación.
  • Los Baobabs, árboles que destrozan planetas con sus raíces, simbolizan al nazismo y sus intentos por dominar al mundo.

12.- Las ilustraciones de "El Principito" fueron realizadas por Saint-Exupéry. Antes de volverse piloto, Antoine estudió Arquitectura en la Escuela de Bellas Artes de Francia, aunque nunca terminó la carrera. El autor nunca se consideró bueno en el dibujo, algo de lo que se burla El Piloto al inicio de la obra.
13.- El investigador japonés Yoshitsugu Kunugiyama sugirió en 2001 que la ilustración de la portada original de "El Principito" fue elaborada por el autor con una configuración astronómica deliberada. En la imagen, Saint-Exupéry trazó en un triángulo isósceles a los planetas Saturno y Júpiter, y la estrella Aldebarán. Esa formación estelar ocurrió a inicios de los años 1940 y se repitió en el año 2000. Kunugiyama cree que Saint-Exupéry dibujó esa disposición adrede para conmemorar el centenario de su nacimiento, ya que el piloto francés era un experto en navegación y en matemáticas.
14.- La astronomía le ha rendido varios homenajes a "El Principito":
  • Un asteroide descubierto en 1975 fue nombrado 2578 Saint-Exupéry, en honor al escritor.
  • Un asteroide descubierto en 1993 fue nombrado 46610 Bésixdouze. Traducido al español, sería B-seis-doce, en honor al asteroide B-612, donde vivía el Principito.
  • La Fundación B612 (cuyo nombre es una referencia al libro) se encarga de rastrear asteroides que puedan significar una amenaza a la Tierra.
  • En 2003, la luna de un asteroide recibió el nombre de Petit-Prince, en honor al libro.
15.- Antes de la adopción del euro en Francia, el gobierno de dicho país acuñó una moneda conmemorativa. De un lado aparecía el rostro de Saint-Exupéry; del otro, la imagen del Principito mirando hacia las estrellas. Su rostro también apareció en los billetes de 50 francos.

16.- Tras escribir "El Principito", Saint-Exupéry volvió a la Fuerza Aérea de Francia para volar con los aliados. En 1943 intentó reingresar a labores de combate, a pesar de que había pasado el límite de edad por 8 años. Dwight Eisenhower le concedió un permiso especial; sin embargo, las lesiones ocasionadas por sus choques anteriores evitaron que pudiera desempeñar esas tareas, al grado de no poderse poner por sí mismo su traje de vuelo.
17.- El Régimen de Vichy (como se conoció al gobierno impuesto por Alemania en Francia durante la guerra) nombró a Saint-Exupéry como uno de sus miembros. El anuncio sorprendió al escritor, quien desconocía el interés de dicho gobierno. A raíz de la declaración, el general Charles de Gaulle -posteriormente, presidente de Francia- acusó al autor de simpatizar con los alemanes. Esto deterioró la moral de Saint-Exupéry, quien se refugió en la bebida tras los señalamientos.
18.- Saint-Exupéry desapareció el 31 de julio de 1944 durante una misión de reconocimiento. Nunca se supo el paradero del piloto. Varios días después, un cuerpo con un traje de la Fuerza Aérea de Francia fue hallado al sur de Marsella. Se presumió que era del escritor y se enterró en septiembre. Durante más de 50 años, la muerte de Saint-Exupéry fue uno de los grandes misterios del mundo literario.
19.- En septiembre de 1998, un pescador francés halló un brazalete de plata con los nombre de Saint-Exupéry y su esposa Consuelo, lo que reavivó el interés. En mayo de 2000, un buzo encontró restos de un P-38 Lightning -el avión que usó el escritor el día que desapareció- esparcidos por la costa de Marsella. Fue hasta 2003 que los restos pudieron ser recuperados, y tras un análisis, autenticados como la nave de Saint-Exupéry. Sobre el cuerpo hallado en 1944, se mantiene la teoría de que pudo haber sido arrastrado por el mar hasta el punto donde se encontró, aunque esta hipótesis no ha podido ser confirmada.
20.- "El Principito" legó varias frases célebres a la cultura popular. La más reconocida es "No se ve bien sino con el corazón, lo esencial es invisible a los ojos"; otras citas destacadas son:
  • Todas las personas mayores fueron al principio niños, aunque pocas de ellas lo recuerdan.
  • Fue el tiempo que pasaste con tu rosa lo que la hizo tan importante.
  • No era más que un zorro semejante a cien mil otros. Pero yo le hice mi amigo y ahora es único en el mundo.
  • Para los vanidosos todos los demás hombres son admiradores.
  • Los hombres ocupan muy poco lugar sobre la Tierra. Las personas mayores no les creerán, seguramente, pues siempre se imaginan que ocupan mucho sitio.
  • Cuando el misterio es demasiado impresionante, es imposible desobedecer
  • Me pregunto si las estrellas se iluminan con el fin de que algún día, cada uno pueda encontrar la suya.
  • Caminando en línea recta no puede uno llegar muy lejos.
  • Lo que hace bello al desierto es que en algún lugar esconde un pozo.
  • Tendré que soportar dos o tres orugas si quiero conocer a las mariposas.
  • Es mucho más difícil juzgarse uno mismo que juzgar a los demás. Si logras juzgarte correctamente serás un verdadero sabio.








La desaparición del escritor en un vuelo de reconocimiento en el Mediterráneo estuvo rodeada de misterio. Su célebre obra «El Principito» ha sido traducida a más de 250 idiomas


Hoy se cumplen 70 años de la muerte de Antoine de Saint-Exupéry. Ocurrió el 31 de julio de 1944, cuando se perdió la pista del autor de «El principito» por el Mediterráneo. El escritor, que era además un piloto experimentado,realizaba un vuelo de reconocimiento a bordo de un Lockheed Lightsning P-38 en la recta final de la Segunda Guerra Mundial.
Su cuerpo, perdido en la inmensidad del mar, cerca de las costas de Marsella, nunca se encontró. A lo largo de los años, se ha especulado mucho en torno a su misteriosa desaparición. Algunos incluso se atrevieron a aventurar un suicidio del escritor, pero con el tiempo fueron descubriéndose los detalles. En 1998, un pescador encontró entre sus redes una pulsera de oro con el nombre de Antoine de Saint-Exupéry y unos años después, un submarino rescató del fondo del mar los restos del avión que él pilotaba (restos que pueden verse en el Museo del Aire de Le Bourget, cercano a París).
Pero no sería hasta 2008 cuando se conseguiría cerrar el capítulo sobre la muerte del escritor. El piloto alemán Horst Rippert declaró ese año a un periódico francés que era el autor de los disparos que derribaron el avión. Él mismo había visto caer la aeronave al agua, aunque no sabía que habría pasado con quien iba dentro y aseguró que «de haber sabido que era Saint-Exupéry, no habría derribado ese avión».

Escritor en tiempos de guerra

Las experiencias como piloto fueron en la mayoría de las ocasiones la fuente de inspiración de Saint-Exupéry para sus obras. Nació en 1900 y su afición por la aviación ya se mostraba desde pequeño. Estudió Bellas Artes y aprendió el oficio de piloto durante su servicio militar en la aviación, aunque se dedicó a diversos oficios, entre ellos el de escritor.
En 1926 publicó su primera novela breve «El aviador» y consiguió un contrato como piloto de línea para una sociedad de aviación. Desde ese momento, cada una de sus experiencias se verían reflejadas en sus obras, como el accidente aéreo en el desierto del Sáhara que inspiró su obra «Tierra de hombres» y ganó numerosos premios en Francia y Estados Unidos. También escribió «Piloto de guerra» (1942) o «Carta a un rehén», entre otras obras. En Nueva York dedicó parte de su vida a un retiro literario en el que escribió «El Principito», en 1943.
Ese mismo año se incorporó a las fuerzas francesas en África del Norte y retomó las misiones desde Cerdeña y Córcega. Fue entonces cuando se encauzó en la que sería su última misión...

Las adaptaciones del «Principito»

La fábula infantil ilustrada por él mismo fue la que le dio la fama mundial a Antoine de Saint- Exupéry. Inspirado en su accidente en el desierto, su propia experiencia le llevó a crear el argumento de «El Principito».
La fama del libro aumentó tras su muerte y hoy en día es el libro en francés más leído y traducido. Son más de 250 los idiomas en los que es posible leer la obra, y también se encuentra en el sistema braille. El último idioma en sumarse a esta larga lista, coincidiendo con el aniversario de la muerte del autor, ha sido elotomí, una lengua indígena del Valle del Mezquital, en México.
A lo largo de estos últimos setenta años la historia del Principito se ha llevado al cine, a series animadas, obras de teatro, musicales; incluso el pasado mes de julio se ha inaugurado el primer parque temático sobre el personaje, «Le Parc du Petit Prince» en la región de Alsacia, en Francia.
ABC

LITERATURA/SAINT EXUPÉRY: Biografía y la controversia continúa después de su último vuelo




Antoine de Saint-Exupéry



(Lyon, 1900 - en el mar Tirreno, 1944) Novelista y aviador francés; sus experiencias como piloto fueron a menudo su fuente de inspiración. Tercero de los cinco hijos de una familia de la aristocracia su padre tenía el título de vizconde, vivió una infancia feliz en las propiedades familiares, aunque perdió a su progenitor a la edad de cuatro años. Estuvo muy ligado a su madre, cuya sensibilidad y cultura lo marcaron profundamente, y con la que mantuvo una voluminosa correspondencia durante toda su vida.


Su interés por la mecánica y la aviación se remonta a la infancia: recibió el bautismo del aire en 1912 y esta pasión no lo abandonó nunca. Después de seguir estudios clásicos en establecimientos católicos, preparó en París el concurso de entrada en la Escuela naval, pero no logró su objetivo y se inscribió en Bellas Artes. Pudo aprender el oficio de piloto durante su servicio militar en la aviación, pero la familia de su novia se opuso a que se incorporara al ejército del aire, por lo que se resignó a ejercer diversos oficios, al tiempo que frecuentaba los medios literarios.

El año 1926 marcó un giro decisivo en su vida, con la publicación de la novela breve El aviador, en Le Navire dargent de J. Prévost, y con un contrato como piloto de línea para una sociedad de aviación. A partir de entonces, a cada escala del piloto correspondió una etapa de su producción literaria, alimentada con la experiencia. Mientras se desempeñaba como jefe de estación aérea en el Sahara español, escribió su primera novela, Correo del Sur (1928).

La escala siguiente fue Buenos Aires, al ser nombrado director de la Aeroposta Argentina, filial de la Aéropostale, donde tuvo la misión de organizar la red de América Latina. Tal es el marco de su segunda novela, Vuelo nocturno. En 1931, la bancarrota de la Aéropostale puso término a la era de los pioneros, pero Saint-Exupéry no dejó de volar como piloto de prueba y efectuó varios intentos de récords, muchos de los cuales se saldaron con graves accidentes: en el desierto egipcio en 1935, y en Guatemala en 1938.

En los años treinta multiplicó sus actividades: cuadernos de invención, adaptaciones cinematográficas de Correo del Sur en 1937 y de Vuelo nocturno en 1939, numerosos viajes (a Moscú, a la España en guerra), reportajes y artículos para diversas revistas. Durante su convalescencia en Nueva York, después del accidente de Guatemala, reunió por consejo de A. Gide los textos en su mayor parte artículos ya publicados que se convirtieron enTierra de hombres (1939).

Durante la Segunda Guerra Mundial luchó con la aviación francesa en misiones peligrosas, en especial sobre Arras, en mayo de 1940. Con la caída de Francia marchó a Nueva York, donde contó esta experiencia en Piloto de guerra (1942). En Estados Unidos se mantuvo al margen de los compromisos partidistas, lo que le atrajo la hostilidad de los gaullistas. Su meditación se elevaba por encima de la historia inmediata: sin desconocer las amenazas que la época hacía pesar sobre el "respeto del hombre", como lo relata en Carta a un rehén (1943), optó por la parábola con El principito (1943), una fábula infantil de contenido lirismo e ilustrada por él mismo, que le dio fama mundial.

A partir de 1943, pidió incorporarse a las fuerzas francesas en África del Norte y retomó las misiones desde Cerdeña y Córcega. En el transcurso de una de ellas, el 31 de julio de 1944, su avión desapareció en el Mediterráneo. Los cientos de páginas de La ciudadela, suma alegórica que permaneció inacabada, fueron publicadas póstumamente en 1948. La prosa de Saint-Éxupery impresiona por un rigor en el que la desnudez retórica asegura la eficacia del relato de acción. Cercano a A. Malraux por su conciencia de la aventura humana, a J. Giono por su lirismo cósmico, a G. Bernanos por su búsqueda del absoluto, Saint-Exupéry mostró siempre que el hombre no es más que lo que hace.

Biografias y vidas


La controversia continúa 70 años después del último vuelo de Saint-Exupéry

"Si soy abatido, no lamentaré absolutamente nada", dejó escrito el autor y piloto francés Antoine de Saint-Exupéry el 30 de julio de 1944, un día antes de que su avión desapareciera en el Mediterráneo y avivara con ese fatídico fin un mito en torno al cual continúa la controversia.
"Nunca sabremos de verdad cómo murió", señala Delphine Lacroix, que se ocupa de la memoria del autor para la Fundación Antoine de Saint-Exupéry, y que cuestiona la versión oficial que indica que el autor de "El Principito" fue abatido por un caza alemán.
Una historia que fue reforzada en 2008, cuando el piloto alemán Horst Rippert se declaró responsable del tiro que alcanzó al aparato del escritor, lo que pareció poner fin a la controversia.
Pero Lacroix cree que podría tratarse de "un simple fabulador" y que el accidente pudo deberse a diversas causas difíciles de determinar.

Un misterio que acrecienta la fama del escritor

El misterio que rodea a su muerte no hace más que engrandecer la figura del aventurero literato que, con motivo de los 70 años de su desaparición, es objeto de multitud de homenajes.
Un avión P-38 Lightning sobrevoló la base aérea francesa de Cognac el pasado 27 junio en memoria al comandante Saint-Exupéry, que pilotaba ese mismo modelo cuando desapareció durante su última misión y no volvió a localizarse hasta 60 años después.

Más piloto que escritor

La Galerie ArtCube, emplazada en el barrio parisino de Saint-Germain-de-Prés, inauguró una exposición el pasado junio en la que, hasta finales de agosto, se rememora "más al piloto de guerra que al escritor" y su trágico fin, según su responsable, Jonathan Gervoson.
Fotografías de aviación, fragmentos de un avión redecorado, placas de aluminio o esculturas del imaginario de "El Principito", son los elementos con los que seis artistas plasman la legendaria vida del piloto-escritor.
Saint-Exupéry se inició en la aviación en los años treinta con la compañía Aéropostale, encargada de distribuir el correo desde África hasta América del Sur y, según Gervoson, "formó parte de los escritores aventureros de esa época, como Ernest Hemingway".
Ese es otro de los puntos controvertidos de la vida del escritor francés, pues como señala su biógrafo, Virgil Tanase, Saint-Exupéry,"se convirtió en aviador para ganar dinero, pero siempre quiso dejarlo".
"No era un buen piloto, no quería aprender inglés, idioma que hablaban los controladores aéreos estadounidenses, y no respetaba las consignas", indica Tanase, que recuerda que el autor de 'Vuelo nocturno' cometió "errores monumentales" en aviación.

Su compromiso con el deber

Se estrelló en varias ocasiones y siempre quiso llevar una existencia más tranquila como escritor, pero "el problema en toda su vida era su compromiso con el deber".
En 1940 publica "Piloto de guerra", una llamada a Estados Unidos para que entre en la Segunda Guerra Mundial, donde considera que se está luchando en defensa de la civilización occidental.
La ideología nazi le parece "el colmo de una actitud peligrosa, brutal y animal", apunta Tanase, que explica que en el mundo de Saint-Exupéry "las diferencias se dialogan", sin embargo en el nazismo "la conquista se ejecuta por la fuerza bruta y eso significa la muerte del hombre".
Pese a que le prohibieron combatir porque superaba la edad permitida, utilizó su ya notoriedad como escritor y a sus contactos para unirse a un equipo de reconocimiento del Ejército.
El sacrificio era algo importante para el recto código de honor del autor de "El Principito", un eterno niño que comparaba la artillería con las nubes, el mejor epitafio para un humanista que pasó su vida surcando el cielo
El Mundo

Hoy recordamos a Antoine de Saint-Exupéry, que murió en un día como hoy, pero 1944. Comenzamos con una viñeta y una frase




Monday, July 28, 2014

LEONARDO BOFF: El humor como expresión de salud psíquica y espiritual


Todos los seres vivos superiores poseen un acentuado sentido lúdico. Basta observa a los gatos y los perros de nuestras casas. Pero el humor es propio sólo de los seres humanos. El humor nunca fue considerado un tema «serio» por la reflexión teológica, aunque es sabido que se encuentra presente en todas las personas santas y místicas, que son los únicos cristianos verdaderamente serios. En la filosofía y en el psicoanálisis tuvo mejor suerte.

Humor no es sinónimo de chiste, pues puede haber chiste sin humor y humor sin chiste. El chiste es irrepetible; repetido, pierde su gracia. La historieta llena de humor conserva siempre su gracia y nos gusta oírla muchas veces.

El humor sólo puede ser entendido a partir de la profundidad del ser humano. Su característica es ser un proyecto infinito, portador de inagotables deseos, utopías, sueños y fantasías. Tal dato existencial hace que haya siempre un desajuste entre el deseo y la realidad, entre lo soñado y su concretización. Ninguna institución, religión, Estado ni ley consiguen encuadrar totalmente al ser humano, aunque para encuadrarlo exista justamente cierto tipo de orden. Pero él desborda estas determinaciones. De ahí la importancia de la violación de lo prohibido para la vivencia de la libertad y para que surjan cosas nuevas. Y esto en el arte, en la literatura y también en la religión.

Cuando nos damos cuenta de esta diferencia entre la ley y la realidad ―véase por ejemplo, la esdrújula moral católica sobre la prohibición de usar el condón en estos tiempos en que abunda el sida― surge el sentido del humor. Dan ganas de reír, pues tiene todo tan poco buen sentido y es tanto hablar en pleno desierto, ya que nadie escucha ni observa, que sólo puede provocarnos humor. Esas personas viven en la luna, no en la Tierra.

En el humor se vive el sentimiento de alivio del peso de las limitaciones y del placer de verlas relativas y sin la importancia que ellas mismas se dan. Por un momento, la persona se siente libre de los superegos castradores, de las imposiciones que nos exige la situación y realiza una experiencia de libertad, como una forma de plasmar su tiempo, dar sentido a lo que está haciendo y construir algo nuevo. Detrás del humor existe la creatividad, propia del ser humano. Por más limitaciones naturales y sociales que haya, siempre hay espacio para crear algo nuevo. Si no fuese así, no habría genios en la ciencia, en el arte y en el pensamiento. Inicialmente son tenidos por «locos», excéntricos, anormales. Mucho tiempo después, una nueva mirada descubre la genialidad de un van Gogh, la creatividad fantástica de Bach, casi desapercibidas en su tiempo. Se dice de Jesús que los suyos vinieron a llevárselo, pues decían “está loco” (Mc 3,21). De San Francisco se dijo lo mismo: es un «pazzus», un loco, cosa que él aceptaba como expresión de la voluntad de Dios. Y era un santo lleno de humor y alegría hasta el punto de llamarlo «el fraile siempre alegre».
En palabras más pedestres: el humor es señal de que nos es imposible definir al ser humano dentro de un cuadro establecido. En su ser más profundo y verdadero es un creador y un ser libre.

Por eso puede sonreír y mirar con humor los sistemas que lo quieren aprisionar en categorías establecidas. Y el ridículo que constatamos en señores serios (por ejemplo, profesores, jueces, directores de escuela y hasta monseñores) que quieren, solemnemente y con aires de una autoridad superior cuasi divina, hacer a los otros ciegos y sumisos, o que obedezcan cual ovejas a sus órdenes. Eso también causa humor.

Estaba en lo cierto aquel filósofo (Th. Lersch, Philosophie des Humors, Múnich 1953, 26) que escribió: «La esencia secreta del humor reside en la fuerza de la actitud religiosa, pues el humor ve las cosas humanas y divinas en su insuficiencia delante de Dios». Desde la seriedad de Dios, el ser humano sonríe de las seriedades humanas con pretensión de ser absolutamente verdaderas y serias. Son nada delante de Dios. Y existe también toda una tradición teológica que nos viene de los Padres de la Iglesia Ortodoxa que hablan del Deus Ludens (Dios lúdico), pues creó el mundo como un juego para su propio entretenimiento. Y lo hizo sabiamente, uniendo humor con seriedad.

Quien vive centrado en Dios tiene motivos para cultivar el humor. Relativiza las seriedades terrenas, hasta los propios defectos y es un ser libre de preocupaciones. Santo Thomas Moro, condenado a la guillotina, cultivó el humor hasta el final: pedía a los verdugos que le cortasen el cuello pero que no le tocasen la larga barba blanca. San Lorenzo sonría con humor a los verdugos que lo asaban en la parrilla y los invitaba a darle la vuelta porque un lado ya estaba bien cocido, o san Ignacio de Antioquia, anciano obispo de la primera Iglesia, que suplicaba a los leones que viniesen a devorarlo para pasar más rápidamente a la felicidad eterna.

Conservar esta serenidad, vivir en estado de humor y comprenderlo a partir de las insuficiencias humanas es una gracia que todos debemos buscar y pedir a Dios.

Leonardo Boff
Koinonia

NO A LA GUERRA. OTRO MUNDO ES POSIBLE


Saturday, July 26, 2014

Recordando a Antonio Machado que nació un 26 de julio de 1875. Canciones de Serrat



(Sevilla, 1875 - Collioure, 1939) Poeta español. Aunque influido por el modernismo y el simbolismo, su obra es expresión lírica del ideario de la Generación del 98. Hijo del folclorista Antonio Machado y Álvarez y hermano menor del también poeta Manuel Machado, pasó su infancia en Sevilla y en 1883 se instaló con su familia en Madrid.

Se formó en la Institución Libre de Enseñanza y en otros institutos madrileños. En 1899, durante un primer viaje a París, trabajó en la editorial Garnier, y posteriormente regresó a la capital francesa, donde entabló amistad con R. Darío. De vuelta a España frecuentó los ambientes literarios, donde conoció a J. R. Jiménez, R. del Valle-Inclán y M. de Unamuno.

En 1907 obtuvo la cátedra de francés en el instituto de Soria, cuidad en la que dos años después contrajo matrimonio con Leonor Izquierdo. En 1910 le fue concedida una pensión para estudiar filología en París durante un año, estancia que aprovechó para asistir a los cursos de filosofía de H. Bergson y Bédier en el College de France. Tras la muerte de su esposa, en 1912, pasó al instituto de Baeza.

Doctorado en filosofía y letras (1918), desempeñó su cátedra en Segovia y en 1928 fue elegido miembro de la Real Academia Española. Al comenzar la Guerra Civil se encontraba en Madrid, desde donde se trasladó con su madre y otros familiares al pueblo valenciano de Rocafort y luego a Barcelona. En enero de 1939 emprendió camino al exilio, pero la muerte lo sorprendió en el pueblecito francés de Colliure.

Los textos iniciales de Machado, comentarios de sucesos y crónicas costumbristas escritos en colaboración con su hermano y firmados con el seudónimo Tablante de Ricamonte, aparecieron en La Caricatura en 1893. Sus primeros poemas se publicaron en ElectraHelios y otras revistas modernistas, movimiento con el que Machado se sentía identificado cuando comenzó su labor literaria.

No obstante, aunque las composiciones incluidas enSoledades (1903) revelaron la influencia del modernismo, el autor se distanció de la imaginería decorativa de la escuela rubeniana para profundizar en la expresión de emociones auténticas, a menudo plasmadas a través de un sobrio simbolismo. En su siguiente libro, Soledades, galerías y otros poemas(1907), reedición y ampliación del anterior, se hizo más evidente el tono melancólico e intimista, el uso del humor como elemento distanciador y, sobre todo, la intención de captar la fluidez del tiempo.

Al igual que Unamuno, Machado consideró que su misión era "eternizar lo momentáneo", capturar la "onda fugitiva" y transformar el poema en "palabra en el tiempo". En los años posteriores se acentuó su meditación sobre lo pasajero y lo eterno en Campos de Castilla (1912), pero no por medio de la autocontemplación, sino que dirigió la mirada hacia el exterior, y observó con ojos despiertos el paisaje castellano y los hombres que lo habitaban. Una emoción austera y grave recorre los poemas de este libro, que evoca la trágica España negra tan criticada por la Generación del 98 desde una perspectiva regeneracionista, al tiempo que se describe con hondo patriotismo la decadencia y ruina de las viejas ciudades castellanas.

En su siguiente volumen de poemas, Nuevas canciones (1924), el autor intensificó tanto su enfoque reflexivo como la línea sentenciosa de los "Proverbios y cantares" incluidos en el libro anterior. Esta tendencia filosófica se manifestó entre 1912 y 1925, etapa en la que Machado redactó una serie de apuntes que verían la luz póstumamente con el título de Los complementarios (1971).

En este cuaderno, miscelánea de lecturas, esbozos y reflexiones cotidianas, aparecieron por primera vez sus heterónimos, el filósofo y poeta Abel Martín y su discípulo, el pensador escéptico Juan de Mairena. Ambos son personajes imaginarios que permitieron expresar al creador sus ideas sobre cultura, arte, sociedad, política, literatura y filosofía, especialmente en el libro Juan de Mairena. Sentencias, donaires, apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo (1936).

Paralelamente, en las ediciones de Poesías completasde 1928 y 1933 se decanta una lírica de tema amoroso y erótico inspirada por la que fue, tras la muerte de su esposa, su gran pasión en la vida real, Pilar de Valderrama, llamada Guiomar en dichos versos. Ya durante la contienda civil Machado escribió algunos poemas y varios textos en prosa, parte de los cuales fueron recogidos en La guerra (1937). Se trata de escritos testimoniales, plenamente incardinados en las circunstancias históricas del momento.

Autógrafo de Antonio Machado


Biografías y vidas


HE ANDADO MUCHOS CAMINOS

He andado muchos caminos,
he abierto muchas veredas,
he navegado en cien mares
y atracado en cien riberas.

En todas partes he visto
caravanas de tristeza,
soberbios y melancòlicos
borrachos de sombra negra,

y pedantones al paño
que miran, callan y piensan
que saben, porque no beben
el vino de las tabernas.

Mala gente que camina
y va apestando la tierra...

Y en todas partes he visto
gentes que danzan o juegan
cuando pueden, y laboran
sus cuatro palmos de tierra.

Nunca, si llegan a un sitio,
preguntan adònde llegan.
Cuando caminan, cabalgan
a lomos de mula vieja,

y no conocen la prisa
ni aun en los días de fiesta.
Donde hay vino, beben vino;
donde no hay vino, agua fresca

Son buenas gentes que viven,
laboran, pasan y sueñan,
y en un día como tantos
descansan bajo la tierra.



RETRATO

Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla
y un huerto claro donde madura el limonero;
mi juventud, veinte años en tierra de Castilla;
mi historia, algunos casos que recordar no quiero.

Ni un seductor Mañara ni un Bradomín he sido
—ya conocéis mi torpe aliño indumentario—;
mas recibí la flecha que me asignò Cupido
y amé cuanto ellas pueden tener de hospitalario.

Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,
pero mi verso brota de manantial sereno;
y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina,
soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.

Adoro la hermosura, y en la moderna estética
corté las viejas rosas del huerto de Ronsard;
mas no amo los afeites de la actual cosmética
ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.

Desdeño las romanzas de los tenores huecos
y el coro de los grillos que cantan a la luna.
A distinguir me paro las voces de los ecos,
y escucho solamente, entre las voces, una.

¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera
mi verso como deja el capitán su espada:
famosa por la mano viril que la blandiera,
no por el docto oficio del forjador preciada.

Converso con el hombre que siempre va conmigo
—quien habla solo espera hablar a Dios un día—;
mi soliloquio es plática con este buen amigo
que me enseñò el secreto de la filantropía.

Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito.
A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
el traje que me cubre y la mansiòn que habitò,
el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.

Y cuando llegue el día del último viaje
y esté a partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar.


Antonio Machado, el poeta republicano


La presencia del gobierno de la República en Barcelona desde que estalló la Guerra Civil y hasta 1939 convierte a  La Vanguardia  en su órgano de expresión. Publican en sus páginas los más destacados intelectuales y escritores que apoyan la causa republicana; entre ellos, Antonio MachadoThomas Mann,  Illya Erenburg, André Malraux, Max Aub, Ramón J. Sender, María Zambrano, Manuel Altolaguirre, Carles Riba, José Gaos, José Bergamín, Arturo Serrano Plaja, Corpus Barga, etc…


Destacan las 26 colaboraciones del gran poeta andaluz Antonio Machado. En su primer artículo, "El poeta y el pueblo", del 16 de julio de 1937, el autor reflexiona sobre la relación entre el escritor y sus lectores, el pueblo español. El último de ellos, del 6 de enero de 1939, constituye una acertada crítica a la política contemporanizadora del premier británico Chamberlain frente a Hitler y las dramáticas consecuencias que ello conlleva para España. Un mes después de dejar de colaborar en nuestro diario, el poeta fallecía en Colliure.


Estos son los artículos de Antonio Machado publicados en La Vanguardia:


16/07/1937: El poeta y el pueblo



06/04/1938: Apuntes del día





















23/11/1938: La gran tolvanera

07/12/1938: Recapitulemos