Como un río a una roca, como la lluvia y el viento a la montaña, el paso del tiempo nos va moldeando; va haciendo de nosotros seres distintos a los que vieron por primera vez el sol y sintieron alegría. Y, a excepción de algunos pocos afortunados, casi todos los hombres ven que con la fuerza del cincel de las décadas van perdiendo las esperanzas, las alegrías, las ganas de vivir. Dichosos quienes pueden ver llegar la vejez sin estar atragantados de fracasos y rencores. Alégrense aquellos que son distintos a mí.
Como un río a una roca, como la lluvia y el viento a la montaña, el paso del tiempo nos va moldeando; va haciendo de nosotros seres distintos a los que vieron por primera vez el sol y sintieron alegría. Y, a excepción de algunos pocos afortunados, casi todos los hombres ven que con la fuerza del cincel de las décadas van perdiendo las esperanzas, las alegrías, las ganas de vivir. Dichosos quienes pueden ver llegar la vejez sin estar atragantados de fracasos y rencores. Alégrense aquellos que son distintos a mí.
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