Con 50 años de vida en común ya estamos transitando por este “Camino otoñal”, descubriendo, día a día, la alegría de vivir y tratando de colaborar en la construcción de una sociedad más justa e inclusiva.
El Otoño, al igual que el Adulto mayor, tiene su belleza y la estamos conociendo. Pensamos que hay mucho camino que recorrer y todavía tenemos una mirada optimista de la vida, consciente que junto a las dificultades del diario vivir, hay desafíos que afrontar y oportunidades para servir.
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Botero, 80 años de arte con mayúsculas
El pintor y escultor colombiano Fernando Botero confesó que le ha llevado quince años de búsqueda lograr un estilo "radical, diferente y original", durante un homenaje que puso fin en su natal Medellín a los actos conmemorativos por su ochenta cumpleaños
Fernando Botero: una vida para el arte
Fernando Botero, pintor y escultor colombiano de renombre mundial habla de su vida, es decir de su pintura. Desde su estudio en Pietrasanta, Italia, esboza a grandes trazos el sentido de su arte; y desde allí, critica el mundo pictórico de hoy. Su voz de maestro no tiene la pretensión de dictar cátedra, se limita, simplemente, a sugerir rectificaciones imprescindibles en un ambiente que también ha sido contagiado por la falta de originalidad, por el conformismo. La búsqueda no necesariamente culmina siempre con el hallazgo. Hay quienes han buscado toda la vida una forma propia de decir o de expresarse. Fernando Botero comenzó temprano en ese hurgar interior, ese viaje puertas adentro y puertas afuera. Quería contarle al mundo a través de las imágenes y los colores las cosas que veía y sentía. Tocado por el destino consiguió con esfuerzo, educación y dedicación absoluta una forma de expresión que el mundo entero reconoce. La dimensión volumétrica en el siglo XX y el XXI tiene nombre y apellido propio: Fernando Botero.
En su pintura está también parte esencial de su forma de ser: directo, llano, auténtico. Por fortuna la fama no le ha obnubilado los sentidos como a tantos otros. Generoso y cordial nos recibió como un anfitrión de esos que tanta popularidad le han dado a los pueblos de América Latina, pero que ahora comienzan a escasear porque la vida los va haciendo más apresurados y egoístas. No es para menos, hay urgencias que afectan tanto a la gente que, invariablemente, las hace cambiar. Botero conserva para bien de todos nosotros el sentido de la atención, de la amistad, del diálogo como parte esencial de la existencia.
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