Wednesday, July 03, 2013

Hallan primera tumba imperial Wari en Perú con cientos de piezas de oro y plata


La presencia de la gran cultura Wari en el norte de Perú era algo desconocido para los historiadores

LIMA, Perú - Arqueólogos de de la Universidad Católica del Perú (PUCP) y de la Universidad de Varsovia anunciaron a fines de junio el hallazgo de una sorprendente tumba imperial Wari intacta con 63 momias de alto linaje y más de 1.000 piezas de oro, plata y cerámica.
Se encuentra en la provincia de Huarmey, Ancash, lo que indica que la extensión de sus dominios hacia el norte era mayor de lo pensado.
"Es la primera tumba intacta Wari que merece el calificativo de imperial. No tiene comparación con todo lo hallado anteriormente”, sostiene el profesor de la PUCP Krzysztof Makowski, responsable del hallazgo a 278 kilómetros al noreste de Lima, y asesor científico del proyecto arqueológico dirigido por el polaco Milosz Giersz. 
“Trabajamos en el valle de Culebras, cercano al de Huarmey, desde el año 2002. Pero es desde el año 2010 que nos trasladamos al Castillo de Huarmey, el cual nunca fue excavado de manera sistemática por ningún otro proyecto”, relata Makowski, según el informe de la Universidad.
El investigador explica que la forma de construcción de una pirámide del lugar indicaría que se trata de la cultura Wari y no de la cultura Moche como se pensó con anterioridad.
La pirámide ya evidenciaba potencial vinculación con la cultura Wari, pues si bien estaba hecha con adobes norteños, la manera en cómo estaba construida era muy diferente. Los muros estaban unidos a la pendiente mediante un entramado de grandes vigas de madera (de 7 metros de longitud). Además, los escalones estaban revestidos de piedras, a la manera serrana”.
Al pie de la pirámide los investigadores descubrieron "un palacio con altos muros, con pórticos, plataformas, rampas, plazas, entre otras instalaciones", señala la PUCP.
“Nos hemos dado cuenta de que estamos frente a importante centro político, compuesto de un palacio al pie de un inmenso mausoleo, probablemente construido para rendir culto a las cabezas de linajes vivientes, lo que era común en la cultura Wari”, añadió Wakowski.
En el Mausoleo encontraron 63 momias de mujeres depositadas secuencialmente y sepultadas de acuerdo al ritual de la cultura Wari. Se cree que eran de importante linaje. Llevaban orejeras de madera finamente caladas y trabajadas con metales preciosos. "Tres de ellas, las más importantes y posibles reinas Waris, estaban ubicadas en pequeñas cámaras, a manera de cubículos", dice el informe.
Junto a cada una de ellas estaban sus cofres con pertenencias personales y cosas que usaron durante sus vidas: objetos de tejer, finos telares tallados y más orejeras incrustadas con piedra semipreciosas, además de vasijas, cerámicas, un kero similar a la piedra de Huamanga esculpido e incrustado, caleros y diversos artefactos de madera, cobre, oro y plata.
“Es la primera vez que tantas personas se sepultan en lugar monumental, separados de otros cementerios de la misma época, que están sobre el llano. Se trata de una población que, de manera consciente, se separa del resto”, explica Makowski.
“Este monumento domina todo el valle, está ubicado en un espacio público, en la capital, donde se demostraba el poder”, agrega el investigador.
Las evidencias de estos objetos se datarían entre los años 750 y 850 d.C, según el profesor Makowski, aunque aclaró que falta material para fechar con exactitud la cámara funeraria.
“El siguiente paso es definitivamente un intenso trabajo de análisis. Estamos en contacto con los mejores especialistas en genética para analizar la distancia genética entre estas mujeres y entre los individuos de otras cámaras funerarias”, afirma.
Para el equipo el descubrimiento permitirá saber más sobre la decadencia de la Cultura Mochica (Moche) y la conquista de la cultura Wari sobre las demás culturas del norte.
Los investigadores observan que  existieron cambios bruscos en las poblaciones del territorio entre los años 600 y 800 de nuestra era. Se aprecia que las tecnologías, construcción, la ropa, el dominio sobre el bronce y la plata, que eran propios de las culturas del sur, de un momento a otro aparecieron en las culturas del norte, sobre todo donde se localizaba la cultura mochica.
Para Makowski, los Wari fueron una confederación como los Incas, con su propio linaje, su propio líder, que reunió mucha gente, ya sea por voluntad o por la fuerza. En ese marco, destacó que aunque el castillo de Huarmey debe haber sido un importante bastión de la Cultura Wari, la capital del imperio se ubicaba en Cerro Baúl, en Arequipa.
Para el Ministro de Cultura de Perú, Luis Alberto Peirano, el nuevo hallazgo es comparable con el del Señor de Sipan en Lambayeque, y que es todo un orgullo para el pueblo de Huarmey.
"Lo que se ha encontrado cambiará la historia del país y la hará más rica, pues antes se creyó que la influencia de la Cultura Wari solo llegó a la zona sur, pero está comprobado que también se extendió hasta el norte”, señaló Peirano, quien también manifestó que se construirá un museo.
El descubrimiento fue dado a conocer el jueves pasado. Los arqueólogos polacos y peruanos contaron que removieron unas 30 toneladas de piedra triturada para llegar al mausoleo preinca cuya antigüedad se calcula en 1.200 años.
La presencia Wari en el sudeste de la sierra peruana en el departamento de Ancash, a menos de 300 kilómetros al norte de Lima, abre camino a nuevas búsquedas de grandes tesoros arqueológicos en la región los cuales describen una historia más de la gran cultura preinca. 


Los profanadores de tumbas nunca pudieron con ella. Ingeniosamente, los súbditos de los señores waris la blindaron con una capa de 33 toneladas de ripio y permaneció intacta durante unos 1.200 años.
Desde hace un par de años, un grupo de investigadores polacos empezó a develar el secreto que guardaba una cámara funeraria de la cultura Wari, con lo que se podrían resolver diversas interrogantes sobre la influencia que durante el Horizonte Medio tuvo este imperio en grandes civilizaciones como la Mochica y otras de la costa norte.
Milosz Giersz, director del proyecto arqueológico, y su esposa Patrycja Przadka-Giersz de la Universidad de Varsovia, así como sus colegas peruanos, Krzysztof Makowski y Roberto Pimentel de la Pontificia Universidad Católica del Perú , en octubre del 2010 ya habían encontrado dos contextos funerarios en el sitio conocido como El Castillo, muy cerca deHuarmey. En ese momento, hallaron evidencias de importancia pero estaban decepcionados porque los huaqueros dañaron seriamente los contextos funerarios, perdiéndose valiosa información.
Debajo del sello de ripio, los investigadores encontraron seis esqueletos humanos que fueron colocados sobre los fardos funerarios de las mujeres, a modo de ofrendas para los personajes del linaje wari.
MUJERES DE ÉLITE
Una semana después ocurrió un suceso que no estaba en los planes del equipo de científicos. Luego de retirar las siete ofrendas humanas, apareció la cámara funeraria conteniendo un riquísimo ajuar sin precedentes en la cultura peruana. Estaban frente a un gran hallazgo, en el que tuvieron que trabajar en secreto para evitar la maligna presencia de los profanadores.
Después de un mes de minucioso registro fotográfico, dibujo y análisis de los esqueletos, el bioarqueólogo del proyecto confirmó que en la cámara funeraria (de 4,50 metros de largo, 3,50 de ancho y 1,50 de profundidad) había sepultados los fardos con 57 personajes sentados, tal como se acostumbra en la sierra.
En el lado norte de la misma cámara había tres pequeñas tumbas que corresponderían a reinas o princesas waris. En todas ellas se halló ajuares con joyas de incalculable valor cultural pero la del centro albergaría a una señora de mayor importancia que las demás. Las tres señoras, quizá las esposas principales, fueron sepultadas con otras damas nobles, quizá las esposas secundarias o integrantes de la corte.
Al analizar los ajuares, la doctora Przadka-Giersz concluyó que todas las mujeres fueron enterradas con las joyas que usaron en vida como: orejeras de oro y plata, fina cerámica. Cada una de ellas tenía un cesto en el que guardaban varios pares de orejeras adicionales y objetos sagrados que las identifican como parte de la nobleza.
El registro realizado por el equipo de investigadores revela que en la cámara funeraria del castillo de Huarmey se descubrieron 1.200 objetos, entre ellos orejeras de oro y plata, otras similares pero de diferentes aleaciones metálicas, botellas de cerámica de extraordinaria belleza artística, ollas, cántaros, cuencos, unos 300 piruros (algunos de oro y plata) un kero de piedra de Huamanga, usos, agujas, ovillos de colores, cuchillos ceremoniales y otros ornamentos con el estilo propio de la cultura que tuvo su centro en Ayacucho. Todos estos objetos serán conservados por especialistas y luego expuestos para el conocimiento del público amplio, gracias al auspicio de una compañía minera, a la colaboración del Museo de Arte de Lima y al apoyo del Ministerio de Cultura .

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