Skip to main content

Nueva York: Un muro ‘hecho por mexicanos’ será construido para que cualquiera lo tumbe


Los ladrillos que serán usados para la instalación de Bosco Sodi están actualmente en Oaxaca, México.


NUEVA YORK — El 7 de septiembre un parque neoyorquino será sede de un muro que será tumbado ese mismo día.

“Muro” será la primera instalación pública del artista mexicano Bosco Sodi en Nueva York, en colaboración con la galería Paul Kasmin, donde tendrá una exhibición en noviembre.

El muro medirá más de 1,8 metros de alto y más de 9 metros de largo, y estará compuesto de 1600 ladrillos fabricados en Oaxaca, México.

Sodi y 20 alfareros crearon los ladrillos en ese estado del sudoeste mexicano; llegarán a Nueva York en camión.

Sodi dijo en una entrevista que el día del evento él y otros artistas y amigos suyos mexicanos que viven en la Gran Manzana levantarán el muro. Luego, a la hora de la comida, cualquier visitante de cualquier nacionalidad que esté en el parque Washington Square podrá desmantelar el muro, ladrillo por ladrillo.


Los partícipes podrán quedarse el ladrillo como recuerdo.

“Quería crear un muro hecho por mexicanos con tierra mexicana”, dijo Sodi. “Y luego la desaparición del muro será por parte de la comunidad y cualquier tipo de persona que visite el parque”.

Agregó que varios de los alfareros que lo ayudaron a fabricar los ladrillos en Oaxaca habían estado en algún momento como indocumentados en Estados Unidos, lo que le da todavía más peso al mensaje de la instalación.

Sodi vive en Brooklyn y dirige la Fundación Casa Wabi, un centro de artes en Oaxaca.

The New York Times

Comments

Popular posts from this blog

Algo de música e historia. BALDERRAMA. Interpreta Jorge Cafrune

Balderrama, la zamba, el boliche y su historia. (por Lua) Hace unos días le prometí a un viajero contarle quien era Balderrama y como era ese viejo boliche salteño. He rastreado información y aquí se las comparto. Para empezar, hay una zamba muy conocida en nuestro país, que justamente se llama Balderrama, cuyos autores de letra y musica respectivamente, son Manuel Castilla y el Cuchi leguizamón. A continuación, la zamba misma: (Así lo canta Jorge Cafrune) (mi comentario) Zamba de Balderrama A orillas del canal al despuntar la mañana salió la noche cantando desde el lau' de Balderrama, salió la noche cantando  desde el lau' de Balderrama Adentro puro temblar el bombo en las baguala y si amanecen cantando dele chispear la guitarra Nochero, solito brotes del alba dónde iremos a parar si se apaga Balderrama dónde iremos a parar si se apaga Balderrama Si uno se pone a cantar el cochero lo acompaña y en cada vaso de vino tiembla el lucero del alba y en cada vaso de vino

NICANOR PARRA. LAS BANDEJITAS DE LA REYNA

BANDEJITAS DE LA REYNA Piezas en las que aparecen frases atribuidas a Mr. Nobody, un personaje representado por un corazón con ojos del que sobresalen unos raquíticos brazos y piernas. El origen de esta serie tuvo lugar cuando Parra estaba esperando a ser atendido en un puesto de empanadas y un admirador le pidió un autógrafo, y como no disponía de papel, usó una bandeja de la tienda. Una vez más, recurrió a soportes desechables que facilitan una escritura rápida, suelta, epigramática, en la que predomina el acento pícaro e irreverente. Imágenes captadas en la exposición sobre Nicanor Parra en agosto de 2014 en la universidad Diego Portales

La ancianidad no es sinónimo de pérdida de prestigio

La vejez no es un plato de buen gusto para nadie. Los años nos vuelven más inactivos y nuestro cuerpo se debilita, en cambio nuestra actividad intelectual no decrece. La persona mayor puede poner al servicio de la sociedad toda su experiencia y saber que le han dado los años. Es cierto que en la vejez se pierde el ímpetu propio de la juventud, pero ni el pelo blanco ni las arrugas pueden destruir el prestigio de quien ha vivido honradamente en la etapa anterior. Un conferenciante coge un billete del más alto valor, lo levanta y pregunta a la concurrencia si alguien lo quiere, todo el mundo levanta la mano, luego lo arruga y lo hace una bolita para volver a preguntar si alguien lo quiere, todos vuelven a levantar la mano, el orador arruga aún más el billete, lo tira al suelo, lo pisotea y lo levanta para de nuevo preguntar si alguien quiere ese billete, volviendo de nuevo a levantar todo el mundo la mano. Y es que independientemente del estado fisico del billete, no ha perdido su valor.