Parece que hace 25 años Maná ya se preocupaba por el futuro que dejaremos a las próximas generaciones.
La canción “¿Dónde jugarán los niños?” nos muestra los fenómenos climáticos extremos, la deforestación, la sequía y la masiva urbanización de las zonas verdes y bosques, que darán lugar a un nuevo paisaje y planeta para los niños.
A través de una historia retrospectiva, la canción nos sitúa en un futuro distópico en el que un abuelo le muestra a su nieto una realidad diferente. El anciano le cuenta que, de pequeño, jugaba entre árboles y alcatraces de colores y podía contemplar la majestuosidad de los ríos y la fauna marina.
Por aquel entonces, Maná ya hablaba de la destrucción del planeta y del riesgo de supervivencia de la humanidad:
¿Dónde diablos jugarán los pobres niños?
ZEO
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